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El profesor Tim Wu considera que es urgente crear un código de ética para el diseño de las plataformas sociales digitales

Vivimos en un mundo en el que nos hemos convertido en el producto, en la sustancia misma de la economía, que hoy en día es la atención humana. Esto ha generado que, en cierta forma, nuestras herramientas nos empiecen a usar y modificar a nosotros. Las compañías de tecnología constantemente están diseñando nuevas funciones y  algoritmos -que se alimentan de los datos que les regalamos- para poder manipular nuestras conductas, para que pasemos más tiempo "conectados" o para que adquiramos ciertos productos.

Según el profesor Tim Wu, autor del importante libro The Attention Merchants, esto ha llegado al punto de que establecer un código de ética en el diseño de la tecnología es una cuestión vital para el desarrollo de la humanidad. Wu sugiere que las redes sociales están diseñadas para dejarnos con una sensación inconclusa: siempre hay más información que nos puede hacer secretar más dopamina, siempre hay otras cosas interesantes que debemos ver... Wu, un poco como McLuhan, sostiene que en el diseño de las plataformas y los aparatos se establece de entrada una cierta agenda; generalmente, el diseño está orientado a explotar las debilidades humanas: la inseguridad, el deseo, la rabia.

Wu entiende que los sitios sociales crean lo que llama "false loops" (bucles falsos), donde nunca hay un final a lo que se puede hacer en la plataforma. El News Feed de Facebook siempre tiene más. Esto va en contra de la forma en que encontramos sentido en el mundo. El ser humano busca una narrativa con un principio y final, no fragmentos atractivos que no tienen pies ni cabeza. Compara esto con una cena tradicional con la familia con un buffet que mezcla todo tipo de alimentos y en el cual uno al final, acaso dejándose llevar por la abundante oferta, acaba indigesto: "Creo que el diseño actualmente nos está convirtiendo a todos en obsesivo-compulsivos al hacer que los loops nunca cierren. ¿Cómo te sientes después de ver una buena película, a diferencia de zappear la TV durante 3 horas?".

Estos loops falsos son una estrategia de negocios que se basa en recompensas inmediatas que generan una suerte de adicción. Existen alternativas más sanas al diseño. En lugar de la agresividad de Facebook, que constantemente te sugiere que hagas algo, que comentes aquí, que celebres la amistad de este amigo, que le des like a esta página; o de Tinder, donde puedes checar infinitamente perfiles, hay sitios que empiezan a ser más conscientes y no envían a sus usuarios por el "agujero del conejo". Coffee Meets Bagel, por ejemplo, una app de citas, sólo permite dos matches por día. "¿Puede una red social simplemente decirte 'Esto es lo que checas, y con esto has llegado al final'?", se pregunta Wu. ¿Pueden estos sitios dejar de ser tan voraces?

Es necesario adoptar un código de ética, una suerte de estoicismo en el diseño. Una manera muy lógica de empezar es que estos aparatos y plataformas, en vez de tener por default todas las notificaciones prendidas, requieran que el usuario las autorice y las "encienda" voluntariamente.

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Los hackers de The Fappening finalmente han sido sentenciados por difundir desnudos de celebridades

En el 2014 se llevó a cabo uno de los robos de imágenes de celebridades más famosos y abundantes en la historia de Internet, el llamado Fappening o el iCloud Leak, en el que se dieron a conocer imágenes de numerosas celebridades, la mayoría de ellas mujeres: Jennifer Lawrence, Kate Upton, Kirsten Dunst, Bar Rafaeli, Blake Lively y muchas otras. Las imágenes, tomadas de la nube por hackers, fueron publicadas en sitios de pornografía y tomaron el título de "the fappening", slang para algo así como el acontecimiento masturbatorio.

El 7 de octubre del 2014, en su primera entrevista luego del Fappening, Jennifer Lawrence declaró a Vanity Fair: "No es un escándalo. Es un crimen sexual. Es una violación sexual. Es desagradable", y agregó: "sólo porque soy una figura pública, sólo porque soy una actriz, no significa que yo pedí esto".

Sobre esto escribimos un artículo analizando lo sucedido: Fappening: ¿violación tumultuaria a Jennifer Lawrnce o doble moral del Internet?. Aquí un fragmento:

En su calidad de fruto prohibido, las imágenes de Jennifer Lawrence (a quien en realidad vimos actuar "desnuda", vestida de azul como Mystique en X-Men: Days of Future Past) y otras celebridades no ofrecen nada que no pueda encontrarse en los terabytes de porno fácilmente accesible, salvo en un punto: son la fatídica realización de la fantasía sexual colectiva emanada de un cuerpo que nunca poseerán. Algunos comentaristas lo equiparan a una violación masiva, tumultuaria, incluso demográfica. Las fantasías sexuales en la era del Internet suelen ser así: contemplativas, casi abstractas en su brutal especialización.

Ahora este caso ha completado su círculo con el anuncio de que George Garofano, de 26 años, tendrá que ir a la cárcel 8 meses por hackear las cuentas de 240 personas y vender las imágenes. Se pedía más tiempo, pero el juez determinó que durante el período del juicio Garofano había sufrido distintas vejaciones que ameritaban una reducción de la condena.

Garofano era el último de los tres hackers involucrados; los otros dos fueron sentenciados a períodos de 9 y 19 meses respectivamente. Finalmente, la demanda de J Law se cumplió, aunque tal vez no con la severidad que la actriz hubiera deseado.