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El dildo de oro macizo de 15 mil dólares que recomienda Gwyneth Paltrow

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/28/2018

El juguete sexual más lujoso y hermoso de la historia

La actriz Gwyneth Paltrow es famosa, además de por sus actuaciones, por sus controversiales recomendaciones como life-style guru. Paltrow no es recatada en su exploración de dietas extrañas y técnicas extravagantes para obtener belleza y bienestar. 

Una de sus recomendaciones más polémicas (y por otro lado, espectacularmente estimulantes) es la que hizo en su revista Goop, donde dio una lista de "juguetes sexuales no tan básicos", es decir, juguetes sexuales no convencionales y, ciertamente, no para cualquiera.

Además de recomendar diversas cremas y lubricantes, una de ellas de más de 500 dólares, Paltrow recomienda un vibrador de oro de 24 quilates que cuesta 15 mil dólares, al cual considera algo más parecido a una obra de "arte interactivo". Es decir, haces arte con tu vibrador de oro (que ya es, en sí mismo, una obra de arte).

Más allá de que el vibrador se puede controlar electrónicamente, en este caso simplemente lo que se vende es el lujo y la fantasía de un vibrador de oro puro (que es higiénico). 

Nos preguntamos qué hubieran hecho los marineros filipinos, que se hacían implantes de metal -algunos de oro- en los penes para satisfacer a las prostitutas de los puertos, con uno de estos aparatos.

 

Lee aquí la historiaHombres de penes brillantes: el extraño artilugio sexual de los marineros filipinos

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Esto es lo que escribió Anthony Bourdain sobre México, un país al que amaba profundamente

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/28/2018

Anthony Bourdain sobre la compleja relación de México y Estados Unidos, y la riqueza de la comida mexicana

El chef y viajero cosmopolita Anthony Bourdain ha muerto tristemente. Para recordarlo rescatamos un notable texto en el que Bourdain analiza la compleja relación de México con Estados Unidos y, particularmente, su relación de afecto por los mexicanos y su rica comida. Bourdain hace énfasis en la nobleza y color de la cultura mexicana, un país que en los últimos tiempos ha empezado a ser reconocido como uno de los más importantes en el mundo gastronómico, a lo que sin duda contribuyó el chef neoyorkino.

Bourdain describió en el texto titulado Bajo el Volcán (como antes la novela de Lowry) las complejidades y las intimidades de la relación entre México y Estados Unidos. Se mostró siempre generoso con los mexicanos y entendió que había cierta hipocresía en la forma en la que Estados Unidos ve a México:

Amamos las drogas mexicanas. Tal vez no tú personalmente, pero nosotros, como nación, consumimos cantidades monumentales de ellas –y recorremos extraordinarias distancias y gastamos grandes sumas para obtenerlas. Amamos la música mexicana, las playas mexicanas, la arquitectura mexicana, el diseño de interiores, y las películas mexicanas. Entonces, ¿porqué no amamos México?

Desestimamos lo que ocurre apenas cruzando la frontera. Quizá estamos avergonzados. Después de todo México ha estado ahí siempre para nosotros, para satisfacer nuestros más oscuros deseos y necesidades. Ya sea para vestirnos como idiotas, alcoholizarnos y broncearnos con el sol de Cancún, arrojar unos pesos a strippers en Tijuana, o pasonearnos con drogas mexicanas, estamos lejos de nuestro mejor comportamiento en México. Nos han visto a muchos de nosotros en nuestro peor faceta. Conocen nuestros deseos más oscuros. 

Bourdain escribió en este texto del 2014 que en los 30 años que pasó cocinando profesionalmente siempre fue un mexicano el que le cuidó la espalda. Y siguió a sus colaboradores en la cocina a sus pueblos en Oaxaca o Puebla, descubriendo los secretos de la cocina mexicana, pueblos gentiles dominados por mujeres. En todos sus años haciendo televisión, escribió, México era el país donde más feliz se sentía su equipo al final del día. Comiendo tacos con salsas de colores brillantes y bebiendo cervezas en calles melancólicas.

México es nuestro hermano de otra madre [brother from another mother]. Un país con el cual, nos guste o no, estamos profunda e inexorablemente involucrados, en un abrazo cercano aunque incómodo. Véanlo. Es tan hermoso. Tiene algunas de las playas más desgarradoramente bellas del mundo. Montañas, desiertos, selvas. Bella arquitectura colonial y una historia trágica, elegante, violenta, ridícula, heroica, lamentable, que rompe el corazón. La región vinícola mexicana es tan espléndida que puede competir con la Toscana. Sus sitios arqueológicos -remanentes de grandes imperios- no tienen parangón. Y, por mucho que creemos que la conocemos, apenas hemos rasgado la superficie de la comida mexicana. No es queso derretido sobre una tortilla dura. No es ni simple ni fácil. No es comida para el medio tiempo de un partido. De hecho, es vieja -más vieja que las grandes cocinas europeas y en general profundamente compleja, sutil y refinada... Podría ser, debería ser, una de las cocinas más excitantes del planeta. Si pusiéramos atención.

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