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Una marcada tendencia de incremento en el "tiempo pantalla" en dispositivos móviles

El smartphone es, sin duda, el invento central del siglo XXI, y cada vez cobra más protagonismo en nuestra realidad. Este teléfono inteligente se ha convertido en el medio con el que nos relacionamos con la realidad, la ventana al mundo. Una prueba de esto es que actualmente las personas ya pasan más tiempo viendo sus pantallas de teléfono del tiempo que pasan frente a una pantalla de televisión o una pantalla de video.

Las estadísticas muestran una clara tendencia de incremento de "tiempo de pantalla móvil". En Estados Unidos, actualmente ya cada persona pasa en promedio al día 3:43 horas frente a su pantalla de teléfono y 3:35 horas frente a un televisor. Y, según los pronósticos, esta tendencia seguirá aumentando.

Esta información genera cierta preocupación, si bien es cierto que debe matizarse. Por una parte, algunos pueden notar positivo en que la gente deje de tener tanto "tiempo de televisión", en el que son consumidores pasivos de programas. Y se podría elogiar que en los teléfonos se elige la información que se consume. Pero por otro lado, existe información de que las personas pasan cada vez más tiempo total frente a una pantalla, sea una TV, una laptop, un videojuego, un smartphone, una consola de realidad virtual, etc. Así que en total está aumentando el tiempo de consumo y el consumismo de la sociedad, especialmente porque el tiempo de pantalla en Internet está siendo monetizado con mucha mayor voracidad. Por otra parte, aunque los usuarios de plataformas digitales parecen tener "opciones", estas plataformas y aplicaciones están siendo programadas de maneras más sutiles para influir en la conducta de los usuarios y mantenerlos cautivos.

Cabe mencionar que en un estudio reciente se encontró que el solo hecho de estar en una habitación con tu smartphone al lado reduce tu desempeño cognitivo.

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El aeropuerto de Heathrow, en Londres, implementará un sistema de reconocimiento facial que reemplazará la presentación del pasaporte

Este fin de semana, el diario The Times publicó la decisión de las autoridades aeronáuticas del gobierno británico de implementar un programa piloto para reemplazar la presentación del pasaporte por tecnología de reconocimiento facial, esto en el aeropuerto de Heathrow, en Londres. 

Grosso modo, el proceso consistirá en acudir a kioscos especialmente diseñados para tomar una fotografía de la persona que viaja, escanear su pasaporte y consignar algunos datos sobre su viaje.

Acto seguido, el sistema se encargará de procesar dicha información y tanto en ese viaje como en otros posteriores, a la persona le bastará con mirar a una cámara para cumplir con el trámite de pasar por la aduana e ingresar al país, entre otros procedimientos propios de un traslado aéreo.

La medida se presenta sobre todo bajo el argumento del ahorro de tiempo, pues las autoridades aseguran que de esta manera, tanto para el aparato administrativo como para los propios viajeros, el proceso global será mucho más sencillo y rápido. En cuanto a costos, por el momento el proyecto cuenta ya con un presupuesto para su implementación de 50 millones de libras (cerca de 65 millones de dólares).

Con todo, otras voces señalan el riesgo que implica una medida de ese calibre para la información personal de millones de personas; además, claro, del uso que se le puede dar a esta información una vez almacenada. Actualmente, el aeropuerto de Heathrow es utilizado por 78 millones de viajeros cada año.

Con esta medida, el Reino Unido se convertirá en el primer país de Occidente en usar a gran escala la combinación de información biométrica con tecnología digital. Tanto en el Reino Unido como en los países pertenecientes a la Unión Europea, el pasaporte de sus ciudadanos es ya desde hace varios años biométrico, al igual que en países de América como Argentina, Chile y Brasil, así como Argelia, Rusia, Australia, China y algunos más.

Asimismo, como también reporta The Times, las autoridades inglesas se han mostrado particularmente entusiastas en los últimos años hacia proyectos que involucran el reconocimiento facial, en especial en relación con la seguridad pública y las actividades policíacas.

Quizá, después de todo, George Orwell no se equivocó en la pesadilla de vigilancia que soñó en 1984 y con el tiempo, aun nuestros actos más cotidianos se desarrollarán bajo la mirada de un ojo siempre alerta.

 

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