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Las mujeres bisexuales parecen tener más tendencia a la psicopatía y a la sociosexualidad

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/21/2018

El interés específico de Semenyna era simplemente demostrar que existe una "evidente correlación" entre la orientación sexual y "una tendencia a poseer rasgos de la Tríada Oscura –psicopatía, narcisismo y maquiavelismo– y de sociosexualidad"

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Evolutionary Psychological Science, las mujeres bisexuales son una población con una alta incidencia de rasgos psicopáticos y suelen practicar con mayor frecuencia el sexo casual. Este estudio, a cargo de Scott W. Semenyna de la Universidad de Lethbridge, se realizó tomando en cuenta la creciente correlación en la literatura científica entre ciertos rasgos de personalidad e "individuos bisexuales, principalmente mujeres bisexuales, que difieren en importantes y varias maneras –como personalidad, deseo sexual, apertura relativa sobre el sexo– de sus compañeras tanto heterosexuales como lesbianas".

El interés específico de Semenyna era simplemente demostrar que existe una "evidente correlación" entre la orientación sexual y "una tendencia a poseer rasgos de la Tríada Oscura –psicopatía, narcisismo y maquiavelismo– y de sociosexualidad". Según él:

las mujeres bisexuales reportan un elevado nivel de sociosexualidad –i. e. gran confort con, deseo por, compromiso con una actividad sexual sin compromiso– comparado con las mujeres heterosexuales o lesbianas. Segundo, las mujeres bisexuales reportan muy pocos rasgos de dos tipos de personalidad, honestidad/humildad y conciencia, en comparación con otros grupos de orientación sexual.

Para llegar a semejante conclusión, el investigador se basó en una investigación realizada a mil 93 mujeres que estudiaban en la Universidad Midwestern en Canadá. Este estudio utilizó la escala de Kinsey para determinar la atracción sexual –exclusivamente heterosexual y exclusivamente homosexual–:

Y a grandes rasgos, la sociosexualidad comparte una relación curvilínea –una U invertida– con la orientación sexual femenina. Las mujeres heterosexuales y lesbianas no tienden a diferir entre sí en relación con su perspectiva sobre la actividad sexual. Las mujeres que se encuentran en medio del espectro de la orientación sexual, especialmente aquellas que son ‘moderamente bisexuales’, son menos cuidadosas respecto de la actividad sexual sin compromiso.

Sin cuestionar la experiencia de Semenyna con las mujeres que le permita llegar a estas conclusiones, parece sorprendente que la data científica muestre consistentemente que "la bisexualidad y la homosexualidad femenina son el resultado de un proceso del desarrollo completamente diferente". Para él: "Si la homosexualidad y bisexualidad femenina fuesen sólo un resultado del mismo proceso de desarrollo, uno podría esperar que no existieran diferencias de personalidad o de interés en el sexo casual entre las mujeres heterosexuales y bisexuales".

El autor señala que, aunque ciertamente su investigación es demasiado pequeña como para realizar tales afirmaciones, pretende continuar con el análisis para comprobar sus hipótesis. Pero solicita, muy encarecidamente, que no se malinterprete su estudio: “He recibido ciertas críticas en línea sobre que el estudio sugiere que las mujeres son ‘putas’ o que estoy tratando de pintar a las mujeres bisexuales bajo una luz oscura. Esencialmente, debido a esta investigación he sido acusado de ser ‘bifóbico’". Y sin imaginar las razones por las cuales se le acusa de tales características negativas, Semenyna continúa manteniendo la fe en que desarrollará los instrumentos adecuados para poder analizar a una población más grande y así llegar a una conclusión mucho más contundente.

 

Fotografía principal: Blogspot

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Despiden a mesero francés por descortés; argumenta que es su cultura francesa

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/21/2018

¿Qué tanto dejamos que la cultura en la que crecimos influya en nuestro comportamiento?

A la cultura francesa podemos identificarla con ciertos elementos que el cine, la literatura, la cultura popular y aun cierto grado de propaganda oficial han sembrado en nuestra perpepción general del país. Sus iconos culturales como el Louvre o la Torre Eiffel, su repostería, sus quesos y sus vinos, cierta inclinación hacia el buen vivir y la comodidad… voilà. Algunos pensarán en algo más, sin duda, pero de alguna manera esto demuestra que la mayoría tenemos una idea más o menos hecha de Francia y su sociedad.

Otro de esos elementos, acaso publicitado con menos vistosidad, es la forma de ser de los franceses, una expresión vaga (y como toda generalización, injusta) en la que con cierta frecuencia se destaca una cualidad en especial: cierta impresión de rudeza o franca grosería. Para culturas un tanto más habituadas al dulzor, las formas sociales y aun la reverencia, el trato que aparentemente distingue a los franceses puede parecer descortés.

Eso justamente le ocurrió a Guillaume Rey, francés de nacimiento que desde hace algunos meses reside en Vancouver, Canadá, donde laboraba como mesero en un restaurante administrado por la firma Cara Operations. Su trabajo, aunque sencillo, enfrentó una dificultad recurrente: varias de las personas a las que atendió se quejaron de sus maneras, acusándolo ante la gerencia de ser agresivo, grosero e irrespetuoso. Rey recibió algunas amonestaciones verbales, pero las quejas de los clientes continuaron, por lo cual acabó por ser despedido del lugar.

Más tarde, sin embargo, al apelar la decisión ante un tribunal laboral, Rey argumentó que su manera de dirigirse a las personas era resultado de su herencia cultural francesa, la cual, especialmente en el trabajo, enseña a ser directo, honesto y profesional. En su consideración, dichos rasgos podrían ser confundidos, pero en modo alguno tomados como descortesía.

Su defensa fue descartada, pero el suceso nos recuerda también que podemos darnos cuenta del efecto que una cultura ejerce sobre lo que somos sólo cuando nos encontramos con alguien diferente.

 

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