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El planeta completará su giro 1.25 milisegundos antes este 5 de agosto, sumándose a una serie de días que duran menos de lo habitual. Aún no hay una explicación definitiva.

Puede que no lo sientas, pero el planeta se está moviendo más rápido. Este 5 de agosto será uno de los días más cortos jamás registrados: durará exactamente 1.25 milisegundos menos que los tradicionales 86,400 segundos. Es el segundo día anómalo en lo que va del año, y aunque la diferencia es mínima, el fenómeno no deja de ser desconcertante para los expertos.

La Tierra no siempre gira a la misma velocidad. Desde que contamos con herramientas para medir con precisión la duración de un día, hemos observado que, de vez en cuando, se cuela alguno más corto de lo normal. En 2025 ya tuvimos uno el 22 de julio, y ahora se suma este 5 de agosto. Ambos días confirman que la tendencia a acortar la duración del día no ha desaparecido.

¿Qué está pasando?

En promedio, un día dura 24 horas, pero ese número es más flexible de lo que pensamos. El organismo encargado de llevar la cuenta oficial, el Servicio Internacional de Sistemas de Rotación y Referencia de la Tierra (IERS), ha registrado una aceleración inesperada en la rotación del planeta. En 2024, por ejemplo, se rompió el récord con el 5 de julio, cuando el día terminó 1.66 milisegundos antes de lo habitual.

Aunque imperceptible para nosotros, estos cambios pueden afectar tecnologías muy específicas, como los sistemas de navegación por satélite o el GPS. A esa escala, unos milisegundos pueden marcar la diferencia entre la precisión y el caos.

¿Es algo normal?

Depende del contexto. Geológicamente hablando, los días en la Tierra han sido todo menos estáticos. Hay evidencia de que, hace unos 1,400 millones de años, un día terrestre duraba apenas 18 horas. Con el paso del tiempo, factores como el surgimiento de la Luna, la fricción de las mareas y los cambios internos del planeta han hecho que los días se alarguen de forma gradual.

El problema es que ahora estamos viendo lo contrario: los días se están acortando.

¿Tiene la culpa el cambio climático?

Esa es una de las teorías más discutidas. Según algunos científicos, el derretimiento acelerado de los glaciares podría estar alterando la distribución de la masa terrestre. El agua que antes se encontraba en elevaciones altas, ahora desciende hacia el ecuador y se acerca más al núcleo. Esa redistribución puede hacer que la Tierra gire ligeramente más rápido.

Aunque esta idea aún no se ha confirmado del todo, lo cierto es que los humanos sí tenemos un papel en los cambios que afectan al planeta a gran escala.

¿Qué pasa si esto continúa?

Podríamos enfrentarnos a un ajuste histórico: el primer segundo intercalar negativo. Esto significa que, si la tendencia sigue, los relojes atómicos tendrían que restar un segundo para que la medición del tiempo siga siendo coherente con la rotación real del planeta. Sería un cambio sin precedentes en la historia de la medición del tiempo.

Por ahora, estos días “más cortos” no impactan nuestra vida diaria, pero sí son una señal de que la Tierra está cambiando, y lo está haciendo de formas que apenas estamos empezando a entender.


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Imagen de portada: El economista