La Gran Ola de Hokusai hace historia en Sotheby’s… y destapa una disputa millonaria
Arte
Por: Carolina De La Torre - 11/26/2025
Por: Carolina De La Torre - 11/26/2025
Hay subastas que llaman la atención por sus cifras, y otras por lo que revelan. La venta de 125 obras asiáticas del Museo de Arte Okada en Sotheby’s Hong Kong fue ambas cosas. Cerró en 88 millones de dólares, superando por mucho la estimación inicial, pero también dejó ver el trasfondo: una deuda legal enorme que empujó a uno de los museos más reconocidos de Japón a poner parte de su acervo en el mercado.
El museo, reunido durante tres décadas por el empresario Kazuo Okada, llevaba años considerado una colección imposible de replicar. Por eso sorprendió que todo estuviera a la venta y que además la subasta fuera “de guante blanco”, es decir, sin piezas que quedaran sin comprador. Pero la razón era concreta: Okada necesitaba cubrir 50 millones de dólares derivados de un conflicto legal con el magnate de los casinos Steve Wynn.
Une estampe de "La Grande Vague au large de Kanagawa" de Katsushika Hokusai a été adjugée pour 2,8 millions de dollars (soit 2,4 millions d’euros) chez Sotheby's Hong Kong samedi dernier, établissant un nouveau record pour cette gravure sur bois emblématique de l’art japonais. pic.twitter.com/mybaxhisYB
— Views (@viewsfrance) November 26, 2025
Entre los momentos más comentados estuvo la venta de Fukagawa en la nieve, una pintura temprana del siglo XIX de Kitagawa Utamaro. La pieza terminó en manos de un coleccionista japonés por 7.1 millones de dólares, un nuevo récord para el artista.
Pero el punto más alto de la noche llegó con La gran ola de la costa de Kanagawa de Hokusai. La puja duró ocho minutos, suficiente para llevarla hasta 2.8 millones de dólares, casi el triple de su estimación máxima. La imagen es tan reconocible que ya forma parte del imaginario global, pero en subastas aparece con poca frecuencia. Esta copia en particular desató una competencia fuerte, recordando el lugar que Hokusai ocupa en la historia del arte.
El interés por el artista venía creciendo. Semanas antes, en Tokio, su pintura Belleza en la nieve, con inscripción de Shokusanjin había alcanzado aproximadamente 4 millones de dólares, el monto más alto pagado por una pintura suya. La adquirió la cadena Nitori, que planea exhibirla en Hokkaido, reforzando la tendencia al alza en el mercado del ukiyo-e.
La decisión de vender estas piezas no fue curatorial ni estratégica: fue legal. Kazuo Okada, conocido en Japón como el “rey del pachinko”, cofundó Wynn Resorts con Steve Wynn en 2002. Años más tarde fue expulsado del consejo y su participación del 20% fue recomprada con un descuento significativo. Okada respondió con una demanda que terminó en un acuerdo extrajudicial de 2.600 millones de dólares a su favor.
Pero su propio despacho legal, Bartlit Beck, le cobró 50 millones por el caso. Okada se negó a pagar, el conflicto llegó a arbitraje y el fallo lo obligó a cubrir la suma. La forma de hacerlo fue vender parte del acervo del Museo Okada. Cualquier excedente generado en la subasta sería devuelto a Okada Fine Arts.
Mientras eso se resolvía en tribunales, la subasta seguía acumulando cifras altas: 19 lotes superaron el millón de dólares, entre ellos cerámicas coreanas, porcelanas de la dinastía Qing y bronces de la dinastía Shang. “Son 3.000 años de algunas de las mejores artesanías y pinturas de China, Japón y Corea”, explicó Nicholas Chow, presidente de Sotheby’s Asia.
La subasta dejó claro que el mercado del arte asiático atraviesa un momento fuerte, pero también evidenció cómo una disputa legal puede mover piezas que parecían intocables. La Gran Ola volvió a hacer historia, no por nostalgia, sino porque su valor cultural y económico sigue creciendo incluso cuando las instituciones que la resguardan enfrentan presiones externas.