*

X

El mundo actual consiste básicamente en ser libres para ofendernos por cualquier cosa (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/14/2018

Siéntete libre de estar ofendido y exprésalo en Twitter para que todos sepan lo virtuoso que eres

"Una de las mejores cosas de la vida en la actualidad es que somos libres de ofendernos por cualquier cosa", dice la periodista Polly Boiko en un video del proyecto ICYMI, una rama estilo Buzzfeed de la cadena Russia Today. Esto es lo que parece definir a una generación que ha sido llamada la generación snowflake o copo de nieve, por su fragilidad. El nombre surgió en el 2015, luego de que hubiera protestas estudiantiles en la Universidad de Yale que exigían a la universidad que regulara los disfraces de Halloween, debido a que algunos podían percibirse como "apropiación cultural" y esto (obviamente) es ofensivo. Por ejemplo, un estadounidense no debería ir vestido como un charro mexicano o un swami indio. En un sonado caso, un hombre de ascendencia china se quejó de que una chica usara un vestido tradicional chino para su fiesta de graduación.

Como dice el video, "si no sabes de qué estás ofendido, no te preocupes, pues Twitter te avisará de qué debes estar ofendido". Vivimos en la tiranía de la cultura de masas, de la "sociedad" que determina qué es apropiado y qué no. Si todo debe ser políticamente correcto la vida deja de ser creativa y libre, paradójicamente, justo para cuidar la libertad y respetar los derechos humanos. Vivimos en la era de los derechos humanos, pero poco se habla de las obligaciones y deberes humanos. 

Este otro video conecta con el tema de la hipersensibilidad a lo inapropiado. Lo absurdo de que todo está politizado. El aguacate, los Óscares, ir al baño (¿acaso no es urgente tener baños neutros?). El tema es que la politización de todo -debido a que todos tienen opiniones- hace que aquello que de verdad es políticamente importante (por ejemplo, ¿has escuchado sobre la guerra en Yemen?) no se discuta ni se conozca.

Más allá de esta semidiátriba de seriedad, todo esto da para reírse y reírnos de nosotros mismos, quizás para dejar de pretender que estamos indignados por este o ese otro tema de moda. 

A reserva de poder ofender a algunos, hay que mencionar que estos videos, bastante divertidos y por momentos inteligentes, están diseñados expresamente por la cadena Russia Today, controlada por el gobierno ruso, para influir en la mentalidad occidental, particularmente al atacar al tan preciado target de los millennials. Es ciertamente propaganda, manipulación memética, y por momentos ni siquiera sutil, pues claramente exculpan a los rusos de todas las acusaciones que se les achacan. Por otro lado, mantienen una distancia irónica sobre todos los sucesos de los medios globales, y aunque esto es en parte claramente "inmoral" y no comprometido, el espectador crítico se puede beneficiar de ver una contranarrativa a la narrativa oficial de Occidente, además de ver a la hermosa y carismática Boika dar sus comentarios. Aunque, claro, no debíamos haber mencionado su belleza, pues esto es políticamente incorrecto y seguramente algunas personas se ofenderán por tal objetificación heteropatrarcial retrógrada. Admirar a alguien por su belleza es una cosa terrible, pues ciertamente una persona no es su belleza, no es su cuerpo, su personalidad, su voz; es una cosa abstracta y elusiva con la que ella misma debe definirse.

Te podría interesar:

Después de leer este libro nunca verás la pornografía con los mismos ojos

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/14/2018

El porno podría no ser una mera cuestión de libertad de expresión, sino una cuestión de salud e incluso algo criminal, según muestra el libro "Pornography: Men Possessing Women"

El porno es un tema controversial. Hay muchas personas que creen que es simplemente una cuestión de libertad de expresión y que incluso puede cumplir una función social al permitir que las personas se desfoguen, que satisfagan, aunque sea vicariamente, sus deseos sexuales. Por otro lado, es evidente que muchos individuos se vuelven adictos al porno y la pornografía llega a trastornar su manera de relacionarse con las otras personas; esto ocurre especialmente con los hombres que ven mucho porno y que introyectan la imagen del sexo que produce el porno.

En su libro Pornography: Men Possessing Women, Andrea Dworkin deconstruye la imagen pornográfica y sugiere que en realidad el porno es una cuestión política, y como señala el escritor Will Self, incluso criminal, pues directa o indirectamente produce agresiones. Más allá de que la lectura de Dworkin es radicalmente feminista -y uno puede estar o no de acuerdo con su visión de que todo es un reflejo del heteropatriarcado-, lo que sí parece evidente es que en el lugar donde más claramente están presentes los vicios que se adscriben a esta dinámica del poder masculino y la explotación u objetificación del cuerpo femenino es en el porno común y corriente.

Dworkin sugiere que el porno retrata al hombre de siete formas principales: en la "afirmación metafísica de su yo", en su "poder físico", en su "capacidad de aterrorizar", en su poder de nombrar, en su poder de poseer, en el poder del dinero y en el poder del sexo. Todo estos comportamientos de poder, algunos más naturales que otros, son idolatrados por la cultura. Asimismo, como documenta Dworkin, muchas mujeres trabajan en la industria del porno no voluntariamente, sino que son son obligadas o convencidas por personas que se aprovechan de su vulnerabilidad.

Aunque el tema es complejo y Dwokin sataniza demasiado en ocasiones, no hay duda de que la cultura y la sociedad en general no se benefician mucho de promover estos valores. Incluso porque -y justamente en contra de lo que postula el análisis posmoderno al respecto- el porno lo reduce casi todo al poder, al poder del falo, a la lucha de poderes, a la búsqueda de autoafirmación. Por más que se quiera decir que el porno puede evitar producir violadores, no hay paz en el porno; el porno ocurre esencialmente bajo una cierta lógica de violencia explícita y, sobre todo, implícita. Y por supuesto, tampoco hay lugar para el amor. Como dijo Jung, donde impera la voluntad de poder no hay cabida para el amor. 

Por supuesto no todo el porno es así. Es posible que haya personas que gozan libre y sinceramente de participar en la pornografía y de verla de vez en cuando. Es difícil pensar que se deba regular la fantasía, pero si vemos actualmente en línea una especie de regulación en contra del hate speech y las fake news, es concebible situar al menos cierto tipo de videos pornográficos como hate speech, como contenido que promueve la violencia, lo cual genera importantes preguntas, como por ejemplo, si estos contenidos deberían aparecer en Google o no. Aunque esto nos recuerda que en sus inicios la empresa de Mountain View generaba buena parte de sus ingresos a partir de la pornografía, lo cual, de nuevo, muestra la dinámica de poder que está de por medio en el porno.