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Inglaterra prohíbe la venta de cachorros en tiendas de mascotas

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/27/2018

El gobierno del Reino Unido tomó medidas contra la crianza y venta indiscriminada de cachorros de perros y gatos

Hace unos días, el gobierno inglés autorizó la puesta en marcha de una ley que de ahora en adelante prohíbe comerciar con cachorros de perros y gatos con una edad menor a 6 meses, esto con el fin de detener y eventualmente desaparecer la crianza de animales domésticos destinados únicamente a la venta.

La medida comenzó a discutirse en diciembre del año pasado, cuando Lisa Garner, una mujer que simplemente ama los perros, encontró en un centro de crianza a “Lucy”, una hembra de la raza King Charles Spaniel, abandonada en condiciones deplorables porque su edad fértil había terminado y no podía gestar más cachorros: malnutrida, enferma, obligada a dormir en el mismo lugar donde orinaba y defecaba, etcétera. 

Lisa tomó consigo al animal y compartió en redes sociales su situación, a partir de lo cual se puso en marcha una campaña amplia que culminó en la preparación de la ley que a partir de entonces comenzó a conocerse como “Ley Lucy”.

La prohibición fue anunciada por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del gobierno inglés luego de una consulta pública en la que 95% de los participantes se mostraron a favor. Como decíamos, uno de sus propósitos es afectar directamente a empresas que crían perros y gatos masivamente para ofrecerlos después a terceros, particularmente tiendas de mascotas.

 

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Imagen: Ben Birchall/PA

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Como penitencia de confesión, Amphilochios de Patmos pedía que se plantara un árbol

La isla de Patmos, además de ser sumamente bella, es un lugar importante para la religión cristiana, pues se cree que allí se escribió el Apocalipsis de San Juan, el último libro de la Biblia. Esta isla, a la par de ser un lugar turístico para cristianos y no cristianos que buscan la belleza de sus playas, es centro de un importante monasterio. El monje Amphilochios de Patmos vivió buena parte de su vida allí y restauró algunos de los templos de la isla pero, más aún, reforestó el lugar, en un hermoso gesto que funde la fe con el amor a la naturaleza.

Amphilochios de Patmos nació en 1889 y entró al monasterio de San Juan el Teólogo en Patmos desde los 17 años. En 1913 viajó a Monte Athos, la famosa isla montañosa que ha sido el gran bastión del cristianismo ortodoxo en su veta mística y es actualmente Patrimonio de la Humanidad. En Athos aprendió carpintería y posteriormente regresó a Patmos, donde fue ordenado diácono. Amphilochios tuvo una vida primero inclinada a la contemplación monástica, que incluyó algún tiempo en la "cueva del Apocalipsis", pero luego tuvo que cumplir funciones clericales.

Según el obispo Kallistos Ware, lo que caracterizaba a Amphilochios es que era un ecologista antes de la ecología. Su frase célebre era "Amen a los árboles. Quienes no aman a los árboles no aman a Cristo". Y según el obispo Kallistos, tenía la costumbre de dictar como penitencia de confesión a las personas de la isla que plantaran un árbol. Plantar un árbol era su oración de penitencia y su alabanza a la divinidad. Y luego Amphilochios, quien se convirtió en el viejo guardián de la isla hasta su muerte en 1970, iba a checar los árboles para ver que estuvieran sanos y fueran regados. Al parecer, este hábito hizo que con el tiempo la isla se llenara de árboles. Algo muy apropiado para su fe y para el bienestar del lugar, pero que además nos regala una bella historia que mezcla la espiritualidad con la ecología, dos aspectos de la existencia que en realidad no pueden disociarse del todo, pues como ha dicho, por ejemplo, el monje zen vietnamita Thich Nhat Hanh, el problema ecológico del mundo es en realidad un problema espiritual, que parte de la concepción del ser humano como separado de la naturaleza.