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China logra lo que ningún otro país antes: aterrizar en el lado oculto de la Luna

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/03/2019

China busca convertirse en una potencia espacial, y parece que lo está consiguiendo

Hoy el gobierno chino consiguió realizar el primer aterrizaje de un dispositivo humano en el llamado “lado oculto” de la Luna, esto es, la parte del único satélite natural de la Tierra que, debido a las condiciones de rotación de ambos cuerpos celestes, permanece siempre oculta a la vista humana.

El logro fue realizado a través del vehículo de exploración Chang’e 4, que fue lanzado el 8 de diciembre pasado y que arribó a la Luna este jueves 3 de enero de 2019 a las 10:26 de la mañana, hora de Pekín.

Hasta ahora, ninguna otra agencia espacial había intentado alcanzar el lado oculto de la Luna, particularmente por las dificultades de comunicación que implicaba esta empresa. En efecto: dado que toda la masa lunar se interpone entre la faz que nunca miramos y la Tierra, las transmisiones entre nuestro planeta y un dispositivo situado en ese lado se consideraban sumamente difíciles, al no existir una “línea directa” que las hiciera posibles.

Para solucionar este problema, el gobierno chino lanzó en mayo de 2018 el satélite “Queqiao” (literalmente “puente de las urracas”), con el propósito exclusivo de establecer un punto intermedio de contacto con el vehículo Chang’e 4 (cuyo nombre evoca al de la diosa lunar en la antigua mitología china). 

Gracias a esta estratagema, el vehículo no sólo pudo aterrizar sino que además envió estas imágenes, las primeras imágenes del lado oscuro de la Luna conseguidas por el ser humano.

“Estamos en proceso de hacer de China una potencia en el espacio”, dijo en esta ocasión Wu Weiren, ingeniero en jefe del Programa Chino de Exploración Lunar.

 

También en Pijama Surf: ¿Por qué la Luna es una piedra pero también una diosa?

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Científicos sugieren ‘oscurecer’ el cielo para disminuir el calentamiento global

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/03/2019

De todas las soluciones posibles, 2 científicos de Yale y Harvard proponen esto

Quienes conozcan la saga Matrix (Hermanas Wachowski, 1999-2003) quizá recuerden un detalle en la historia, en relación con la guerra entre la humanidad y las máquinas: en un intento de dejar a éstas sin fuente de energía y así inutilizarlas, los dirigentes de la humanidad deciden “destruir” el cielo, bombardéandolo con armas nucleares y químicas. La idea, ampliamente aplaudida, sume a la Tierra una oscuridad permanente, lo cual a su vez lleva al declive y desaparición eventual de toda forma de vida, haciendo de nuestro planeta, antes floreciente, un desierto estéril.

Pues bien, tal pareciera que de todas las fantasías sobre el futuro que el ser humano ha podido imaginar, aquellas de tintes distópicos son las que parecieran más proclives a volverse reales. En el caso de esta que señalamos, se trata de hecho de una sugerencia seria por parte de un grupo de científicos, quienes aseguran que una solución posible al calentamiento global y sus efectos sobre el planeta es “oscurecer” el cielo.

La idea ha sido lanzada por Wake Smith y Gernot Wagner, adscritos a las universidades de Yale y de Harvard, respectivamente (dos instituciones, cabe mencionar, que gozan de gran prestigio académico). Los científicos, especializados en ciencias ambientales publicaron un artículo en el número más reciente de la revista Environmental Research Letters, en donde proponen abiertamente esparcir partículas de sulfatos en la estratósfera para así reducir la temperatura general del planeta.

Smith y Wagner estudiaron diversas formas de implementar dicha estrategia y concluyeron que servirse de una aeronave para rociar dichos químicos sería la manera más factible de llevarla a cabo. 

Por si esto no pareciera suficientemente disparatado, los autores aceptan que por el momento no existe ningún tipo de transporte capaz de realizar la tarea, por lo cual el paso subsecuente más obvio es destinar recursos al diseño de éste. Según sus cálculos, se necesitan 3.5 mil millones de dólares para realizar el proyecto dentro de los próximos 15 años.

¿Pero no sería mucho más efectivo atacar las soluciones reales del problema? No deja de ser curioso, como lo anticipara Slavoj Zizek hace unos años, que en el marco del sistema económico en el que estamos insertos, parece mucho más sencillo imaginar un apocalipsis general que un mero cambio en la manera en que vivimos y nos relacionamos con el planeta.

 

También en Pijama Surf: Este profesor del MIT calculó en 1973 el año en que la humanidad colapsaría (y hasta ahora ha acertado en todo)

 

Imagen de portada: The Second Renaissance Part II, Mahiro Maeda (Animatrix, 2003)