*

X

La ciencia indica que si duermes sólo 5 horas al día es probable que mueras joven; pero hay una forma de hackear esto

Salud

Por: pijamasurf - 05/24/2018

Muchas personas, por diferentes cuestiones, no pueden dormir más de 5 horas cada noche; para contrarrestar el riesgo de salud que esto representa, deben aprovechar los fines de semana para dormir

Ya sea por el afán de ser productivos, por las necesidades económicas, por estrés o malos hábitos, muchas personas no duermen más de 5 horas al día. Esto es un problema, pues la ciencia ha demostrado que quienes no duermen lo suficiente ponen en riesgo su salud. Las personas de menos de 65 años que no alcanzan a dormir 5 horas al día tienen un 65% más posibilidades de morir que aquellas que duermen entre 6 o 7 horas. Sería lógico intentar dormir más, pero para muchos, esto no es fácil.

Sin embargo, un nuevo estudio ha encontrado una salida a este problema. Muchos de estos individuos duermen sólo 5 horas o menos, en gran medida por cuestiones de trabajo; asimismo, muchos tienen por lo menos 1 día de descanso. Lo que se descubrió en la investigación es que si las personas utilizan al menos 1 día del fin de semana para dormir más, unas 8 horas por lo menos, esto contrarresta los efectos negativos de no dormir mucho en la semana.

Mucha gente, de hecho, hace esto naturalmente, algo así como la propia sabiduría del cuerpo que se manifiesta. Pero para aquellos que no lo hacen, quienes, por ejemplo, el fin de semana beben alcohol y no logran descansar, esta información resulta literalmente vital.

El estudio, realizado por diversas instituciones académicas suecas, tomó en cuenta datos de 38 mil adultos y al comparar a las personas que se entregan al snooze el fin de semana, se encontró que no hay diferencia con quienes duermen 6 o 7 horas consistentemente. Un hallazgo interesante fue que los individuos que duermen 8 o más horas toda la semana tienen un índice de mortalidad 25% más alto que los que duermen 6 o 7 horas al día. Los científicos no interpretaron estos hallazgos, pero se puede especular que se puede deber a una condición subyacente que hace que las personas con algún problema de salud duerman mucho. O, quizás, el hecho de que quienes duermen sólo de 6 a 7 horas viven más puede tener que ver con que estos individuos podrían tener vidas más activas y con un mayor sentido de propósito, lo cual, a su vez, se traduce en una buena salud.

Te podría interesar:

5 sencillos ejercicios que puedes hacer todos los días para reducir significativamente el estrés

Salud

Por: pijamasurf - 05/24/2018

Estos 5 ejercicios, que pueden ponerse en práctica en el día a día, son una herramienta básica para reducir el estrés de una vida altamente ocupada

En las redes sociales sobran memes acerca de lo que implica intentar sobrevivir al exceso de trabajo, los estudios, la vida social, la vida saludable, el deporte, la familia y otros elementos indispensables de una lista interminable. En muchas ocasiones el resultado es una persona despeinada, con unas largas ojeras y mirada casi desquiciada, caminando en modo automático y muriendo lenta pero efectivamente de estrés. Es una imagen que, pese a poseer rasgos divertidos, es una realidad para muchas personas en la actualidad.

De hecho, para Bill Rielly, que tiene un título de West Point, un puesto ejecutivo en Microsoft, una fe fuerte, una vida familiar y un cuerpo ejercitado, el secreto de llevar una vida equilibrada es prestarle especial atención al cuerpo y a sus necesidades. Tras realizar maratones en los que terminaba más tarde de lo que estaba acostumbrado y de lo que deseaba, Rielly se vio en la necesidad de profundizar en las razones que provocaban estos resultados. Tras años de investigación introspectiva, se dio cuenta de que la clave para el equilibrio era el dominio del estrés: sólo de esta manera podría mejorar la calidad de su vida y, también, mejorar sus habilidades profesionales.

Rielly explica que el primer paso para regular significativamente el estrés es la respiración: basta con tomar tres respiraciones largas cada vez que uno se enfrenta a una situación estresante (a la hora de comenzar un trabajo escrito, de hablar seriamente con alguien, de trabajar largas horas…). Una vez que las respiraciones se vuelven un hábito, es posible repetir estos patrones en otros momentos del día. Es así que uno, casi sin darse cuenta, se vuelve más paciente, calmado y disfruta más el momento, e incluso se puede cambiar de perspectiva y alcanzar nuevas soluciones al ver una incógnita o un problema.

El segundo paso es la meditación. Si bien es importante diferenciar entre el mainstream de la filosofía espiritual moderna, la meditación se convirtió en una herramienta útil para Rielly, pues le permitió escuchar a su cuerpo parte por parte y enseñar a su mente a enfocarse determinadamente. Además, a lo largo de su investigación descubrió que, según varios investigadores de la Universidad de Harvard, la meditación ayuda al incremento de materia gris en el cerebro, sustancia responsable de la regulación emocional y del aprendizaje. En otras palabras, mediante la meditación es posible incrementar el control emocional y las habilidades cognitivas.

El tercer paso es aprender a escuchar a las personas. Es muy común que cuando dos personas se enfrentan en una discusión, cada una escucha a la otra con el solo deseo de responderle y no de comprender a profundidad a qué se refiere. De hecho, una vez que se cambia de paradigma a la hora de escuchar al interlocutor, él también cambia y el vínculo se enriquece, volviéndose más significativo. En palabras del profesor Graham Bodie: “escuchar es la quintaesencia más positiva de la conducta de comunicación interpersonal”.

El cuarto paso es permitirse a uno mismo cuestionarse todo y por todo, principalmente los pensamientos que la mente crea, pues en muchas ocasiones éstos suelen atentar contra la salud emocional de un individuo. Hay que preguntarse “¿Es verdad este pensamiento?”, y en caso de no serlo, lo mejor es ponerlo a un lado para dejar de cargar con ideas negativas en la mente, las emociones y el cuerpo. Es decir, en vez de poner estas preguntas debajo de una alfombra, descarapelarlas nos ayuda a desacreditarlas y seguir adelante con nuestros objetivos.

El quinto paso es no olvidar nunca los objetivos. Para Rielly no se trata de alcanzar “el gran objetivo de la vida”, sino de comprometerse con la vida en sí: a la hora de comer, disfrutar la comida; a la hora de ver la televisión, disfrutar el programa; a la hora de hablar con alguien, disfrutar esa charla; a la hora de hacer un trabajo, disfrutar el acto de trabajar. Curiosamente, cuando se realizan las actividades con la mente dividida –por un lado pensando en la comida, por otro en contestar un correo y por otro responderle a la pareja que está en frente– se suele incrementar considerablemente el estrés.

Estos cinco ejercicios, que pueden ponerse a práctica en el día a día, son una herramienta básica para reducir el estrés de una vida altamente ocupada. Sin tomarlo en consideración, el estrés puede llegar a provocar una vida enferma y deprimida.

 

Imagen principal: 101 dálmatas (1961), de Walt Disney Productions