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Hölderlin y Rilke sobre cómo la modernidad tecnológica destruye nuestra alma y nos convierte en esclavos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/28/2018

2 de los más grandes poetas de la civilización occidental fueron, a su manera, profetas de los peligros de la tecnología

Friedrich Hölderlin fue sin duda uno de los más grandes poetas de la civilización occidental, tal vez aquel que más tersamente captó el sentido sagrado que tiene (o tenía) la poesía. Hölderlin, quien fue compañero de cuarto en la habitación de Hegel, consideraba que la vocación del poeta era servir a lo divino e incluso traer a la tierra la voz celeste, atajar, como si fuere, el rayo de los dioses -la palabra que crea- y divulgarla en el mundo a través del canto y la alabanza. En su poema "Vocación del poeta", Hölderlin escribe:

¡Un llamado y una tarea distinta es dada a los poetas!

Servimos sólo a los dioses, para que

escuchen los latidos amables de nuestros corazones

más cerca y cantados siempre nuevos.

A Hölderlin a veces se le identifica con el poeta que anhelaba el "regreso de los dioses", tanto de los dioses griegos como de Cristo. Pero también podemos hablar de Hölderlin como el poeta que brinda el testimonio de que la divinidad sigue hablándole al hombre -cuando éste hace silencio y se deja poseer extáticamente-, y asimismo como el poeta que narra cómo lo divino abandona el mundo, cuando un "miedo" divide a los hombres de los dioses, cuando hay una fractura en el corazón de la existencia; los dioses y la experiencia de lo divino abandonan el mundo sólo en tanto que el hombre se vuelve más opaco. Como ha sugerido Roberto Calasso, hemos dejado de percibir a los dioses, pero no porque sepamos más -como nos vanagloriamos- sino porque sabemos menos. El escritor italiano escribe en su libro Ardor:

"Los dioses están despiertos": acercarse a los dioses significa estar despierto. No hacer el bien, no satisfacer a los dioses con homenajes y ofrendas. Simplemente estar despierto. Eso es lo que permite que cualquiera se vuelva "más divino, más calmado, más ardiente".

Calasso aquí describe el tapas védico, esa cualidad ardiente de la mente, lo que podemos llamar el fuego de la atención -atención que para Simone Weil será sinónimo de amor-. Hölderlin y Rilke, su alumno separado casi por 1 siglo, estarían de acuerdo en que lo divino desaparece porque dejamos de poner atención. Y es que la misma atención es la divinidad: el fuego que transforma al amante en el amado, parafraseando a San Juan de la Cruz; es el fuego de la conciencia que en los Vedas se alumbra en el agua al principio del cosmos.

Hölderlin y Rilke -entre sus múltiples confluencias- coincidieron en que las costumbres de la modernidad, y particularmente la industralización, nos llenaban de distracciones y nos colocaban en un estado mental poco propicio para la percepción divina -es decir, para lo genuinamente poético, pues el poeta es quien percibe a la divinidad, quien ve el acto creativo constantemente sucediendo-. Hoy sabemos claramente que el uso de la tecnología digital puede afectar la facultad de la atención, y sabemos también que los algoritmos de las grandes plataformas de Internet pueden llegar a mitigar la libertad y manipular el deseo.

Hölderlin escribe en su poema "La despedida":

¿Así que queríamos partir? ¿Pensábamos que era astuto

y bueno? ¿Entonces por qué nos produjo terror

como un asesinato? Nos conocemos tan poco en realidad

Pues desde dentro un dios nos mueve.

 

¿Traicionar al dios? A aquel que primero creó

el sentido y la vida, a aquel que inspiró

y protegió nuestro amor,

eso es lo único que no puedo hacer.

 

Pero un mal distinto, una esclavitud distinta,

ahora la mente del mundo inventa

y a través de la técnica y la costumbre,

día a día se roba nuestra alma.

A su vez, Rilke escribe en uno de sus Sonetos a Orfeo:

La Máquina pone en riesgo todo lo que hemos logrado.

La dejamos que reine en lugar de que obedezca.

Para construir la casa, cortar la piedra con rápida fuerza:

la mano del obrero tarda demasiado en sentir la dirección.

 

La Máquina nunca titubea, o nos podríamos escapar

y sus fábricas se irían desvaneciendo en el silencio.

Piensa que está viva y que hace todo mejor

con la misma resolución crea y destruye.

Y luego dice que, sin embargo, sigue habiendo lugares donde "todavía podemos sentir la fuente: el juego de los puros poderes/que -cuando lo sientes- hace que te hinques". Rilke habla metafóricamente de cien lugares, pero uno se pregunta: ¿cuántos quedan actualmente? ¿Dónde sigue sonando la música inefable de lo numinoso que arrastra al hombre hacia su destino?

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6 festivales para celebrar el lado alternativo del Día de Muertos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/28/2018

El Día de Muertos tiene la oferta cultural más rica del año

Sin duda, el Día de Muertos es una de las grandes celebraciones que ofrece México, una de las fechas distintivas, donde se revela el alma colorida de este país. Cada vez existe una mayor riqueza en las formas de vivir esta celebración, conectar con los muertos y además crear arte y tener experiencias emocionantes. Hemos reunido aquí seis ejemplos que dan un mosaico de posibilidades para disfrutar esta gran fecha feriada que permite viajar hacia las raíces.

1. Xantolo   

Una excelente opción es viajar a La Huasteca mexicana para celebrar el Xantolo, el Día de Muertos, una celebración de origen prehispánico que se sigue festejando en esta región que atraviesa varios estados. La festividad cuenta con danzas tradicionales, altares, elementos gastronómicos y la música típica: el son huasteco.

 

2. Fiesta del Día de Muertos en Chignahuapan   

Una excelente opción que reúne importantes elementos mitológicos, pues Chignahuapan, una región en la Sierra Norte de Puebla, es también el nombre del río que el alma debía cruzar -con la ayuda de un perro- para llegar al Mictlán. Actualmente se celebra una festividad especialmente hermosa en este lugar, ya que se crea una pirámide flotante custodiada por calaveras y el agua se llena de luces fluorescentes.

3. Festival Xibalba 

De reciente creación, este festival se lleva a cabo cerca de la Ciudad de México y se trata fundamentalmente de 2 días de música electrónica, con importantes representantes de la escena nacional y DJs internacionales, con el plus de una oferta de comida típica y arte decorativo.

 

4. Festival de Calaveras en Aguascalientes   

En la tierra hidrocálida se realiza un festival que rinde homenaje a la Catrina de José Guadalupe Posada, la elegante dama de la muerte. El festival cuenta con degustación de pan de muerto y un desfile de calaveras y, en general, toda la ciudad se llena de color y fiesta durante una semana entera.

 

5. Festival de Noche de Muertos en Xochitla

En el parque ecológico de Tepotzotlán se lleva a cabo este festival que conjuga un ballet folclórico, un trío de cañas, el juego de pelota y leyendas como la de La Llorona. Además, el festival monta un ecobazar donde se pueden adquirir productos ecológicos locales.

 

6. Festival La Calaca en San Miguel de Allende

Un festival que reúne lo tradicional con lo moderno. Ofrece talleres y conferencias (al estilo TED Talks), fiestas de música tradicional y música electrónica, desfiles y degustaciones en un ambiente vibrante, en una de las ciudades más hermosas de México.