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No necesitamos más que esto para una vida larga, sana y feliz, según la ciencia

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/13/2018

Según la ciencia, una vida feliz y saludable puede ser posible mediante vínculos sociales saludables y duraderos…

Una vida feliz es uno de los deseos más frecuentes de las personas; sin embargo, su definición varía según las creencias, ideales y contextos sociohistóricos, económicos o culturales. Por ejemplo, para la filosofía oriental el minimalismo y la espiritualidad son indispensables para una vida feliz, mientras que para la occidental capitalista, la felicidad se traduce en la posesión de la mayor cantidad de objetos y títulos universitarios. Ahora bien, de acuerdo con la ciencia, una vida feliz y saludable puede ser posible mediante vínculos sociales saludables y duraderos…

Para llegar a esta conclusión, la Universidad de Harvard realizó el estudio longitudinal más largo de la historia: durante 75 años –desde 1938– un grupo de investigación en psicología siguió la vida de 724 hombres, desde su adolescencia hasta su senectud, para comprender la verdadera definición de la felicidad. Algunos de los voluntarios del grupo eran estudiantes de Harvard, con trabajos y futuros prometedores –uno de ellos inclusive llegó a ser presidente de EEUU–; otros eran hombres nacidos en las zonas más peligrosas y pobres de Brooklyn de la época. Cada uno de ellos poseía un sueño, durante los primeros años de su vida, de lo que les permitiría alcanzar la felicidad: ser rico, famoso y esforzarse lo suficiente para “ser alguien en la vida”; no obstante, cuando llegaron a la etapa octogenaria, descubrieron que para llevar una vida más saludable y feliz sólo era necesario el amor de las personas a su alrededor.

Según el cuarto director de la investigación, Robert Waldinger, psiquiatra de Harvard, monje zen y psicoanalista, al menos 60 de los 724 hombres que continuaron en el estudio tienen alrededor de 90 años. Algunos de ellos empezaron en un hogar sin electricidad ni espacio para sí, y otros vivían en la comodidad de opulentos y prestigiosos hogares; algunos fueron a la guerra, y otros continuaron realizando trabajos de mano de obra; algunos se volvieron alcohólicos, y otros superaron esa etapa; algunos trabajaron arduamente hasta alcanzar su sueño de ser ricos, y otros perdieron toda su riqueza. Del cúmulo de experiencias que implica una vida humana en dicha investigación se concluyó que por un lado, las relaciones poseen un impacto en la felicidad y salud de nuestras vidas, y por otro, la psicoterapia, la meditación y la sabiduría del zen ayudan a desarrollar herramientas para una vida más plena.

Citando a Waldinger desde su blog:

Hoy en día, pasamos nuestra vida preocupándonos y enfadándonos demasiado. Esto sucede porque tenemos toda una vida por delante de nosotros. Pero una persona mayor vive una vida tranquila porque no presta atención a estos sentimientos. En su lugar, vive con una desenvoltura increíble –de la cual podríamos aprender para vivir en el día a día–.

Esto quiere decir que al vivir con desenvoltura, la prioridad son los vínculos sociales: la pareja, la familia, los amigos y la sociedad. De hecho, en varios estudios del desarrollo en la vida adulta se ha demostrado que una manera de reducir los síntomas de depresión y ansiedad en personas de la tercera edad es mediante su integración en la sociedad, esto es, a través de actividades en las que entren en contacto con otros. Se trata, en otras palabras, del vínculo entre “tú” y “yo” en trascendencia, el cual, a su vez, promueve una mejor salud y una vida más feliz.

Conoce más sobre este estudio con el siguiente video:

 

Foto: Denis Budko

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Estas son las razones por las cuales Copenhague es la ciudad más feliz del mundo

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/13/2018

Para Meik Wiking, jefe ejecutivo del Instituto de Investigación de la Felicidad, son pequeños pero significativos cambios que modifican toda la perspectiva de vida

Año con año, el Instituto de Investigación de la Felicidad explora cómo es que algunas sociedades son más felices que otras. Tomando en cuenta factores para el bienestar general como la calidad y el estilo de vida, las normas y servicios públicos, el concepto de felicidad, entre otros, este año se ha propuesto a Copenhague como la ciudad más feliz del mundo.

Con una ciudad adaptada para las bicicletas, chapuzones en albercas comunitarias al aire libre durante el invierno y clases gratuitas tanto de yoga como de mindfulness, los copenhaguenses han encontrado el secreto de la felicidad: hacer actividades sólo para disfrutarlas o para hacernos la vida mas fácil (mas no con el único objetivo de poseer una mejor salud o la vida más cómoda o envidiable).

Siguiendo esta premisa, la cual forma parte de una reforma para la salud que tendrá una duración de 10 años, Copenhague se ha convertido en un modelo de desarrollo de ciudades saludables, sociables y felices a lo largo del mundo. Todo se trata de un tiempo estratégico, explica Katrine Schjønning, la directora de salud pública de la ciudad, pues a la hora de realizar cambios en la salud pública tan sólo "se necesita de una perspectiva a largo plazo" y de volver atractivos los principios básicos de una salud plena.

Por ejemplo, las autoridades enfocadas en la salud pública de esta región danesa empezaron promoviendo la salud cotidiana como parte de la estructura urbana. Es decir, volvieron atractivo el andar en bicicleta, sirvieron almuerzos nutritivos en las instituciones y permitieron que las escuelas ofrecieran programas para dejar de fumar. La premisa era que las personas enfocadas en una salud plena tienden a terminar su educación y a encontrar un trabajo; en palabras de Schjønning, promover la salud nos "permite vivir la vida que deseamos".

Tras años de promover esta iniciativa en salud se ha transformado a la ciudad: en invierno las calles están llenas de niños, adultos jóvenes y personas mayores en sus bicicletas, padres con sus hijos en bicicletas de cargo. De acuerdo con los habitantes no se trata de volverse saludable, sino sólo de aprovechar la manera más fácil de movilizarse. Schjønning explica:

Andamos en bicicleta todo el tiempo. Vamos en bici a la Luna varias veces al año en Copenhague. Un extraordinario 62% de las personas que viven en la ciudad se transporta en bici al trabajo cada día y la mayoría de ellos lo hace pese al frío y a la lluvia. No se trata de que sea la opción más saludable. Sólo es la más sencilla. La ciudad está diseñada para bicis y no para coches.

[…] Aquí todo el mundo anda en bici o camina con un café. Ahora se ha diseñado un recipiente verde para que los ciclistas puedan tirar la basura una vez que se hayan acabado su bebida. Y ahí en donde los ciclistas se detienen en un semáforo en rojo, se eleva una plataforma en donde pueden descansar sus pies sin salirse de sus monturas. Cuando nieva, la ciudad limpia los carriles de los ciclistas antes de limpiar las rutas de los automóviles.

Para Meik Wiking, jefe ejecutivo del Instituto de Investigación de la Felicidad, son pequeños pero significativos cambios que modifican toda la perspectiva de vida: "Copenhague no es una gran ciudad en términos de monumentos o atracciones, pero en términos de comodidad y atención a las personas, sí que lo es". Incluso en términos de salud mental, Copenhague tiene clínicas para combatir los efectos del estrés tanto por exceso de trabajo como por desempleo, en donde se imparten clases de yoga y meditación de manera gratuita.

Sin embargo, no es tan sencillo como se pinta: el costo de esta comodidad se ve reflejado en el pago de los impuestos. De hecho, los copenhaguenses pagan hasta el 60% de sus ingresos en impuestos, como si decidieran renunciar a la riqueza para gozar de un mayor bienestar. Podría incluso decirse que ellos invierten en la calidad de vida en vez de en un coche más grande o caro, y ahí reside la clave de su felicidad.