*

X

Luna llena en Cáncer 22 de diciembre y lluvia de estrellas de las úrsidas

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/21/2018

El año termina con una concentración astronómica: luna llena, solsticio y lluvia de meteoros

Esta última luna llena de 2018 será una luna bastante especial. Por una parte, la luna llena coincidirá casi exactamente con el solsticio, lo cual es interesante ya que tendremos los días más oscuros del año -en duración de la noche- pero con una gran luna brillante. Esta coincidencia del solsticio y la luna llena separados por menos de 24 horas no volverá a ocurrir hasta el año 2029. Por otro lado, la Luna formará una conjunción el 21 de diciembre con Aldebarán, la estrella roja en la constelación de Géminis. Y además, tendremos una lluvia de meteoros de las úrsidas (meteoros que parecen provenir de las constelaciones de la Osa Mayor y Osa Menor).

La luna llena ocurrirá a las 11:49, tiempo del centro, este sábado 22 de diciembre, menos de 1 día después de que arranque oficialmente el invierno. El baño de los meteoros de las úrsidas, la última lluvia de estrellas del año, llegará a su pico la noche de 21 y el 22 de diciembre, ya con una luna rotunda en el cielo.

Estos meteoros no son demasiado abundantes, se espera un despliegue máximo de unos 30 a 40 por hora. Muchos de ellos, además, serán anonadados por la luz de la luna. De cualquier manera, será una buena noche para salir a ver el cosmos, si es que uno tolera el frío.

La luna llena ocurrirá en la constelación de Cáncer en oposición al Sol y a Saturno en Capricornio, oposición acaso templada por el hecho de que la luna tiene su domicilio en Cáncer, un signo ligado al agua y a las emociones.

Te podría interesar:

'Ambiciones equivocadas y energía fuera de lugar': John Lennon a los 15 años, según sus maestros

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/21/2018

La opinión sobre el joven Lennon en la escuela a la que asistía no era la mejor

"El pequeño primitivo debe devenir en pocos años una criatura civilizada, recorrer, en abreviación casi ominosa, un tramo enormemente largo del desarrollo de la cultura", señaló Sigmund Freud al notar cómo los niños, desde tiempos remotos, son obligados a desarrollar los recursos necesarios para vivir en comunidades humanas: reglas de comportamiento, códigos culturales, habilidades de conocimiento, etcétera.

En este proceso, la escuela tiene una función fundamental, pues junto con la familia y la sociedad en sí, es una institución sobre la cual descansa dicho camino de formación civilizatoria. En este sentido, no es casual que se hable de las escuelas como centros de programación masiva, pues más allá del radicalismo de esta opinión, es claro que en los salones de clase se aprende mucho de aquello que después se ve reflejado en una sociedad.

Con todo, el precio que suele tener este recurso cultural y evolutivo que desarrolló nuestra especie es la pérdida de la espontaneidad, señalada por otro gran estudioso de la psique humana, Erich Fromm. Al profundizar sobre este tema, Fromm notó que la formación amenaza directamente una espontaneidad que es propia al ser humano: la creatividad, el deseo de actuar, el entusiasmo, el ingenio para encontrar soluciones y nuevos caminos. Todo ello es resultado de una inclinación natural de los individuos de nuestra especie que, sin embargo, por razones de la vida en comunidad, no siempre puede aflorar y rendir frutos.

¿Pero qué sucede cuando, después de todo, la espontaneidad triunfa?

Hace unos días, Michael Beschloss, escritor y colaborador de la cadena NBC, compartió en Twitter la imagen de un reporte de conducta elaborado hace unas décadas. Pero no fue un documento cualquiera, sino nada más y nada menos que uno referido a John Lennon, cantante y compositor de una originalidad extrema que, por ello mismo, se volvió una de las figuras más importantes en la historia de la música.

Lo interesante de este reporte es que en casi todos los rubros los comentarios dedicados al joven Lennon fueron negativos, con un ánimo general por parte de sus profesores de estar ante un estudiante con poco o nulo entusiasmo por la vida.

La nota fue elaborada en 1956, cuando Lennon tenía 15 años de edad y asistía a la Quarry Bank High School, en Liverpool (Reino Unido). Al parecer, fue elaborada junto con la sanción de suspensión que recibió el joven a causa de su conducta en la escuela.

Estos son algunos de los comentarios recibidos:

Maestro de francés: "Un chico inteligente que podría ser mejor con un poco de concentración en clase".

Maestro de física: "Su trabajo carece de esfuerzo. Se contenta con sólo 'pasar' en vez de usar sus habilidades".

Maestro de religión: "Su actitud en clase es más bien insatisfactoria".

Director: "Tiene muchas ambiciones equivocadas y su energía está con frecuencia fuera de lugar".

Después de todo, es claro que aun el peso de todas las instituciones sociales y de formación no es capaz de marchitar la autenticidad del espíritu humano. Por fortuna.

 

También en Pijama Surf: 5 razones para ser autodidacta (y 3 consejos para lograrlo)