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Las plantas sienten cuando las tocas y tocarlas puede hacer que dejen de crecer

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 05/13/2019

Estudio sugiere que tocar a las plantas afecta su expresión genética

Un nuevo estudio investigó los efectos del tacto en las plantas. Se sabe que las plantas responden al contacto del viento y a los insectos, humanos y otros animales. Un ejemplo conspicuo es la Mimosa pudica, cuyas hojas se cierran al menor tacto.

Las plantas tienen una especie de sistema inmune que se echa a andar ante el tacto. En uno de los casos analizados, el tacto humano le ayudó a una especie a combatir un hongo, pero en la mayoría el efecto parece ir en detrimento de las plantas, pues les hace consumir demasiada energía que de otra manera estaría destinada al crecimiento. Con sólo un leve contacto, se puede alterar hasta el 10% de la expresión genética de una planta. Los investigadores notaron que cuando se le toca múltiples veces, el tacto puede reducir hasta en un 30% su crecimiento.

Las plantas obviamente no se quejan -salvo en casos como el ya mencionado-, pero quizá no les guste que las toquen. Esto podría ser algo a considerarse con el movimiento del "tree hugging", aunque debe de haber numerosos matices en este sentido. Tocar el tronco de un árbol robusto no es lo mismo que tocar el tallo o la flor de una delicada planta.

De cualquier manera, este fascinante estudio abre la puerta a más investigación en torno a la expresión genética de las plantas, su sensibilidad y su posible conciencia, pues si definimos la conciencia como la experiencia de ser algo, es posible que las plantas sean conscientes, aunque evidentemente no puedan comunicarlo ni podamos entender cómo es ser una planta. En otros estudios se ha encontrado que las plantas pueden oír el correr del agua y otros sonidos, se comunican entre sí a través de señales químicas y pueden aprender.

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Las maravillosas reacciones de los monos ante la prestidigitación

Al parecer, el ser humano no es el único que tiene una apreciación-fascinación por trucos de magia como la prestidigitación. Los monos también tienen mucho interés por un fenómeno más o menos universalmente apreciado por los seres humanos -especialmente los bebés y los niños-: desaparecer (aparentemente) un objeto. ¿Cómo es que la bolita estaba allí y ahora no? El mono también parece tener la percepción de un contínuum de realidad, una especie de lógica causal. O al menos, eso es lo que aparenta este video:

Más allá de la fabulosa reacción del mono en la jaula -una derrama de alegría pura- esta reacción no es baladí, pues nos hace pensar en qué es la conciencia y en qué se distingue la conciencia humana de la conciencia de ciertos animales (sobre la cual sólo podemos hacer inferencias). Pareciera que la causalidad que Kant consideró como una categoría de la mente -un lente a través del cual conocemos, pero no algo que podamos afirmar que existe independientemente de nuestra conciencia- también existe en el mono (claro, si es que estamos interpretando el video correctamente y en realidad el mono se asombra de que la fruta haya "desaparecido"). ¿Los monos también tienen categorías de percepción, y entonces, estas categorías son universales al menos en algunas especies animales? ¿O se trata de que la causalidad es un fenómeno intrínseco a la naturaleza y cualquier ser que alcanza cierta inteligencia llega a entender el mundo como causal, lo cual, a su vez, refleja un mundo intrínsecamente inteligible? Las preguntas abundan. Lo que parece cierto es que los trucos mágicos deleitan a los monos. Hay una tensión entre lo que ven y lo que saben o creen que es verdad, e incluso un deleite en esta tensión que puede desfasarse. Casi se podría decir que en el mono existe la semilla de la filosofía, es decir, el deleite y el asombro ante la realidad y el misterio.