*

X

Vitaminas, té y un poco de LSD: conoce a la gente que desayuna microdosis de LSD u "hongos mágicos" (VIDEO)

Psiconáutica

Por: - 07/29/2018

Las personas que toman microdosis de psicodélicos para ir por la vida normal con un cierto aumento de definición

Desde hace unos años se ha empezado a popularizar el hábito de tomar drogas psicodélicas -como LSD, MDMA u "hongos mágicos"- en dosis pequeñas, de tal forma que esta práctica pueda incorporarse a la actividad diaria, como una suerte de sutil estimulante que, idealmente, permite no sólo ser más productivos sino tener también una sensibilidad más sutil y despierta (escribimos una reflexión sobre los pros y los contras aquí). Recientemente esta práctica, que al parecer empezó entre psiconautas y atletas, se ha vuelto popular en Silicon Valley, aparentemente entre ingenieros y programadores que buscan tener una ventaja competitiva tanto en su productividad como en su creatividad y su capacidad de pensar al margen de lo convencional. Esto ha llamado ya la atención incluso de la BBC, que hizo un perfil de esta interesante moda.

Una chica que toma microdosis de hongos dice que su experiencia es la de tener un día normal y seguir haciendo la actividad normal, simplemente mejorando un poco la cualidad de la experiencia -por ejemplo, al notar el color azul del cielo con mayor intensidad-.

Otra persona entrevistada habla de cómo el LSD le sirve terapéuticamente para resignificar su trauma y evitar tomar antidepresivos y otros fármacos. Toma 1/4 de LSD cada 6 semanas y al parecer le funciona bien.

Otra mujer habla de cómo estaba a punto de suicidarse antes de empezar a tomar microdosis de LSD, y hace énfasis en que a través de los psicodélicos comenzó a notar los detalles y la belleza de la naturaleza. Y dice que los psicodélicos le sirven como su psiquiatra le dijo que los antidepresivos le iban a funcionar. 

Un médico entrevistado señala que no se tiene información confiable sobre esto y que podría haber riesgos; por ejemplo, aunque no existe un cambio subjetivo significativo, puede que las drogas sí afecten la coordinación y, por ejemplo, podría ser peligroso conducir. Otra preocupación es que las microdosis puedan -en vez de curar los traumas- hacer que emerjan a la superficie rasgos psicopatológicos. 

Por último, quizás sea bueno recordar que tradicionalmente estas sustancias -aunque el LSD es relativamente nuevo- no eran usadas regularmente sino en ocasiones especiales, dentro de ceremonias y ritos, y generalmente en altas dosis, para producir una experiencia de transformación. Lo cual no es una recomendación a tomar dosis más altas -lo cual, ciertamente, es más seguro tomar menos- sino a reflexionar si estas sustancias pueden adaptarse como drogas funcionales estilo el café y el té o tienen una naturaleza más chamánica. Esta es la reflexión que hace Erik Davis, quien cree que la esencia de los psicodélicos es el viaje que rasga la realidad ordinaria, no la dosis que le saca unos brillos. En su corta historia en la sociedad occidental, los psicodélicos han cumplido con la función más radical de cuestionar y crear cierta fricción creativa contra la realidad convencional y la percepción consensual. Es decir, el poder de estas sustancias parece existir esencialmente en los márgenes, en las zonas liminales, en la oscuridad que iluminan, y si los integramos a la sociedad y los hacemos parte del mercado, podrían perder cierta parte de su poder. Claro que esto no debe importarles mucho a las personas que toman microdosis y les funciona. Y finalmente, se trata de algo nuevo, así que no hay nada escrito en piedra, y tal vez pueda ser algo muy benéfico para muchas personas.

Te podría interesar:
Muchas bodas podrían reemplazar la marihuana por el alcohol en estados como California.

Recientemente California pasó de ser un estado donde era legal la marihuana médica a uno donde es legal la marihuana recreacional. No hay duda de que la cultura cannábica está viviendo una revolución en Estados Unidos y todas las actividades y productos están viviendo su influencia en los lugares donde ha sido legalizada.

The Guardian reporta sobre una boda cuyo tema esencial fue el cannabis.  En el momento en el que Zak Walton y Dani Green fueron declarados como marido y mujer, la pareja celebró con un fuerte jalón de un bong de cannabis. Los asistentes no se inmutaron ante esto, después de todo la mayoría había fumado antes. La pareja, por ejemplo, había comido dosis especiales de ricos pastelitos para estar entonada.  La wedding planner dijo que "el efecto psíquico es muy relajante. Dani y Zak querían entrar a su matrimonio en este espectro". Y todos estaban en el mismo espectro.

Además de mesas con diferente parafernalia para fumar o comer cannabis, habían arreglos flores que mezclaban flores tradicionales con flores de marihuana y se repartían diferentes snacks de marihuana. Uno de los asistentes a la boda tuvo loors para la hierba: "te abre más a las experiencias sensuales. Permite que los hombres, especialmente los jóvenes, pueda empatar el ritmo sexual de una mujer". Así que tal vez la boda desencadenó en una armonía sexual.

Las bodas pueden ser algo estresantes y algunos de los asistentes dijeron que la marihuana les permitió relajarse en la ceremonia. Suponemos que las cepas que se fuman deben de ser previamente seleccionadas con cuidado, ya que existen algunos cepas sumamente poderosas, que podrían producir alguna pifia, como por ejemplo que el novio olvidará sus votos o que alguien tuviera un ataque de paranoia. Pero al menos en este caso todo fue bastante mellow. Y pues siendo que la mayoría de las bodas son eventos llenos de alcohol, y el alcohol es en muchos sentidos más violento que la marihuana, al final no debe de haber tantos problemas. 

Según The Guardian esto es parte de la "weedification" de todo (la marihuanización de productos y experiencias, incluyendo bodas). Incluso existe ya una compañía especializada llamada Cannabis Wedding Expo, así que seguramente esto se convertirá en una importante tendencia en estados como California y la marihuana una alternativa al alcohol como sustancia de comunión y recreo afrodisiaco.