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¿Estás listo para el eclipse total de la luna de sangre del 27 de julio, el más largo del siglo?

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/09/2018

El eclipse lunar de mayor duración del siglo XXI se acerca

Se avecina lo que probablemente sea el máximo espectáculo astronómico del año. Este 27 de julio, el día de la luna llena ocurrirá un histórico eclipse lunar. Al tiempo en el que la Luna, la Tierra y el Sol se conjuguen, podremos avistar desde nuestro planeta un eclipse que durará 1 hora y 43 minutos, un tiempo récord, cuyo pico de esplendor ocurrirá a las 20:22 (UTC) de la noche mencionada. 

Hasta antes de este, la duración máxima registrada de un eclipse de luna corresponde al evento sucedido el 16 de julio del año 2000, el cual se prolongó por 1 hora y 46 minutos y que, por el año, contó aún dentro del siglo XX.

El eclipse del próximo 27 de julio será visible en la totalidad del océano Índico y, en cuanto a territorios habitados, la India, las regiones del Medio Oriente y la península arábiga, África central, Oceanía y el sur y el este de Europa (Italia y los Balcanes, por ejemplo). En otras zonas cercanas a éstas habrá visibilidad del espectáculo, pero en menor grado, según se puede saber por estos mapas:

En algunas partes de Sudamérica se podrá ver parcialmente el eclipse, no así en el resto de América. Sin embargo, se podrá disfrutar del mismo gracias a las diferentes transmisiones de diversos observatorios. Incluiremos en este sitio una de ellas, el día del eclipse.

La duración del eclipse brindará una excelente oportunidad para los fotógrafos que quieran captar la llamada "luna de sangre". La "luna de sangre" ocurre en el momento del eclipse en que la Luna, cubierta por la sombra de la Tierra, toma un tinte rojo.

Ve aquí la transmisión del eclipse lunar del 27 de julio

Todo lo que necesitas saber para ver el eclipse

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Por qué la telepatía intergaláctica podría ser la mejor forma de contactar inteligencia extraterrestre

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/09/2018

Una idea que parece descabellada, pero no lo es tanto: la telepatía intergaláctica

Encontrar vida extraterrestre enviando señales de radio con fórmulas matemáticas no es muy probable. Simplemente porque el cosmos es enormemente vasto, ya que tan sólo para llegar al otro lado de nuestra galaxia -una entre miles de millones- el mensaje tardaría 100 millones de años. Así que habría que esperar otros 100 millones de años para recibir una respuesta. Y, cómo dice Rupert Sheldrake, para ese entonces "¿quién se va a acordar de la pregunta?". Así que si realmente queremos tener un buen prospecto para encontrar vida inteligente en otras partes del cosmos, debemos probar con algo más veloz que la velocidad de la luz. Esto es un problema para la ciencia, ya que aunque podemos pensar que nuestra tecnología va a aumentar exponencialmente, no existen indicios de que podamos viajar más rápido que la velocidad de la luz, si tomamos en cuenta las constantes universales aceptadas hoy en día y el límite que representa la velocidad de la luz. 

Sheldrake, aunque tiene un pedigrí científico -estudió en Cambridge y demás-, no es un científico que piense como la mayoría. La alternativa para resolver este predicamento, según él, es lo que la ciencia llama "el problema duro": la conciencia. La ciencia no sabe realmente qué es la conciencia; incluso, algunos científicos niegan su existencia o la rebajan a un mero epifenómeno de la complejidad de la materia. Sheldrake, quien es uno de los principales investigadores de la telepatía (aquí puedes consultar su evidencia), considera que la conciencia no sólo es fundamental sino que existe más allá del cuerpo; existe como un campo, como una mente extendida. Sus experimento con telepatía le hacen pensar que en lugar de invertir en millonarios proyectos como el SETI podríamos invertir en estudiar y desarrollar nuestra propia conciencia, y esto nos brindaría un método para responder a las grandes preguntas de la actualidad -ya no sólo sobre la existencia de Dios, sino sobre vida extraterrestre inteligente-. Entra entonces la "telepatía intergaláctica" (Sheldrake habla sobre esto en el minuto 1:18:00 en este video). La idea suena descabellada, como algo en lo que pensarían las huestes que usan sombreritos de aluminio, pero si uno la considera sin prejuicios, no lo es tanto. Y es que si la conciencia es fundamental y existe en todas las cosas, como muchos científicos empiezan a creer (gracias a la aceptación que está teniendo el panpsiquismo entre algunos de los neurocientíficos y filósofos más reputados, como Christopher Koch o Thomas Nagel), entonces es posible que haya enormes difusiones de conciencia, no sólo seres parecidos a nosotros. No sólo los animales, las plantas o los cristales podrían tener algún tipo de conciencia; también las estrellas, las galaxias e incluso el universo mismo podría ser algún tipo de superconciencia integrada. Pese a que la conciencia es lo más fundamental e íntimo que tenemos -todo lo demás es una inferencia- no conocemos realmente qué es y, menos aún, sus límites. Así que, por lo menos, sondear la conciencia debería ser tan importante como sondear las profundidades del espacio cósmico. Y quizás al hacerlo nos llevemos la sorpresa de que al profundizar en nuestro conocimiento de la conciencia logramos descifrar los secretos más remotos del universo. Telepatía integaláctica: he allí un poco de comida para la mente.