Fotógrafo muere congelado luego de pasar 9 horas tirado en la calle sin que nadie lo ayudara
Sociedad
Por: Luis Alberto Hara - 02/04/2022
Por: Luis Alberto Hara - 02/04/2022
Uno de los signos de nuestro tiempo políticamente correcto es la supuesta "tolerancia". Se tolera al extraño, siempre y cuando no se meta en nuestros asuntos. Así, podemos pasar años sin conocer a nuestros vecinos, cada quien siguiendo su propia vida sin entrometerse en las de los demás. Lo que buscamos es evitar lo inoportuno, que nadie viole nuestra comodidad. Sabemos guardar distancia.
Sin embargo, esta tolerancia está muy lejos de ser auténtico respeto, cordialidad y compasión por el otro. Muchas veces habla más bien de una disposición glacial. Un caso sintomático de esta condición propia de nuestro tiempo ocurrió hace unos días en París.
El fotógrafo René Robert, de 85 años, murió congelado después de caer en una calle concurrida de la capital francesa. Robert pasó 9 horas en la acera, cerca de la Plaza de la República de París. Sólo un indigente se detuvo, finalmente, y llamó a la Brigada de Bomberos en la mañana.
Según el periodista Michel Mompontet, amigo de Robert, su caso debería ser considerado, más que muerte por hipotermia, un "asesinato por indiferencia". Mompontet exhortó a la población a que "cuando un ser humano está tirado en la acera, sin importar lo apurados que estamos, revisemos su estado. Detengámonos un momento".
René Robert tenía una especial relación con el flamenco, habiendo fotografiado a diversos artistas, incluido el legendario Camarón. Entre sus libros se cuentan los siguientes: Flamenco (1993), La râge et la grace (2001) y Flamenco attitudes (2003).
Robert se sentía atraído por las muestras artísticas del mundo del flamenco, que "hacían relucir lo trágico, lo doloroso y el sufrimiento, pero al mismo tiempo la vitalidad alegre, el ritmo, el descaro, la sensualidad". Recientemente había fotografiado a artistas de la nueva generación como Israel Galván, Andrés Marín y Rocío Molina.