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Howard Schultz, director de Starbucks, deja su compañía aparentemente para buscar la presidencia de EEUU

Política

Por: pijamasurf - 06/04/2018

Alta especulación sobre la posible intención de Schultz de enfrentarse a Trump en las elecciones del 2020

Gran especulación, y cierta esperanza para algunos demócratas, ha producido el anuncio de Howard Schultz, quien dejará Starbucks para buscar el "servicio público", según informa CNN. Aunque Schultz no fundó la empresa de Seattle, él es el responsable del éxito mundial y se desempeñó como CEO de 1985 a 200 y luego de 2008 a 2017. Recientemente tenía el puesto de director ejecutivo. 

Schultz quien ha sido uno de los empresarios más vocales en contra de Trump en Estados Unidos, podría ser uno de los contendientes a la candidatura demócrata para el 2020. Algunos creen que los demócratas podrían jugar su versión de la carta jugada por Trump: la de una persona que no pertenece al sistema y que viene del éxito empresarial con ideas frescas. De hacerlo con fruición sería altamente sintomático de nuestros tiempos: países que se gobiernan como empresas y políticos que están devaluados.

Al hacer su anuncio Schultz dijo que "por mucho tiempo he estado preocupado por el estado que vive nuestro país, la enorme división en el interior y en nuestra relación con el mundo". Y añadió que entre las varias opciones que tiene en adelante, una de ellas es el servicio público. Anteriormente ya se había especulado sobre el interés político de Schultz, quien había sido mencionado como uno de los posibles favoritos para la candidatura demócrata.

Starbucks, bajo su directriz, ha incorporado políticas liberales, incluyendo el plan de contratar a 10 mil refugiados e implementar medidas como la equidad salarial racial y de género para sus empleados en Estados Unidos. Además de esto, Schultz obviamente tiene la medalla de haber creado un imperio trasnacional, el cual, sin embargo, ha sido acusado también de acabar con productores locales. La historia de éxito de Schultz y su pensamiento liberal están marcados por el hecho de que él hizo su propia fortuna, habiendo crecido en casas públicas en Nueva York. Es una historia viva del american dream, el cual, ha dicho, quiere rescatar.

 

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Noam Chomsky sobre la causa detrás de la era de la posverdad y las fake news

Política

Por: pijamasurf - 06/04/2018

Las causas políticas del estado de desencanto, alienación y animadversión modernos

A sus 90 años, Noam Chomsky sigue teniendo una enorme lucidez y una notable energía que le permite ser un feroz crítico de Donald Trump y el neoliberalismo. En una reciente entrevista para El País, Chomsky explicó cómo el neoliberalismo ha creado las condiciones del desencanto y la polarización que producen las fake news y permiten que personajes como Trump pongan en riesgo las estructuras de la democracia:

Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones.

Lo cual crea el estado actual de desconfianza, propio de la era de la posverdad:

La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie.

Chomsky agrega una idea antinómica: el neoliberalismo sólo existe para los pobres y las corporaciones se benefician de políticas de corte marxista. Es un mundo al revés: 

El neoliberalismo existe, pero sólo para los pobres. El mercado libre es para ellos, no para nosotros. Esa es la historia del capitalismo. Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas, pero con los valores invertidos. Los principios del libre mercado son estupendos para aplicárselos a los pobres, pero a los muy ricos se los protege. Las grandes industrias energéticas reciben subvenciones de cientos de millones de dólares, la economía high-tech se beneficia de las investigaciones públicas de décadas anteriores, las entidades financieras logran ayudas masivas tras hundirse… Todos ellos viven con un seguro: se les considera demasiado grandes para caer y se los rescata si tienen problemas. Al final, los impuestos sirven para subvencionar a estas entidades y con ellas a los ricos y poderosos. Pero además se le dice a la población que el Estado es el problema y se reduce su campo de acción. ¿Y qué ocurre? Su espacio es ocupado por el poder privado y la tiranía de las grandes entidades resulta cada vez mayor.

La distopía moderna ya no es la censura, sino la desinformación y la distracción masiva:

Hasta Orwell estaría asombrado. Vivimos la ficción de que el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales. Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿Buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar? Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches. ¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes? Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales. En cambio, lo que vemos es un coche volando, pilotado por un actor famoso. Tratan de socavar al mercado. Los negocios no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos. De otro modo, colapsarían.

Y, a diferencia de otras épocas, el individuo se siente aislado y sin optimismo gregario:

Se tenía la idea de que juntos se podía vencer a la crisis. Y eso se ha perdido. Ahora vivimos la sensación de que estamos solos, de que no hay nada que hacer, de que el Estado está contra nosotros…

 

Lee la entrevista completa en El País