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Slavoj Zizek sobre Roma: es celebrada por las razones equivocadas

Arte

Por: pijamasurf - 02/24/2019

La crítica de Zizek sobre "Roma" y una crítica a la excesiva euforia que existe en México por la que es una buena película que ha sido elevada al nivel de culto y usada como instrumento político

El filósofo esolveno Slavoj Zizek es conocido por sus polémicas críticas, a veces perversas y no raramente sobreelaboradas, de la cultura pop. Ahora, Zizek lo ha vuelto a hacer con su crítica de Roma, publicada en The Spectator con el título "Roma is being celebrated for all the wrong reasons" ("Roma está siendo celebrada por todas las razones equivocadas"). Zizek subvierte la visión comúnmente repetida sobre el personaje de Cleo como emblema de la bondad inocente y autosacrificada del servicio doméstico, ligada con las clases bajas y con la población indígena en México. La "nana" como la figura maternal de una pureza casi inmaculada -que los hombres y las clases más altas violentan-. Zizek sugiere que en realidad la figura de Cleo es más compleja que esto y no representa un ideal de bondad y autosacrificio, sino de lucha por encontrarse a sí misma, autoafirmar su voluntad y autodeterminarse. Según Zizek:

El verdadero predicamento de Cleo surge por primera vez con toda su brutalidad en el hospital, después de que da a luz a una bebé que nace muerta, múltiples intentos fallidos para resucitarla hasta que los médicos le entregan el cuerpo a Cleo por unos momentos antes de quitárselo. Muchos críticos que vieron en esta escena el momento más traumático de la película, pasaron por alto su ambigüedad: como aprendemos más adelante en la película (pero ya podemos sospechar ahora), lo que realmente la traumatiza es que ella no quiere un hijo, así que el cadáver en sus manos resulta una buena noticia.

Y más adelante, refuerza su idea afectada de suspicacia ideológica:

Después de que Cleo salva a los dos niños, todos ellos (Sofía, Cleo y los niños) se abrazan con fuerza en la playa, un momento de falsa solidaridad si alguna vez hubo uno; un momento que simplemente confirma que Cleo está atrapada en la misma trampa que la esclaviza… ¿Estoy soñando aquí? ¿No es demasiado loca mi lectura? Creo que Cuarón proporciona una pista sutil en esta dirección a nivel de la forma. La escena completa de Cleo salvando a los niños se hace en una toma larga, con la cámara moviéndose transversalmente, siempre enfocada en Cleo. Cuando uno mira esta escena, no puede evitar la sensación de una extraña disonancia entre la forma y el contenido: mientras que el contenido es un gesto patético de Cleo que, poco después de la traumática pérdida que sufrió, arriesga su vida por los niños, la forma ignora totalmente este dramático contexto. No hay intercambio de tomas entre Cleo entrando en el agua y los niños, no hay una tensión dramática entre el peligro en el que se encuentran los niños y el esfuerzo para salvarlos, no hay un punto de vista que muestre lo que ella ve. Esta extraña inercia de la cámara, su negativa a involucrarse en el drama, muestra de manera palpable el desprendimiento de Cleo de su rol patético como fiel sirviente dispuesto a sacrificarse.

Hay un indicio más de emancipación en los últimos momentos de la película cuando Cleo le dice a Adela: "Tengo mucho que contarte". Tal vez, esto significa que Cleo finalmente se está preparando para salir de la trampa de su 'bondad', dándose cuenta de que la dedicación desinteresada para con su familia constituye la forma misma de su servidumbre. En otras palabras, la retirada total de Cleo de las preocupaciones políticas, su dedicación al servicio desinteresado, es la forma misma de su identidad ideológica, es la forma en que "vive" la ideología. Tal vez explicar su problema a Adela es el comienzo de la "conciencia de clase" de Cleo, el primer paso que la llevará a unirse a los manifestantes en la calle. De este modo surgirá una nueva figura de Cleo, una más fría y despiadada: una Cleo liberada de las cadenas ideológicas.

Pero tal vez no lo sea. Es muy difícil deshacerse de las cadenas en las que no sólo nos sentimos bien, sino que sentimos que estamos haciendo algo bueno. Como dijo T. S. Eliot en su Asesinato en la catedral: el mayor pecado es hacer lo correcto por la razón equivocada.

Y entonces queda preguntarse, ¿cuál es el pecado de la crítica por admirar una película por razones equivocadas? Aunque claro que, como el mismo Zizek concede en su ensayo, su interpretación pude ser una locura, o sobre todo una proyección de su propia lectura ideológica del mundo. Por otro lado, aunque Zizek sugiere en su ensayo que Roma merece ser un "clásico instantáneo" (aunque por las razones equivocadas), su crítica trae a colación un hecho que parece relevante. Aunque Roma es un gran película, filmada con gran calidad técnica, la exorbitante sensación e interés que ha generado parece tener que ver mucho más con el morbo que genera el personaje de Cleo y el clasismo de la sociedad mexicana que con la calidad artística del filme, que pese a ser una muy buena película, no puede considerarse ni remotamente como uno de los grandes filmes del cine mundial -ciertamente, no nos parece que el trabajo de Cuarón merezca colocarse en el mismo nivel que el de directores como Orson Welles, Godard, Tarkovski, Bergman, Kurosawa, Antonioni, Buñuel y decenas más de los verdaderos artistas de la imagen en movimiento-, pero difícilmente se puede pensar en una película que haya generado tanta fascinación, y esto, de nuevo, se debe a un tema que estaba maduro para ser tratado en la era de las redes sociales y lo políticamente correcto.

Para dejarlo claro, esta puesta en contexto histórico no significa que Roma no sea un buen filme o que el tema no sea importante, sino que, como es harto frecuente en México -por ejemplo, con la selección de fútbol y otras euforias nacionalistas que son infladas-, ocurre que las cosas se magnifican y llevan fuera de su justa proporción, creándose una especie de circo mediático nacionalista alrededor que, acaso, se alimenta de la falta de autoestima de la sociedad mexicana o, como sucede claramente en este caso, de la hambrienta búsqueda de imágenes-modelo con las cuales identificarse. La película cobra entonces una dimensión política (incluso una misión), con una esperanza de transformación o redención social, la cual, aunque puede ser algo muy positivo para la sociedad, poco tiene que ver con el cine en sí mismo (pese a que muchos de los premios de cine más importantes suelen demostrar una mayor sensibilidad a lo político que a lo artístico, algo que, por ejemplo, hará que Roma supere a un filme quizá más logrado artísticamente, Guerra fría, en los Óscares). Y quizá, en este sentido, la tesis de Zizek de que Roma es (más) admirada por las razones erróneas no es del todo equivocada.

 

Puedes leer un extracto del artículo de Zizek en español (traducido por Odeen Rocha) en este blog