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Qué tan fit crees que eres influye más en tu salud que tu estado real, muestra estudio de Stanford

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/19/2018

Mente sobre materia: creer que eres una persona activa que hace mucho ejercicio influye más en tu salud que el ejercicio que realmente haces, según estudio

Un reciente metaanálisis realizado por investigadores de la Universidad de Stanford mostró que las creencias pueden tener una notable influencia sobre la realidad, un nuevo indicio de lo que se conoce popularmente como "mente sobre materia".

Los investigadores tuvieron acceso a datos de más de 60 mil personas recopilados entre 1990 y 2011, los cuales incluyeron tanto reportes sobre su actividad física percibida como exámenes físicos, historial médico, datos demográficos y demás. A grandes rasgos, el estudio cotejó las respuestas que dieron las personas sobre la cantidad de actividad física que tenían, con la forma en la que se comparaban con otras personas y sus registros médicos, incluyendo la mortalidad. A algunos de los participantes del estudio se les dio seguimiento por hasta 20 años después del mismo.

Tras un análisis exhaustivo de los datos, los investigadores se sorprendieron al encontrar que siempre ocurría un hecho inquietante: si las personas pensaban que eran menos activas que la gente en general, esto estaba asociado con un riesgo de muerte estadístico mayor. Este riesgo aumentaba en un 18% en relación con la población en general y hasta en un 71% en comparación con las personas que participaron en el estudio que reportaron ser muy activas. Esto sin tomar en cuenta la verdadera actividad física y otros riesgos de salud, lo cual significa que, de alguna manera, creerse activo -o fit- tiene un efecto positivo en la salud (y lo mismo en el sentido opuesto).

Notablemente, en otra investigación se encontró que cuando un grupo de mujeres que hacían limpieza en hoteles fueron informadas de que la actividad que realizaban en su trabajo cumplía con los estándares recomendados de ejercicio, después de 4 semanas bajaron de peso, presión sanguínea, masa corporal y demás indicadores. Mientras, el otro grupo de control no fue informado y no se registraron estos cambios.

Existen tres posibles explicaciones para este fenómeno, todas las cuales no son excluyentes entre sí:

1. Nuestra mentalidad afecta nuestra motivación, de tal forma que sentirnos activos -o fit- permea nuestra vida y esto tiene efectos positivos.

2. Si sentimos que somos menos activos que los demás nos sentimos deprimidos y estresados, y el estrés y la depresión han sido correlacionados con problemas de salud.

3. El efecto placebo. Cada vez se tiene más información de que existe una robusta y poderosa conexión mente-cuerpo.

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4 cosas que debes hacer para tomar mejores notas y realmente recordar lo que estudias

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Estos son los secretos para no perder el tiempo y realmente aprender usando notas

¿Cuántas veces hemos dicho que no necesitamos tomar notas, que podemos recordar lo que escuchamos... para luego quedarnos en blanco? O incluso, ¿cuántas veces hemos tomado notas sólo para nunca volver a consultarlas? La realidad es que el ser humano olvida, en promedio, el 40% de la información nueva en tan sólo las primeras 24 horas que le siguen a haberla leído o escuchado. Ante esta coladera mnemónica, la respuesta, hasta el momento inmejorable, ha sido tomar notas. Como sugiere Claire Brown, directora asociada del Victoria Institute, si tomamos notas podemos acercarnos al 100% de recordación. Sobre todo, si tomamos notas de manera organizada e interactuamos con ellas.

Quizás el mayor "hack" en este sentido es interactuar con tus notas al menos una vez en las siguientes 24 horas de haberlas tomado (esto está avalado por la ciencia). La clave está en hacer el aprendizaje activo y no pasivo. Para mantener el máximo porcentaje de eficiencia, se recomienda realizar una tercera repetición durante la semana. A continuación, desglosamos el método enseñado por Brown en cuatro puntos.

 

1. Cómo tomar notas

Brown enseña un método para tomar notas llamado Cornell Note-Taking System, que requiere que se utilicen las notas originales varias veces y en formas diversas, es decir, que estas notas sean trabajadas. Un ejemplo de este sistema, el cual implica que se deje espacio para que se hagan anotaciones posteriores, es la siguiente imagen:

La clave para tomar notas son: preparar la hoja para que se puedan tomar notas de la misma manera; dejar espacio para preguntas; parafrasear o escribir en tus propias palabras; escribir en frases cortas; usar bullets; subrayar lo importante.

 

2. Completar las notas

En la fase que Brown denomina "note making" se debe revisar el contenido; escribir preguntas que podrían responderse en las notas; conectar el material usando símbolos; intercambiar ideas con otros estudiantes para revisar las notas. Esta parte es la que podemos llamar "de completar las notas", y es posterior a la toma.  

 

3. Interactuar con las notas

Esta fase es el estudio activo de las notas. Brown recomienda escribir un pequeño resumen. También, implementar un horario para estudiarlas que se repita en el tiempo. Otra recomendación es usar las preguntas como formas de ensayar un posible examen.

 

4. Reflexionar sobre las notas

Esto quizás es un poco demasiado para el estudiante promedio, pero aquel que realmente tiene un compromiso con el aprendizaje puede beneficiarse de pedir feedback escrito de otro estudiante o de maestros sobre las propias notas. El término reflexión significa, sobre todo, reflexionar periódicamente sobre una unidad o un tema completo de manera regular. Encontramos un lejano eco en la lectio divina que utilizaban los bendictinos para estudiar: Lectio, meditatio, oratio, contemplatio.

 

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