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Esta feria presenta uno de los conceptos más novedosos para el arte en México

Arte

Por: pijamasurf - 11/12/2019

Feria Maroma es una brisa fresca en la escena del arte mexicano

El arte moderno y contemporáneo oscila en la percepción general entre diversas ideas e incluso prejuicios. Una vez que la creatividad se liberó de la obligación de imitar que la mantuvo cautiva durante muchos siglos, el arte emprendió caminos que, pese a todo, no muchas personas fueron capaces de seguir. 

Cuando una pintura se inspiraba en un paisaje, en las facciones de una persona o un episodio histórico, era muy probable que el espectador contara ya con ciertas coordenadas que le permitieran entender la pieza a la cual se enfrentaba. Después de todo, aunque veamos por vez primera un retrato como La Mona Lisa o una escena como las que pintaron Brueghel o Vermeer, aun sin saber nada ni de las obras ni de los pintores, sin duda habrá elementos que nos acerquen a una puerta de entrada hacia su significado.

En el caso del arte contemporáneo, sin embargo, esas vías de acceso se modificaron radicalmente. Hay piezas cuyo sentido no parece evidente. De hecho, para ciertos espectadores la pieza parecerá incluso absurda, incoherente, o que no significa nada. 

Más allá de explicar los motivos de esta transformación profunda en las condiciones tanto de producción como de consumo de arte, en esta ocasión sólo nos centraremos en la idea de la experiencia como punto de contacto entre el espectador y las obras del arte contemporáneo. Si bien la contemplación puede propiciar por sí misma la experiencia estética, en el caso del arte contemporáneo podríamos plantear la necesidad de la participación del espectador en las acciones que implican el enfrentamiento con una pieza. A diferencia del arte anterior, con frecuencia el arte contemporáneo exige un involucramiento activo del espectador, una participación auténtica que permita entretejer los significados de la pieza con la experiencia que el propio espectador tiene en el momento de la recepción. 

En ese sentido, celebramos con agrado la iniciativa Feria Maroma, impulsada por la promotora cultural homónima, un proyecto sumamente novedoso que desde hace 2 años se ha encargado de presentar con su galería en movimiento exposiciones de artistas emergentes en espacios abandonados, deshabitados o que no han sido descubiertos en la Ciudad de México, como es el caso de Fernanda Caballero, quien protagonizó la quinta edición.

Feria Maroma es así una galería de arte caracterizada por ser itinerante e inesperada. Frente a las formas más comunes en nuestra época de exponer y difundir el arte, Feria Maroma ha apostado por una estrategia mucho más flexible, fresca y original, pues además de lo dicho, su propósito es mostrar la obra de artistas destacados que, no obstante, no reciben la atención que merecen. 

Por otro lado, como hemos dicho, la Feria ha procurado instalarse en lugares más bien heterodoxos de la ciudad: casas abandonadas, bodegas, talleres, sitios olvidados por la historia pero no por la memoria, entre otros.

De alguna manera podría decirse que cada una de las decisiones que se toman en torno a la Feria –la elección del artista principal, la curaduría de sus obras, el lugar donde se instala la galería itinerante– es un elemento que contribuye a crear en el espectador una experiencia amplia en torno a la recepción del arte contemporáneo.

La próxima edición de Feria Maroma se realizará el 8 y 9 de febrero de 2020, con la singularidad de que esta vez el evento consistirá en una “Art Week” con actividades varias, creación in situ y otras novedades.

Por el momento todavía no se conocen ni la programación ni los artistas que estarán implicados, pero sin duda estaremos atentos a esta brisa de aire fresco en el mundo del arte contemporáneo de México.

 

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Imagen de portada: Fernanda Caballero, Templo