*

X
Según informó CNN, Bourdain se suicidó

El reconocido chef Anthony Bourdain, famoso por ser un entusiasta de las diferentes culturas del mundo, ha muerto hoy a los 61 años de edad. Según CNN, la cadena que transmite su show Parts Unknown, Bourdain cometió suicidio. Numerosas personalidades lamentaron la muerte del exitoso chef, quien recientemente había empezado una relación con la actriz Asia Argento.

Bourdain era una de las grandes estrellas de la crítica gastronómica mundial, y tenía un apetito inmenso por viajar y descubrir lo más raro, remoto y delicioso -o al menos interesante-. En cierta forma era un intrépido bon vivant, una persona que gusta de la buena vida, del vino, la comida y las historias alrededor de ésta.

Se le considera uno de los mejores escritores sobre gastronomía y uno de los pioneros en la televisión sobre gastronomía, que actualmente vive un momento de bonanza. En su aspecto de conductor de TV se le recuerda por aparecer bebiendo cerveza con Barack Obama o conversando tranquilamente con Iggy Pop en Miami, entre otros momentos memorables. Bourdain llevaba a la mesa, por así decirlo, a todo tipo de comensales, desde vaqueros hasta feministas, líderes militares, seguidores de la Hezbolá, etcétera.

Entre sus peripecias culinarias, Bourdain llegó a comer testículos de oveja y ojos de foca en el Ártico -lo cual comparó con un McNugget de pollo, diciendo que era lo más desagradable que jamás engulló-. Además, fue un importante embajador de la comida mexicana y apoyó numerosas causas, como la de los migrantes y la feminista.

 

Aquí puedes leer sobre el ensayo que escribió Bourdain sobre la cultura mexicana y su importancia para Estados Unidos

Te podría interesar:

Estos cuadernos de viaje reavivarán tu instinto nómada y tu deseo de viajar

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/08/2018

José Naranja, ingeniero aeronáutico de profesión, dejó un día su trabajo y comenzó a viajar; desde entonces consigna sus experiencias en estos admirables cuadernos

El ser humano es migrante por naturaleza. Desde los orígenes remotos de nuestra especie hasta nuestros días (tan llenos de fronteras y limitaciones), en nuestro interior se encuentra inscrito el impulso de salir y conocer, de descubrir, de dejar un día la tierra natal y caminar en dirección al horizonte, a veces con un propósito en mente, a veces sólo por seguir ese impulso nómada que antecede a toda planeación.

José Naranja es un hombre de origen español, que tiene 39 años de edad y durante varios años de su vida se desempeñó como ingeniero aeronáutico. En cierto momento, sin embargo, como Ismael en Moby Dick, sintió el llamado del viaje y decidió dejar su trabajo y salir de viaje. No como si tomara vacaciones o aquello fuera una pausa momentánea, sino que aquella decisión fue un giro determinante en su vida.

A partir de entonces, comenzó a recorrer el mundo. Y aunque por sí misma esta experiencia ya resulta destacada, posee un elemento que la hace aún más relevante. En el 2005, José se hizo de una libreta Moleskine y comenzó a llenarla con observaciones sobre lo que experimentaba. Siempre le había gustado escribir, pero de pronto, quizá por el formato del cuaderno, encontró una libertad expresiva que no había conocido antes.

Texto, dibujos, redacciones relativamente extensas o elaboradas, apuntes sueltos, estampillas postales, boletos de entrada a ciertos lugares, etiquetas comerciales, mapas, bocetos; todo aquello que tuviera cabida en una página en blanco, José lo admitía para sus libretas.

Eventualmente, este viajero incansable dejó de adquirir las libretas Moleskine y empezó a hacer sus propios cuadernos. Con el tiempo también –y gracias en buena medida a las redes sociales– su trabajo comenzó a ganar fama, que si bien no es el principal propósito de José, de algo servirá para persistir en su deseo de viajar.

Los cuadernos, por otro lado, dan muestra de otro de los grandes efectos de los viajes: estimulan la creatividad. Viajar, en cierto sentido, nos da otros ojos, para ver lo desconocido pero también para mirar de otra manera lo que creíamos conocer: las personas, los árboles, los paisajes, la comida y por último, y también al principio, a nosotros mismos. 

 

También en Pijama Surf: Comienza una nueva vida con un viaje de ida sin retorno