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Nada sutiles fotos de personas comiendo en su escritorio

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/03/2019

Un poco de inspiración para salir a comer y desconectarse un rato

La estética (o antiestética) de los almuerzos en el escritorio, ante la pantalla. Esto es lo que ha retratado el fotógrafo Brian Finke con su serie Desktop Dining. Finke tomó estas fotos para la revista del New York Times visitando 10 diferentes compañías en estados como California, New Jersey, Illinois y Nueva York.

Finke siguió un método poco sutil: simplemente dar vueltas por las oficinas y ubicar a un prospecto, clavarle un flash y capturar su imagen. Las fotos tienen esta cualidad de ser "en tu cara". Claro, algunas personas no aceptaron aparecer en la serie, pero otras entraron en el papel, según explica Finke a Wired. Estos son "epicúreos de escritorio".

Por otro lado, quizá estas imágenes cumplan una función social positiva, al inspirarnos a dejar de comer en el escritorio, pues así nos vemos, y quizá priorizar la estética, la armonía y la vida balanceada saliendo a caminar un poco y comiendo en un lugar menos atiborrado, y aun socializar y dejar el ansia de estar produciendo. Pero sobre todo, y esto es lo más importante, desconectarnos por unos minutos. Si es posible, incluso no ver el celular durante toda la comida. He ahí algo realmente provechoso.

 

 

 

 

 

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El sitio de divulgación de filosofía Philosophy Matters designó como su palabra del año del 2018 el término "ultracrepidario", palabra usada para referirse a alguien que habla o expresa opiniones sobre algo que está fuera del ámbito de su conocimiento. La palabra fue acuñada en 1819 por William Hazlitt y proviene del latín ultra (más allá) + crepidarius (zapatero), de crepida (sandalia o zapato). Se emplea como complemento de la frase "zapatero a tus zapatos". Así que se utiliza para hablar de alguien que se extralimita y habla de algo que realmente no domina.

La palabra es significativa puesto que en nuestra época casi todos somos ultracrepidarios, opinando en los foros abiertos de las redes sociales, consumiendo información superficial y generalmente ofendiéndonos cuando alguien más no opina como nosotros o como lo que ha sido denominado lo "políticamente correcto", el dogma de la sociedad secular. Ultracrepidarios son los ciudadanos de Twitter y Facebook y otras redes sociales, que confunden la información con la auténtica sabiduría. Sin embargo, hay que decir que esto es un proceso largo, pues personas como Walter Benjamin o T. S. Elliot ya habían se habían alarmado de que la información estaba sustituyendo a la sabiduría. Esto ha llegado a su punto más alto con el llamado dataísmo que predomina en nuestra época: la confianza en el algoritmo, antes que en el pensamiento humano crítico. 

Para el Oxford Dictionary la palabra del año fue "tóxico", un término que fue usado abundantemente sobre todo en contextos psicológicos y de género, pero creemos que la decisión de Philosophy Matters es igualmente interesante.