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Por qué el incendio del Museo Nacional de Brasil es una de las grandes tragedias de la historia

Arte

Por: pijamasurf - 09/21/2018

El devastador incendio del 2 de septiembre en Río de Janeiro dejó perdidas inconmensurables

El pasado 2 de septiembre, un incendio en el Museo Nacional de Brasil borró en algunas horas gran parte del pasado de este país. Aunque el incendio fue una importante noticia internacional, no se ha dimensionado realmente la magnitud de este siniestro.

Al momento, el recuento del incendio en el Museo Nacional de Río de Janeiro indica que se perdieron más del 90% del total de las piezas que albergaba el recinto: 20 millones de objetos, que abarcaban 11 mil años de historia y numerosas culturas. Pero además, la misma fachada del museo -un palacio- era un tesoro nacional, ya que fue por algún tiempo la residencia del emperador Dom Joao VI, rey de Portugal, quien fundó el mismo en 1818.

El incendio no sólo se llevó el pasado sino también parte del presente, pues allí mismo se ubicaba un centro de estudios de posgrado, posiblemente el más importante en antropología en toda Latinoamérica. No sólo se quemaron objetos de arte; se quemaron numerosos libros, tesis, proyectos de investigación y demás.

La razón del incendio sigue sin determinarse del todo, pero el director del museo, Luiz Fernando Dias, ha acusado a los gobiernos de negligencia, puesto que desde el 2014 los gobiernos no proveyeron los 520 mil reales anuales necesarios para mantenimiento y se hicieron recortes de seguridad. Según Dias, ya existían signos visibles de decadencia antes del incendio. La celebración de los 200 años del museo en junio de este año ocurrió sin que asistieran ministros de Estado.

La población de Río de Janeiro consideraba al Museo Nacional uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, el segundo más importante después del famoso Cristo Redentor. 

Brasil se encuentra en una situación política sumamente agitada y el presidente Michel Temer tiene apenas un 5% de aprobación. Temer anunció que se reconstruirá el museo, pero la gente cree que se trata de un desesperado intento por salvar la cara y no confían en que la reconstrucción empiece pronto, ni mucho menos.

En una crónica del New Yorker se relata cómo esta tragedia ha sido vivida por habitantes de Río de Janeiro y estudiantes del Programa de Antropología de la universidad federal.

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Por: pijamasurf - 09/21/2018

Una genial película que mezcla la crítica más aguda con el humor más fino

Sin duda, una de las películas más interesantes, divertidas y a la vez pensantes y críticas del año es Sorry to bother you, opera prima del director Boots Riley. La película es una comedia de ciencia ficción que una mirada superficial podría confundir con una de esas típicas comedias vacías hechas para entretenerse un rato. El director describe su cinta como "una oscura comedia absurda con aspectos de realismo mágico y ciencia ficción inspirada por el mundo del telemarketing".

Sorry to bother you tiene como protagonista a Lakeith Stanfield con el sugerente nombre de "Cash Green", y sucede en una realidad alternativa -en una California espejo-. Stanfield es un hombre joven que está buscando ganar dinero y escalar en la sociedad; para hacerlo, encuentra que debe ensayar una "voz blanca": este es el gag genial que conduce toda la película. Un hombre negro hablando como blanco. Pero esto no sólo conlleva una imitación del timbre de voz, sino de toda la idiosincrasia y la personalidad del "privilegio blanco".

En primera instancia, Sorry to bother you podría parecer una película sobre la identidad racial y el racismo en Estados Unidos, pero esto es un subtema -el teaser engaña un poco-. La película trata de manera brillante sobre el capitalismo y la idea de que en busca de ganar dinero, tener éxito, escalar en la sociedad, etc., dentro de este sistema, las personas deben renunciar a la libertad y a su verdadera identidad. No es tanto que las personas que juegan este juego de ambición sean "malas" (aunque ciertamente hay algo de ello); más bien, sin juicios morales, el sistema pide que, como si fuere, las personas vendan su alma, abandonen su esencia. Esa es la tragedia del capitalismo, sólo que aquí es contada como comedia, pues de otra manera tendríamos un film cáustico y posiblemente poco divertido y taquillero. Las verdades se dicen mejor con una sonrisa.