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Estas son las 4 claves para el bienestar, según neurocientífico que ha estudiado la mente de maestros budistas

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/14/2018

4 cualidades que desarrolla la meditación y que los científicos han asociado con el auténtico bienestar

Richard J. Davidson es uno de los principales expertos a nivel mundial en los efectos de la meditación en el cerebro, y es fundador del Center for Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin, Madison. Davidson ha estudiado a expertos meditadores que han meditado más de 10 mil horas, entre ellos, personas como el monje francés Matthieu Ricard y el maestro budista Mingyur Rinpoche. Según su extensa investigación, y aplicando sus conocimientos a una definición de la felicidad no hedonista (más cercana a la eudaimonía aristotélica), Davidson considera que hay cuatro cualidades de la mente que constituyen la base del auténtico bienestar. Estas cualidades están relacionadas con la neuroplasticidad, es decir, cualquier individuo puede entrenarse para desarrollarlas, y la meditación ayuda a ello.



1. Resiliencia

Un mundo impermanente, como enseñó el Buda, produce sufrimiento. Es inevitable que pasemos malos ratos, momentos difíciles. Lo fundamental es cómo respondemos a ellos y cómo somos capaces de recuperarnos. La resiliencia es la rapidez con la que se recupera alguien de la adversidad, lo cual está asociado con el bienestar. Davidson llama a la resiliencia también "no-pegajosidad": la cualidad de que las cosas que vives no se te queden "pegadas". 

La meditación mejora esta capacidad; sin embargo, para que existan diferencias notables, debes meditar unas 10 mil horas. Esta es la cualidad que tarda más en producir beneficios. No obstante, una práctica intermedia de meditación puede ayudar en general con el apego y por lo tanto, crear una actitud más sana antes las emociones.

 

2. Prospección

Davidson describe esta cualidad como la capacidad de ver lo positivo en los otros y en la vida en general, tener una prospección positiva. En el budismo y en general en las religiones, esto se conoce como ver la bondad innata de todos los seres. Practicar la meditación de la compasión (como el metta o el tong-len) conlleva rápidamente activaciones en los circuitos cerebrales ligados a la prospección o a la forma que encaramos las cosas. Generar pensamientos compasivos cambia tu cerebro y te hace feliz. 

 

3. Atención 

Esta es la cualidad que quizás más urge cultivar en el mundo moderno, bombardeado por estímulos fragmentarios de información digital. De hecho, la nueva economía está basada en capturar la información de las personas. Es por ello que algunos maestros de meditación, como Alan Wallace, consideran que como especie tenemos un déficit de atención global. Asimismo, existen numerosos estudios que muestran que la distracción y la rumiación están asociadas con la  depresión y la ansiedad. Por otro lado, los llamados estados de "flow" se caracterizan por la concentración. Davidson considera que la meditación es una forma de educar la atención.

 

4. Generosidad

De acuerdo con Davidson, los comportamientos generosos y altruistas, o el simple agradecimiento, están asociados con el sentimiento de bienestar. De nuevo, las meditaciones que generan una sensación de amor o compasión producen la activación de circuitos neurales vinculados con el bienestar. Seguramente, cuando una persona reza por alguien más, ocurre lo mismo.

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En el constante brote de literatura superacional y autoayuda surgen gurús que prometen revelar los secretos de la felicidad, el éxito o incluso la iluminación. Muchos de ellos lo único que hacen es recrear, cambiar de nombre o intentar traducir conceptos de otros maestros. Al hacerlo, suelen diluirlos y banalizarlos. Como es sabido, el agua de un río es más pura entre más cerca está de su fuente. Es por ello que recomendamos, antes de tomar un gurú posmoderno, familiarizarse primero con una tradición milenaria, al menos para poder cotejar las palabras de un aparente innovador. 

A continuación compartimos las 11 virtudes que Aristóteles, sin duda una de las mentes más brillantes en la historia de la humanidad, expuso en su Ética como constitutivas de la eudaimonía, que es el término que Aristóteles usa para referirse a una vida buena, feliz y, sobre todo, con significado. No es la felicidad hedonista; es la felicidad que está en armonía con el entorno, con los otros hombres, con el universo e incluso con lo divino. Debe notarse que el filósofo recalca que cada una de estas virtudes es un justo medio, es decir, enseña la moderación. Por ejemplo, la templanza es el medio entre el exceso (o la sobreindulgencia) y la deficiencia (o la insensibilidad). Así, una persona no beberá en exceso, pero podrá disfrutar de un vaso de vino cuando la ocasión lo amerita. Al igual que el Buda, Aristóteles enseñó un camino medio, y estas virtudes pueden compararse con las paramitas o perfecciones que enseña el budismo. Traducimos esta lista de una publicada en el sitio Big Think.

 

1. Valentía: El punto medio entre la cobardía y la imprudencia.

2. Templanza: El punto medio entre la sobreindulgencia y la insensibilidad.

3. Liberalidad o caridad: El justo medio entre la tacañería y la dadivosidad irresponsable.

4. Magnificencia: Esta es la virtud de vivir con abundancia. Yace en el medio entre el recato y la vulgaridad. El filósofo está en contra de la mortificación ascética, pero no gusta de lo ostentoso. 

5. Magnanimidad: Esta es la virtud que regula el orgullo y está en el medio entre la falsa modestia y el delirio de grandeza. Tiene la función de desarrollar también la autoconfianza y el amor propio.

6. Paciencia: Esta es la virtud que controla el temperamento y permite que una persona no sea víctima de excesos emocionales. Sin embargo, debe tenerse cuidado de no caer en la pasividad. Hay momentos que merecen el enojo.

7. Honestidad: Aquí, el justo medio yace entre el vicio de la mentira y el vicio de no tener tacto para saber cuando es mejor no hablar.

8. Ingenio: El punto medio entre la bufonería y el aburrimiento.

9. Amigabilidad: Para Aristóteles, la amistad es parte central del sentido de la vida. No obstante, se debe evitar ser demasiado amistoso, de tal forma que no nos dediquemos a otras cosas importantes.

10. Vergüenza: Aunque hoy la vergüenza está devaluada, de hecho puede ser una importante virtud moral, no en el sentido de que nos avergüence ser quienes somos o hacer lo que queremos hacer, sino en el sentido de que sintamos verdadera pena y arrepentimiento por nuestros errores. El punto medio entre ser miedosos y demasiado osados.

11. Justicia: La virtud de ser equitativos yace en el medio entre el egoísmo y la falta de amor propio.