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El misterio internetero de Laurel vs Yanny

Hace un par de meses este misterio sacudió la Web, particularmente en Estados Unidos. Un joven grabó un audio que, misteriosamente, era escuchado por algunas personas como "Laurel" y por otras como "Yanny", sin que existiera en un principio una explicación. ¿Qué es lo que hace a una persona ser "más Laurel" y a otra ser "más Yanny"? ¿Y qué dice esto de nuestra psique o de nuestros sentidos? A continuación, el audio original. ¿Qué escuchas?

Al parecer, el enigma de este audio tiene que ver con que la grabación se ensució con un sonido de fondo y entraron otras frecuencias. 

El nombre que escucha una persona tiene que ver con su capacidad de escuchar frecuencias altas o bajas. Los sonidos como "a" y "m" tienen frecuencias bajas; los sonidos como "i" tienen frecuencias altas. El tema es que algunas personas no pueden escuchar muchos sonidos de frecuencias altas.  Además, a la confusión se suma el medio en el que se escuche, pues con ciertos audífonos se captan más las frecuencias altas. En el teléfono, por ejemplo, se suele escuchar Laurel, es decir, no se captan las frecuencias altas.

Aprende a escucharlo de las dos maneras:

Se ha revelado que el audio original era "Laurel"; sin embargo, la distorsión puede hacer que se escucha de manera diferente, así que no hay realmente una respuesta acertada. Por otro lado, los que oyen "Yanny" pueden tener una mayor capacidad para escuchar frecuencias altas. 

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Si su potencial amante humano la toca de manera inapropiada, Samantha puede negar su consentimiento y entrar en modo no responsivo

Sergi Santos es uno de los pioneros mundiales en el diseño de robots sexuales. Santos incluso los programa con una cuasi inteligencia artificial, que ha llamado la atención de clientes y medios de comunicación.

Respondiendo a los signos de los tiempos -posiblemente al movimientos feminista- y a una propuesta de su esposa, Santos ha programado a la muñeca robótica Samantha para que pueda negar su consentimiento al acto sexual. Samantha puede apagarse si sus sensores detectan que está siendo tocada de manera agresiva e irrespetuosa. Este modo no responsivo también puede iniciarse si se aburre con los avances de su potencial amante.

Según el Daily Mail, la idea de Santos, de la cual habló en el Life Science Center de Newcastle, es enseñar de alguna manera a sus clientes a tratar bien a las mujeres. Sobra decir que todo este argumento de entrada es problemático y difícilmente satisfacerá los criterios feministas, de entrada simplemente por la idea de fabricar un robot sexual femenino -aunque es cierto que también existen robots sexuales masculinos, y el mismo Santos está en el proceso de producción de unos-. 

El problema más notable, como advierten varios sitios británicos, es que los dueños de los robots, si estos entran en modo no responsivo, de todas maneras pueden tener sexo con ellos. El hecho de que el robot haya entrado en un modo negativo hace que lo que antes sería solamente sexo con un robot se convierta en sexo forzado con un robot, en una simulación de sexo. El modo no responsivo podría ser descrito como "modo violación"; una violación que, debe decirse, es más bien tener sexo con un cuerpo inerte, lo cual es aún más perturbador.

Santos dice que los robots sexuales, los cuales llegan a costar hasta casi 5 mil dólares, salvaron su matrimonio, y los recomienda para parejas que tienen diferentes libidos. Así que si un hombre o una mujer tienen mucho más deseo que su pareja, puedan saciarse sexualmente con uno de estos robots y así evitar desfogarse por otro lado.

Diversos analistas creen que la industria de los robots sexuales podría convertirse en un negocio multimillonario en los siguientes años, debido a los avances en el ámbito de la inteligencia artificial. Los llamados chatbots se unirán con los robots sexuales y, por supuesto, podrían incorporar la realidad virtual, como ocurre en la segunda parte de la película Blade Runner. Por otro lado, otras personas creen que es tiempo de empezar a prohibir este tipo de robots o muñecas sexuales, antes de que sea demasiado tarde.