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5 signos científicamente probados de que una persona se siente atraída por otra

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/30/2018

Un estudio indagó la manera en que la atracción física se manifiesta en 50 países diferentes, y estos son los resultados

Si en ocasiones la atracción sexual puede ser percibida con cierta impresión “enigmática”, esto se debe en buena medida a que en el ser humano la sexualidad es indisociable de la cultura. A diferencia de otros animales, en nuestra especie la supervivencia y la evolución ocurrieron gracias al desarrollo de recursos derivados de nuestro entendimiento del mundo que poco a poco, conforme los años pasaron y los aprendizajes se acumularon, dieron lugar a esa red un tanto compleja e intrincada de saberes y prácticas que por comodidad llamamos “cultura”. Y ahí también se encuentra la sexualidad.

En ese sentido, la atracción puede ser, en efecto, enigmática. Si bien lo deseable sería que si dos personas se gustan esto simplemente se manifestara con claridad, con frecuencia no ocurre así y la atracción sigue, más bien, caminos sinuosos y acaso también confusos.

Pero, después de todo, la sexualidad ocurre en el cuerpo, y podría decirse que todo lo que ahí se manifiesta es siempre auténtico. Cuando la atracción sexual toma posesión del cuerpo, sus signos son claros.

En parte esa fue la conclusión a la que arribó un equipo de investigadores dirigido por el psicólogo R. Matthew Montoya de la Universidad de Dayton (Ohio, EEUU), el cual examinó la respuesta a la atracción sexual según ocurre en 50 países diferentes, tomando en cuenta la singularidad cultural de cada uno.

De acuerdo con sus observaciones existen al menos tres signos corporales, comunes en todas las culturas analizadas, que indican de manera casi inequívoca cuando una persona se siente atraída por otra. Estos signos son:

· Hacer contacto visual

· Sonreír

· Iniciar una conversación

Por otro lado, los investigadores recabaron información sobre otros dos signos que pueden ser exclusivos únicamente de las culturas occidentales:

· Asentir repetidamente con la cabeza 

· Imitar inconscientemente ciertos gestos 

De acuerdo con el equipo, cuando un individuo se siente atraído por otro, surge una tendencia inconsciente de comportamiento que hace a dicha persona querer mostrarse confiable frente a aquella por la cual se sintió atraída.

Por otro lado, en la investigación no se encontró evidencia que sustentara la creencia generalizada de que ciertos gestos (como acomodarse el cabello, levantar las cejas o abrir la postura general) sean también signos de algún tipo de atracción física. Al parecer, estas ideas que se repiten con cierta frecuencia son en realidad falsas.

Cabe mencionar, por otro lado, que en este estudio se descubrió también que dichos gestos no son exclusivos del cortejo sexual, sino que pueden presentarse en otras situaciones en las que una persona se siente cómoda con otra; por ejemplo, cuando se está en compañía de un amigo (a), cuando los padres interactúan con sus hijos, en el trato entre un médico y un paciente, e incluso, entre un vendedor y un cliente. 

¿Qué te parece? Quizá valga la pena reflexionar sobre aquello que creemos saber de la atracción sexual y, en todo caso, considerar este otro aspecto que se sugiere en la mencionada investigación: más que intentar "leer" al otro, quizá baste con que nosotros mismos busquemos ser confiables hacia aquellas personas que consideramos que merecen nuestra atención.

 

El estudio fue publicado en la revista especializada Psychological Bulletin y puede consultarse en este enlace

 

También en Pijama Surf: El lenguaje corporal no miente: 4 signos de que una persona no está cómoda contigo

 

Imágenes: Breakfast at Tiffany's, Blake Edwards (1961)

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¿Las personas olvidadizas son más inteligentes? Estudio así lo sugiere

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/30/2018

El olvido podría ser una función decisiva para la inteligencia humana

En el debate al parecer interminable en torno a la definición de inteligencia, la memoria suele tener un lugar importante, tanto, que a veces parece cubrir de lleno la capacidad intelectual de una persona. ¿Cuántas veces alguien a quien se le considera inteligente se lleva este título sólo porque, más bien, recuerda en el momento oportuno? Un dato, una fecha, un procedimiento… si surgen en nuestra mente en el instante preciso y requerido, quizá nos saquen de un apuro o al menos nos hagan pasar por personas inteligentes. ¿Pero esta percepción es exacta?

El estudio que reseñamos a continuación parece sugerir lo contrario o, al menos, matizarlo. De acuerdo con la investigación realizada por Paul Frankland y Blake Richards, adscritos al Departamento de Psicología de la Universidad de Toronto (entre otras instituciones), el olvido podría ser también un signo de las personas inteligentes, particularmente aquellas que en la vida cotidiana parecen ser especialmente “olvidadizas”.

Para su investigación, los autores confrontaron las nociones de memoria y olvido de acuerdo a la terminología con que se les conoce en la neurociencia contemporánea: persistencia y transitoriedad, respectivamente. 

Al analizar otras investigaciones y en general la literatura publicada al respecto, Frankland y Richards llegaron a la conclusión de que tanto una como otra son fundamentales en la construcción de esa habilidad que conocemos como “inteligencia” y que en este caso se refiere a la capacidad del cerebro para retener no la mayor cantidad posible de información sino, más bien, para navegar a través del conocimiento adquirido, de manera tal que sea posible obtener información relevante para la situación en la que se encuentra una persona.

“El verdadero fin de la memoria es optimizar la toma de decisiones”, dice al respecto Richards, quien no duda en señalar al olvido como elemento necesario para que el cerebro se concentre y se enfoque en lo que de verdad importa.

Frankland, por su parte, señala que existe evidencia suficiente de investigaciones recientes para identificar mecanismos cerebrales claramente dedicados a olvidar. Es decir, ser olvidadizo no es una “cualidad” de algunas personas, sino una operación que el cerebro humano realiza sistemáticamente en relación con la información adquirida y almacenada.

Este es el caso, por ejemplo, de la creación de nuevas neuronas en el área cerebral del hipocampo, un fenómeno que Frankland ha estudiado en su laboratorio y el cual ocurre sobre todo cuando generamos nuevos aprendizajes. Las neuronas que surgen a partir de esto establecen a su vez nuevas conexiones sinápticas, las cuales de algún modo “sobrecargan” las existentes e incluso podría decirse que las reescriben; dicho de otro modo: ocurre como si un nuevo camino fuera trazado sobre otros ya existentes. Sólo que el nuevo camino conduce a otros destinos, diferentes a aquellos que conectaban los viejos caminos. Por eso a veces, en medio de una nueva experiencia, sentimos que nuestra memoria precedente “se borra”, pues dichas nuevas neuronas hacen un tanto difícil acceder a información precedente.

¿Qué te parece? De alguna forma, parece coherente: sólo el olvido hace posible manejar la enorme cantidad de estímulos e información que recibe nuestro cerebro.

 

También en Pijama Surf: ¿Las personas inteligentes tienen más sexo, usan más drogas y se duermen más tarde?