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Jardinero enfermo de cáncer lleva a Monsanto a histórico juicio por ocultar riesgo cancerígeno de productos

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 06/04/2018

Por primera vez, el gigante agroquímico enfrenta un juicio por ocultar los riesgos de su herbicida Roundup; jardinero moribundo espera vivir lo suficiente para ser resarcido por daños

En un caso histórico que podría marcar la pauta de numerosos otros, el jardinero DeWayne Johnson (no confundir con The Rock) ha logrado llevar a juicio al gigante agroquímico Monsanto. El 18 de junio, en California, por primera vez una persona llevará a juicio a este gigante de las semillas.

Johnson tiene 46 años, pero le queda poco tiempo de vida, ya que el cáncer se ha esparcido por casi todo su cuerpo. Sin embargo, espera poder vivir lo suficiente para ver que Monsanto pague por lo que cree que le ha provocado. Johnson estuvo expuesto durante años al herbicida Roundup, el cual contiene el químico glifosato, cuyas propiedades aparentemente cancerígenas habrían sido ocultadas por Monsanto.

El juez Curtis Karnow dio señales positivas para el caso de Johnson al pedir al jurado que no sólo tome en en cuenta evidencia científica, sino también los alegatos de que Monsanto ha suprimido la evidencia o pagado para que se realicen estudios favorables. El abogado de Johnson sostiene que Monsanto ha falsificado datos y atacado estudios legítimos, "estableciendo una campaña prolongada de desinformación".

Monsanto argumenta que los estudios de la Environmental Protection Agency avalan que su producto no produce cáncer. Por otro lado, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó al glifosato como probable cancerígeno humano en el 2015. Varios países han prohibido su uso, o se encuentran en proceso de hacerlo.

Otras 4 mil demandas aguardan la decisión respecto de este caso, pues podría marcar un precedente y dar luz verde a estas acusaciones. 

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Mira este domingo 22 de abril las Líridas, la primera lluvia de estrellas del 2018

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 06/04/2018

La segunda mitad de abril se ve favorecida por la lluvia de las Líridas, un espectáculo de estrellas fugaces que alcanza su pico entre la noche del 22 y la madrugada del 23

Abril es un mes particular en el hemisferio norte. La primavera está completamente asentada, los cielos suelen estar despejados, los días son luminosos, las noches frescas y el viento es tibio. Abril es también el mes en el que ocurre la primera gran lluvia de estrellas del calendario astronómico, el espectáculo conocido como las Líridas. 

Esta lluvia de meteoritos se ha observado históricamente desde hace más de 2 mil años en el Hemisferio Norte, siempre entre la segunda mitad del mes, entre el 16 y el 26 de abril. Igualmente, el momento de mayor esplendor –esto es, cuando se observan más “estrellas” cayendo– ha ocurrido siempre entre la noche del 22 y la madrugada del 23 de abril. La frecuencia de meteoros observables oscila entre los 15 y los 20 por hora, aunque en ocasiones extraordinarias (e imprevisibles) esta cifra puede llevarse hasta los 100 meteoritos por hora. Este 2018, además, las condiciones son favorables para disfrutar del espectáculo. La Luna acaba de nacer, por lo cual su luz casi no afectará la oscuridad nocturna.

Para atisbar este fenómeno es necesario mirar hacia el este y ubicar la estrella más brillante de todas. Esa será Vega, que pertenece ya a la constelación de Lyra. El radiante de la lluvia será un punto un poco más hacia el noroeste, a partir del cual los meteoritos se dirigirán hacia Vega; sin embargo, no se recomienda fijar la vista en el radiante, pues es posible perderse las estrellas fugaces de mayor estela.

Un par de recomendaciones finales: si tienes dificultades para orientarte, puedes recurrir a apps como Sky Map (para el sistema operativo Android) o SkyView (iOS), que ofrecen un mapa preciso de la bóveda celeste. Asimismo, no está de más decir que la maravilla del espectáculo se multiplica cuando se observa en condiciones de oscuridad natural.

Las Líridas son los residuos del cometa Thatcher (C/1861 G1), con los cuales la Tierra se cruza cada año, a pesar de que la última vez que el cometa visitó nuestro sistema solar fue en 1861 (y lo volverá a hacer en el 2276, ya que su órbita en torno al Sol se repite cada 415 años).

¿Qué te parece? Con este regalo celeste abril quizá no sea, después de todo, el mes más cruel.

 

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Imagen: Matt Payne Photography/flickr