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Mujer londinense fue despedida por ser demasiado guapa

Sociedad

Por: pijamasurf - 08/06/2018

Emma Hulse de 24 años fue despedida porque, aparentemente, su empleador pensaba que debería trabajar como modelo

Hace unos meses Emma Hulse, de 24 años de edad y que trabajaba en la TV londinense, afirmó ante los medios de comunicación que había sido despedida por ser demasiado guapa. Esto, además de la polémica que genera, resulta algo que en primera instancia podría parecer extraño y es paradójico, ya que se suele pensar que lo normal habría sido que ocurriera lo opuesto, especialmente en un medio como la TV (aunque Hulse es camarógrafa y no alguien que aparezca frente a las cámaras).

Al parecer se trata de un claro caso de discriminación, pero en un sentido contrario a lo común. Hulse le dijo a los medios británicos que el administrador de la compañía en la que estaba trabajando le informó que estaba despedida, no sin antes decirle que "debería estar en una pasarela".

Hulse mencionó que se presentó al trabajo usando lipstick, unos pantalones y una blusa, por lo que no le pareció que su atuendo era inapropiado. Señaló además que el hecho fue perturbador, y dijo que tal vez la compañía pensaba que ella sería una distracción.

Evidentemente, esto es discriminación sexual. Y uno se pregunta con cierta alarma si esta forma distinta de discriminación podría empezar a presentarse más a menudo, al tiempo que existe un clima enrarecido en los ambientes de trabajo debido a los sonados casos de acoso sexual. Claro que, por otro lado, seguramente no se dejará de presentar el caso de favorecimiento en el trabajo por causa de la apariencia, algo que es mucho más común y que constituye otro tema polémico que será mejor no tratar aquí. Cabe mencionar, sin embargo, que el caso citado acabó con el despido del administrador, quien, según la compañía, aparentemente invitó a salir a Hulse.

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Estudio muestra que ver deportes hace infelices a las personas

Sociedad

Por: pijamasurf - 08/06/2018

Estudio indica que ver partidos de fútbol suele ser una receta para la infelicidad, especialmente si no se elige un equipo en lo más alto de la tabla

Ver deportes, ya sea en estadios o en TV, se ha convertido en una parte importante de la industria del entretenimiento. En el último siglo, con los avances del marketing y la tecnología, esto ha llegado a niveles estratosféricos, con miles de millones de personas convirtiéndose en "fans" de equipos o atletas. Se ha dicho que deportes como el fútbol mueven a las masas como ninguna otra cosa -ni siquiera la religión o la política suelen llegar a estos niveles-.

En teoría, la gente observa un deporte porque le produce placer. Sin embargo, posiblemente por la alienación de la era moderna, la falta de sentido y de actividades comunitarias, las personas suelen identificarse con los equipos y convertirse literalmente en fanáticos, casi hasta el punto del fundamentalismo. Como muestra un estudio reciente, esto provoca que en realidad ver deportes no sea algo muy feliz para la mayoría de la gente, lo cual hace reflexionar seriamente sobre el valor de esta actividad fanática.

Economistas británicos investigaron 3 millones de respuestas en una app que monitorea la felicidad de los individuos y brinda, además, información de geolocación. Se estudió a personas en Inglaterra que seguían el fútbol. Los investigadores midieron los estados de ánimo de la gente en diferentes horas y días, para entender el estado general de cada persona independientemente de un partido. Los resultados mostraron que en promedio un fan está 3.9 puntos más feliz 1 hora después de que su equipo gana, mientras que está 7.8 puntos más triste cuando su equipo pierde. Asimismo, se descubrió que la infelicidad dura más que la felicidad asociada al triunfo. Para contextualizar esto, por ejemplo, 3.9 puntos de aumento de felicidad es una cantidad similar a lo que un individuo reporta cuando escucha música. 7.8 puntos más infeliz es hasta dos veces más el efecto negativo que se asocia con esperar en una línea para hacer un tramite, o con el estado de cansancio por trabajar todo un día. Al parecer, el consumo de deportes somete a las personas a un estrés que puede ser innecesario. 

Los investigadores creen que la tristeza que sienten los fanáticos tiene que ver con las expectativas que generan los partidos, muchas de las cuales son irreales, es decir, suelen creer que sus equipos son mejores de lo que realmente son. 

 

Claro que se podría argumentar que la solución es irle a un equipo que siempre gana, pero entonces seguramente el público no sentirá tampoco la felicidad asociada al triunfo, pues no tendrá el involucramiento necesario, a menos de que pueda fingirlo hasta que sea auténtico. El fenómeno es distinto, ya que al menos en Inglaterra existe una enorme cantidad de clubes de fútbol en diferentes ligas -no sólo la Premier- que congregan grandes cantidades de fanáticos, los cuales se sienten identificados con estos clubes. Obviamente, esto significa que los equipos que pierden muchos partidos tienen muchos fanáticos. No todos son aficionados "villamelones" que le van al Real Madrid o al Manchester United. Aunque este sea un pobre sucedáneo del amor, seguramente aplica la frase de que uno no escoge a quién ama realmente.