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¿Qué pensamientos te inspira esta enigmática pintura de Magritte?

Arte

Por: pijamasurf - 04/21/2018

La evocativa transparencia creativa de Magritte, enigma que provoca a la conciencia

René Magritte es un pintor bien conocido en nuestra época y uno de los pocos artistas que logró trascender la idea a veces imprecisa de elitismo o exclusividad que pesa sobre la llamada “alta cultura”, una denominación pomposa y en última instancia insostenible con la que se encasillan ciertas expresiones que por razones también culturales parecen de entrada más elevadas, complejas y por ello “reservadas” a unos cuantos.

El arte, en efecto, a veces demanda un poco más de nuestra percepción que otras actividades a las que podemos consagrarnos, pero nada que no haríamos por una tarea que disfrutamos y que nos nutre. Como el alimento que llevamos a nuestro cuerpo, es más fácil en nuestra época tomar cualquier cosa de los estantes comerciales, empaquetado y listo para comerse, que elegir con cuidado los ingredientes de una comida que también cocinaremos con paciencia y esmero. En ambos casos saciaremos nuestra hambre inmediata y probablemente tengamos lo necesario para seguir con vida, a mediano y largo plazo; sin embargo, los efectos de una y otra elección son radicalmente distintos. Con nuestro intelecto, nuestra conciencia y nuestra vision del mundo pasa lo mismo, y el arte es con cierta frecuencia una forma de alimentarlos, nutrirlos y mantenerlos con vida.

Magritte, decíamos, es uno de esos pintores que trascendió la polémica línea entre la alta cultura y la cultura a secas y se coló más bien a la cultura popular, en parte gracias a su estilo al mismo tiempo enigmático e irreverente, sencillo pero significativo. A través del imaginario y los principios del surrealismo, este pintor belga encontró una manera sumamente efectiva de expresar realidades quizá oscuras para el lenguaje común pero inesperadamente transparentes para el lenguaje creativo. 

Así, por ejemplo, en este cuadro de 1928 que lleva por título Le genre nocturne (El género nocturno), que de entrada destaca por su carácter a un tiempo sombrío y enigmático. Vemos a una mujer desnuda de frente y a su lado una suerte de hendidura sobre el muro que sirve de fondo a la imagen. La mujer tiene los brazos levantados y las manos sobre el rostro, como si intentara cubrirlo. Sólo que el rostro, estrictamente, no está. En la representación, que por momentos es realista, puede mirarse esa ausencia que, no obstante, parece compensada paralelamente en el peculiar bajorrelieve del muro, que abstractamente evoca la forma de una cabeza. Una cabeza dislocada, diríase. Si se admite esta posibilidad, las grietas que atraviesa la hendidura son también un tanto perturbadoras. Por último está el título, que en las pinturas de Magritte de este período (1927-1930) suele tener un significado singular: ¿Qué relación puede establecerse entre lo que vemos y la alusión a un "género nocturno"? ¿Género como "tipo", como decir "las cosas propias de la noche"? ¿Género femenino? ¿Será que esta pintura se alinea a la idea de Carl G. Jung de que las mujeres son 'seres mágicos' y por eso les tenía miedo?

En The Guardian, Skye Sherwin nos hace notar que Magritte pintó numerosas personas sin rostro, una constante que historiadores y críticos de arte han asociado al evento traumático que vivió a los 14 años, cuando vio a su madre, posiblemente con su vestido revuelto sobre el rostro, flotando en el río Sambre, en Bégica, adonde se arrojó para morir ahogada. Se especula que esta imagen marcó a Magritte de tal modo que se transformó después en uno de los motivos más característicos de sus pinturas.

Sea como fuere, la virtud del arte es que aunque parte de las experiencias personales y subjetivas, de algún modo las trasciende para establecer un punto de contacto con otras subjetividades, con las cuales puede entablar un diálogo fructífero.

 

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Arte

Por: pijamasurf - 04/21/2018

Una ilusión óptica sorprendente, pero también sumamente hermosa

El encanto de las ilusiones ópticas suele ser la doble sorpresa que nos depara el efecto y la explicación del efecto. Por un lado, nos sorprende que nuestros sentidos y nuestra percepción, en los que confiamos plenamente por principio de supervivencia, puedan ser engañados; por otro, cuando conocemos el fundamento de la ilusión, nos sorprende que puedan ser engañados tan fácilmente. 

Con todo, quizá encontramos algún tipo de placer secreto y hasta un poco irracional en saber que después de todo la realidad no es únicamente la que nos entrega nuestra cognición, y que hay fenómenos que pueden trampearla y hacerla titubear.

Uno de estos es esta imagen que compartimos a continuación, sobre la cual, por lo pronto, sólo diremos qué hacer con ella: mírala fijamente durante unos 10 o 20 segundos, sin parpadear. Te aseguramos que ese poco tiempo vale la pena.

¿Qué te parece? Notable, ¿no es cierto?

La razón por la cual los colores se diluyen se conoce como “efecto Troxler”, y esta es una forma un tanto más común en la que se le encuentra:

La ilusión lleva dicho nombre por motivo de la primera persona que la identificó, el medico de origen suizo Ignaz Paul Vital Troxler, quien en 1804 se dio cuenta de que cuando la mirada se queda fija sobre un punto determinado del campo visual, el campo de la llamada “visión periférica” se reduce considerablemente después de muy poco tiempo, hasta casi desaparecer. 

Después de Troxler, otros estudios determinaron que este efecto se debe a una adaptación neural totalmente justificada en la relación entre la vista y el cerebro, pues concentrar nuestra atención sobre algo en específico implica necesariamente desestimar otros estímulos, aun los que pudieran ser percibidos por el mismo sentido.

En el caso de la imagen cabe hacer notar también la ejecución del efecto Troxler a partir tanto de la combinación de colores elegida como de la textura y la disposición de éstos, que en cierto modo hace pensar en el movimiento impresionista, que por causa de la ilusión se diluye sutilmente en la mezcla y la combinación, acaso como uno de esos amaneceres pintados por Monet que también parece listo para desaparecer de un momento a otro.

 

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