La nueva película de Pablo Larraín abordará el golpe de Estado de Chile de 1973
Arte
Por: Carolina De La Torre - 06/27/2026
Por: Carolina De La Torre - 06/27/2026
Algunas historias siguen encontrando nuevas formas de contarse. Más de 50 años después del golpe de Estado que transformó la historia de Chile, el director Pablo Larraín llevará al cine Once, una película que reconstruirá las horas previas a la caída del gobierno de Salvador Allende y el inicio de la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet.
La producción, realizada por Fábula y Netflix, comenzará su rodaje durante el segundo semestre de 2026 y apunta a convertirse en una de las películas más ambiciosas hechas en Latinoamérica. Con un presupuesto cercano a los 15 millones de dólares y un elenco encabezado por Alejandro Goic, Alfredo Castro y Marcelo Alonso, el proyecto buscará acercarse a uno de los episodios más complejos del siglo XX desde una perspectiva profundamente humana.
La historia seguirá las cerca de 18 horas en las que se desarrolló el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. El relato acompañará a Salvador Allende durante sus últimos momentos en el Palacio de La Moneda, mientras el edificio era rodeado y posteriormente bombardeado por las Fuerzas Armadas.
Pero la película no se limitará al presidente. También mostrará la experiencia de quienes permanecieron junto a él, entre ellos sus hijas Beatriz "Tati" e Isabel Allende, así como Hortensia Bussi, su esposa. Al mismo tiempo, la narración saldrá de las paredes del palacio para seguir otras historias que ocurrieron en paralelo durante aquella jornada, ofreciendo una mirada más amplia sobre el impacto inmediato del golpe.
El 11 de septiembre de 1973 marcó el fin del gobierno de la Unidad Popular y el comienzo de la dictadura de Augusto Pinochet, un régimen que permaneció en el poder durante casi 17 años. Miles de personas fueron asesinadas, desaparecidas, encarceladas, torturadas o forzadas al exilio, convirtiendo ese periodo en una de las etapas más dolorosas de la historia chilena.
Por esa razón, el golpe de Estado sigue ocupando un lugar central en la memoria del país. Cada nueva obra que lo aborda también abre espacio para revisar cómo esos acontecimientos siguen influyendo en la sociedad chilena y en las generaciones que no los vivieron directamente.
Para Larraín, este tema forma parte de una exploración que ha acompañado buena parte de su carrera. Películas como Tony Manero, Post mortem, No y El Conde ya habían abordado distintos momentos y consecuencias de la dictadura, aunque desde perspectivas muy diferentes entre sí.
En Once, el director vuelve a trabajar con el dramaturgo Guillermo Calderón, su colaborador habitual en el guion. La producción también reunirá a figuras de talla internacional como el fotógrafo mexicano Rodrigo Prieto, nominado al Oscar por El irlandés, Los asesinos de la luna y Pedro Páramo; el supervisor de efectos visuales Andrew Jackson, colaborador frecuente de Christopher Nolan, y el diseñador de producción Guy Hendrix Dyas.
Con este proyecto, Larraín regresa a uno de los temas que más ha marcado su filmografía. La diferencia es que ahora lo hará con la producción más grande de su carrera en Chile y con una historia que buscará acercar uno de los momentos más decisivos de la historia latinoamericana a una nueva generación de espectadores.