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El misterio internetero de Laurel vs Yanny

Hace un par de meses este misterio sacudió la Web, particularmente en Estados Unidos. Un joven grabó un audio que, misteriosamente, era escuchado por algunas personas como "Laurel" y por otras como "Yanny", sin que existiera en un principio una explicación. ¿Qué es lo que hace a una persona ser "más Laurel" y a otra ser "más Yanny"? ¿Y qué dice esto de nuestra psique o de nuestros sentidos? A continuación, el audio original. ¿Qué escuchas?

Al parecer, el enigma de este audio tiene que ver con que la grabación se ensució con un sonido de fondo y entraron otras frecuencias. 

El nombre que escucha una persona tiene que ver con su capacidad de escuchar frecuencias altas o bajas. Los sonidos como "a" y "m" tienen frecuencias bajas; los sonidos como "i" tienen frecuencias altas. El tema es que algunas personas no pueden escuchar muchos sonidos de frecuencias altas.  Además, a la confusión se suma el medio en el que se escuche, pues con ciertos audífonos se captan más las frecuencias altas. En el teléfono, por ejemplo, se suele escuchar Laurel, es decir, no se captan las frecuencias altas.

Aprende a escucharlo de las dos maneras:

Se ha revelado que el audio original era "Laurel"; sin embargo, la distorsión puede hacer que se escucha de manera diferente, así que no hay realmente una respuesta acertada. Por otro lado, los que oyen "Yanny" pueden tener una mayor capacidad para escuchar frecuencias altas. 

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Las posibles explicaciones de por qué las personas tienen una dependencia por agarrar sus teléfonos mientras caminan son fascinantes

El hombre moderno tiene ya una especie de apéndice de su cuerpo: el teléfono celular, llamado paradójicamente smartphone. En un estudio reciente, realizado por investigadores de la Universidad de Illinois, se analizó a más de 3 mil personas mientras caminaban por las calles de París. El estudio tiene el insidioso título "The Phone Walkers: A study of human dependence on inactive mobile devices". Hay una cierta ironía en "la dependencia humana a los aparatos móviles inactivos".

En suma, el 30% de los hombres caminan con un teléfono en la mano, y el 37% de las mujeres. Sin embargo, cuando hombre y mujer caminan juntos, el número desciende a 18%; cuando personas de ambos sexos caminan juntos, el número es más alto que cuando caminan con personas del mismo sexo. Esto sugiere que al menos las parejas sienten menos la necesidad de estar tocando su teléfono; una inferencia posible al respecto es que usamos los teléfonos como herramientas para alcanzar lo que realmente queremos, que es caminar tomados de las manos. Los celulares se vuelven herramientas o quizás, más aún, sustitutos y muletillas de eso.

Los autores hacen diferentes interpretaciones sobre esta necesidad de tomar el teléfono. Una de ellas señala que ya que nuestras vidas sociales enteras están en el teléfono, tenerlo en la mano es una forma de sentirse conectado. Otra interpretación más elemental es que simplemente sentimos ansiedad cuando nos separamos del teléfono, y manipularlo evita esta ansiedad. Otra más es la hipótesis de que la tecnología le da confianza a las personas, ya sea para sentirse seguros o para presumir y recibir atención, gracias a nuestros fabulosos aparatos.

Los investigadores notaron que la gente caminaba con sus teléfonos en la mano pese a tener bolsas o accesorios donde podrían guardarlos, por lo que descartan la posibilidad de que simplemente se trate de utilidad y afirman que existe una dependencia a este respecto.

 

Imagen: tecmundo.com.br