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La mexicana Daniela Soto-Innes es nombrada la mejor mujer chef del mundo

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/25/2019

La chef mexicana de 29 años fue nombrada la mejor del mundo en la categoría de mujeres por 'The 50 Best'

México ha estado viviendo lo que bien puede considerarse una época dorada de la gastronomía en la última década, incorporando la cocina tradicional en fusiones cosmopolitas. La Ciudad de México se ha convertido en una capital gastronómica mundial y regiones como Oaxaca y Puebla en parte de los lugares de mayor influencia en la gastronomía. México tiene una relación muy feliz con la comida, tanto por sus ingredientes como por su alegría y el gusto de los mexicanos por el alimento.

Siguiendo con este círculo virtuoso o al menos jugoso, la chef mexicana Daniela Soto-Innes, de los restaurantes neoyorquinos Cosme y Alta, fue nombrada la mejor mujer chef del mundo por la publicación The 50 Best en el marco de los The World's 50 Best Restaurants.

Soto-Innes ya había sido señalada como una de las grandes promesas de la gastronomía en 2016, cuando tenía 26 años, por la Fundación James Beard. El prestigioso galardón segmenta su premio cada año entre hombres y mujeres. La ceremonia de premiación será en Singapur.

Soto-Innes nació en la Ciudad de México, pero emigró a Texas en la adolescencia y fue allí donde empezó su carrera en la cocina. Su trabajo es reconocido sobre todo por Cosme; Alta es su proyecto en sociedad con el chef Enrique Olvera. La joven chef dijo que espera que la publicación inspire a personas de todas edades, razas, géneros y demás a que se conviertan en chefs.

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Un acercamiento compasivo a la alimentación y la pérdida de peso

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/25/2019

Cambiar de hábitos para perder peso puede ser en nuestra época un régimen tiránico… o compasivo, si así lo quieres

En nuestra época y al menos desde finales de la década de 1980, el cuerpo humano se convirtió en un elemento imprescindible de la mercantilización de la realidad. Si bien puede aceptarse que a lo largo de la historia el cuerpo siempre ha sido objeto de estudio, reflexión, idealizaciones, celebración, admiración y deseo (y también, tristemente, de castigo y culpa), quizá nunca había ocupado una función tan importante para un sistema económico como esta en la que se encuentra ahora: los “cuerpos perfectos”, cuyas imágenes vemos desfilar en anuncios de televisión o multiplicadas exponencialmente por las redes sociales, en las pantallas de cine o impresas en revistas y periódicos, son uno de los motores más efectivos de la economía, pues lo mismo ayudan a vender perfumes que membresías de gimnasio, ropa interior, tenis, relojes, aparatos electrónicos, gadgets, bebidas alcohólicas, paquetes vacacionales y un sinfín de mercancías y servicios cuyo disfrute parece estar mediado por dicha perfección anatómica. Adelante, consume, parecen decirnos esos cuerpos perfectos, consume esto que vendo, y quizá así un poco de esta perfección te será compartida. 

De una manera u otra, la mayoría de nosotros sabe en qué consiste esa perfección. Sin embargo, lo más probable es que se trata de una especie de conocimiento inconsciente. Sabemos sin saber que sabemos. Es decir: tenemos una idea de qué significa tener un buen cuerpo pero pocas veces o nunca nos hemos detenido a reflexionar sobre el origen de esa idea, por qué la pensamos, de dónde la obtuvimos, y quizá ni siquiera nos hemos preguntado si es cierta o no.

En ese contexto, la “delgadez” del cuerpo suele ser, en nuestra época, una característica fundamental del cuerpo ideal. En otras épocas y aun en otras culturas fuera del modelo occidental, un cuerpo delgado no siempre se ha visto como un cuerpo bello. De hecho, en la historia de la humanidad la belleza, la atracción, la sensualidad y otros valores afines han estado asociados a características del cuerpo distintas a la complexión corporal.

¿Por qué entonces ahora tanta gente piensa que un cuerpo esbelto es necesariamente un cuerpo bello? Esta pregunta no es posible responderla en este espacio, pero sin duda puede ser un buen ejercicio de reflexión sobre los parámetros que pretenden regir nuestra sensibilidad. 

En ese mismo espíritu, compartimos ahora cinco puntos que pueden acompañar una toma de decisión que suele tener efectos en la salud, la apariencia y el estado emocional y psicológico de una persona.

 

Si vas a perder peso, que sea por ti y por tu bienestar

En el sentido de lo que hemos dicho hasta ahora, la pérdida de peso debería ser en todos los casos una decisión que se toma libremente, esto es, no por una especie de presión social, la obediencia a los estándares de belleza o a algún otro mandato inconsciente.

En el mejor escenario, esta es una decisión que nace libremente del amor propio, de la toma de responsabilidad sobre la salud e incluso del cuidado de sí.

 

Es posible que tu manera de relacionarte con otras personas cambie

La mesa es uno de los grandes puntos de socialización de la cultura humana. Prácticamente no hay una sola civilización en la que el momento de comer y beber no sea una de las oportunidades más importantes para establecer vínculos de todo tipo: familiares, de amistad, de trabajo, sexuales, económicos, etcétera. 

En ese sentido, es muy posible que si has decidido perder peso, experimentes un cambio en esas relaciones. No decimos que vayas a quedarte sin amigos o sin familia, pero sin duda tendrás que aprender a sortear cuestionamientos, preguntas, bromas y demás reacciones a un hábito que por estar tan asentado en nuestros intercambios cotidianos, en general pocas personas cuestionan a lo largo de su vida. 

No se trata de ver esta situación como una dualidad de acierto y error (con lo cual podrías pensar que tú tomaste la buena decisión y son los demás quienes están equivocados), sino simplemente como una expresión de la diferencia propia de la vida y especialmente de la condición humana, pues cada persona tiene hasta cierto punto la libertad de decidir cómo conduce su existencia.

 

Esta puede ser una buena oportunidad para aprender a escucharte y conocerte

La comida y la bebida tienen otra conexión importantísima: las emociones. En el caso del ser humano, la asociación que se establece en los primeros años de vida entre una necesidad vital (comer), la angustia por la muerte (el hambre), la obtención de un elemento satisfactor (el alimento) y el placer o el displacer presente en esta situación, genera un cuadro psicológico y emocional con consecuencias importantes en el desarrollo futuro del sujeto. La oralidad en tanto etapa psicológica (que Sigmund Freud describió con notable precisión) puede estar vinculada a estados como la ansiedad o la obsesión y a comportamientos como las adicciones, en sus distintos tipos.

En ese sentido, emprender un cambio de régimen alimenticio es una buena oportunidad para conocer esos cimientos psicológicos que en tu caso están relacionados con todo aquello que implica comer, tener hambre, sentir un antojo, saber aplazar una necesidad, poder realizar un esfuerzo, saber tratarse a uno mismo con paciencia y compasión, etcétera. 

En muchos casos, el ser humano fracasa en la consecución de sus objetivos únicamente por razones psicológicas o, dicho de otro modo, porque el sujeto es un desconocido de sí mismo. En tanto alguien no sea capaz de saber por qué actúa como actúa, es muy posible que siga repitiendo las mismas conductas que han definido el curso de su existencia.

 

Aprenderás el valor del esfuerzo sostenido

De todos los efectos que la revolución digital provocó en las sociedades humanas, es posible que uno de los más peligrosos sea el aprecio que ahora sentimos por la inmediatez. Como sabemos bien, en materia de comunicaciones gracias al Internet todo ocurre al instante y en general esperamos que sea siempre así, en todos los ámbitos.

Sin embargo, si consideramos el desarrollo de la civilización, lo común ha sido más bien lo opuesto. Los logros de los que es capaz el ser humano han sido casi sin excepción producto del trabajo sostenido, el esfuerzo y aun la paciencia.

En una dimensión personal, la decisión de perder peso suele necesitar también de esos componentes. Ningún cambio importante que intentes sobre tu propia persona ocurre de la noche a la mañana, e incluso cuando la toma de decisión pueda fijarse en un momento específico, sus efectos toman tiempo para reflejarse en tu existencia. Sé paciente.

 

¿Qué significa para ti alcanzar un logro?

En consonancia con el punto anterior, un proceso en apariencia común como perder peso puede acompañar otro par de procesos importantes de la existencia: la consecución de un objetivo y la obtención de un logro. 

Hasta cierto punto, todo ser humano tiene derecho a darle un sentido propio a las nociones de las cuales nos servimos para experimentar el mundo. El trabajo no es sencillo, pues usualmente la cultura y todo lo que ésta implica se nos impone de manera inconsciente e irreflexiva, pero en todo caso es una posibilidad latente. 

En ese sentido, ¿por qué no entonces descubrir por cuenta propia qué es el esfuerzo y qué es el éxito, qué significa la disciplina para mí, cuáles son mis límites y cuáles son mis posibilidades, etcétera?

 

¿Qué te parece? ¿Has estado en una situación similar? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestros perfiles en redes sociales.

 

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