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112 años del nacimiento de Simone Weil, la más brillante filósofa del siglo XX

Filosofía

Por: pijamasurf - 02/04/2021

Celebrando la vida de Simone Weil, una de las más brillantes escritoras de todos los tiempos

Hace 112 años, el 3 de febrero de 1909 en París, nació Simone Weil. Weil fue probablemente la mujer filósofa más brillante del siglo XX y su obra es actualmente más vigente que nunca pues encierra un posible antídoto al nihilismo y al materialismo que caracteriza a nuestra época como una especie de virus mental que se ha diseminado por todo el mundo. Más aún, el especial énfasis que hizo Weil en la facultad de la atención constituye la máxima profundidad del pensamiento en torno a este tema, el cual es hoy en día esencial, en una sociedad cuyo abuso de la tecnología y el entretenimiento ha creado un déficit de atención masivo.

Weil murió en 1943, después de luchar varios meses con la tuberculosis y negarse a comer más de lo que recibían sus connacionales franceses en la Francia ocupada por los nazis. Su muerte ha sido descrita como causada en última instancia por la compasión que siempre sintió ante el prójimo -siguiendo el ideal cristiano de amar a los otros como a uno mismo- o, también, como un suicidio provocado por la frustración de no poder participar en la guerra, ofreciendo un servicio élite de enfermería a los solados en el campo de batalla. Aunque no hay certezas a este respecto, lo cierto es que Weil escribió mucho sobre la muerte, que consideraba como la oportunidad filosófica suprema pues, siguiendo a Platón, entendía la filosofía como "aprender a morir". Esto es, aprender a desapegarse y anular el yo (o "descrearse") para unirse con la divinidad, que es el todo pero que requiere que la criatura sea nada. 

Simone Weil vivió una infancia prodigiosa (aunque no tanto como su hermano, el genio matemático André Weil). A los 22 años empezó a dar clases de filosofía, después de culminar su estudios como maestra en la École Nationale Supérieure. Vivió una vida intensa, enormemente comprometida con la lucha social de los trabajadores y las personas desafortunadas. Vivió ella misma, voluntariamente y en carne propia, las vejaciones a las que estaban sometidos, para entender sus condiciones y desarrollar su teoría política -una teoría que no está separada de su visión místico-filosófica de la realidad-. Weil entendió que cuando el ser humano pierde sus raíces, su conexión con el pasado y con la riqueza de su cultura, empieza también a perder su alma y a enajenarse. Nuestra época, notó hace 80 años, es la más oscura en este sentido, pues el ser humano ha cortado sus raíces y se encuentra sujeto al ídolo social, la gran bestia detectada por Platón (la mentalidad de rebaño de la que habló Nietzsche), la cual sustituye lo religioso pero sin auténtico misticismo. 

Weil no publicó libros en vida, sólo algunos ensayos, pero escribió con furia inspirada una serie de preciosos cuadernos que pueden considerarse una de las obras maestras de la literatura del siglo XX. Sus cuadernos son meditaciones, en la tradición de Pascal, sobre una vasta gama de intereses, si bien en los últimos años se vuelven cada vez más místicos. Weil leía en griego, latín, inglés, español, alemán y aprendió sánscrito al final de su vida. Se acercó al misticismo cristiano debido a una serie de experiencias sobrecogedoras, pero al mismo tiempo como pensadora siempre se mantuvo fiel a Platón, al Platón esotérico, que es el mismo de Plotino. A la par estudió el pensamiento indio, el hinduismo sobre todo, pero también el budismo, y produjo brillantes lecturas de las Upanishad o de la Bhagavad Gita, entre otros textos.

Al adentrarse en la obra de Weil y leer sobre su vida uno descubre que se encuentra ante una personalidad especial (Camus la llamó "el único gran espíritu de nuestro tiempo"). Una rara combinación del corazón y la cabeza, de la ética, la estética y la mística. Una filósofa que alcanzó brillantes picos empleando a la vez la razón y la intuición. Una mujer que además decidió morir por aquello en lo que creía, viviendo siempre en búsqueda de la verdad, ese reino trascendente que desde niña intuyó y que tuvo la valentía de siempre perseguir, con intensa convicción e inmutable atención. La vida de Weil es una de las más inspiradoras de las que dispone el hombre actualmente y su obra, una de las más bellas.

 


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