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Hombre enamorado de Taylor Swift intenta seducirla robando un banco y aventando el botín a su mansión

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/11/2018

Un fan obsesionado con Swift condujo hasta su mansión con el botín de un banco que acababa de robar y empezó a arrojarle billetes

No hay duda de que las celebridades en ocasiones logran infiltrarse a los sueños y deseos de las personas y los poseen como antes los dioses. El fanatismo por las celebridades llega a veces a lo patológico o a lo cómico y, en ocasiones, a ambos.

Este es el caso de Bruce Rowley, un hombre del estado de Connecticut, EEUU, que ha sido acusado de robar un banco y luego arrojar parte de lo que robó por encima de la barda de la propiedad de Taylor Swift.

El hombre no robó mucho, si se toma en cuenta el dinero que tiene Swift; pilló unos mil 600 dólares, mismos que empezó a arrojar a la casa, hasta que llegó la policía. Aparentemente, Rowley quería proponerle matrimonio a la estrella, según revelaron los oficiales más tarde.

Rowley había manejado unos 100km hasta Rhode Island, donde se encuentra la mansión de Swift. Ahora enfrenta un proceso judicial y debe pagar 100 mil dólares de fianza. ¿Si tan sólo tuviera una amiga millonaria que lo pudiera salvar?...

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Despiden a mesero francés por descortés; argumenta que es su cultura francesa

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/11/2018

¿Qué tanto dejamos que la cultura en la que crecimos influya en nuestro comportamiento?

A la cultura francesa podemos identificarla con ciertos elementos que el cine, la literatura, la cultura popular y aun cierto grado de propaganda oficial han sembrado en nuestra perpepción general del país. Sus iconos culturales como el Louvre o la Torre Eiffel, su repostería, sus quesos y sus vinos, cierta inclinación hacia el buen vivir y la comodidad… voilà. Algunos pensarán en algo más, sin duda, pero de alguna manera esto demuestra que la mayoría tenemos una idea más o menos hecha de Francia y su sociedad.

Otro de esos elementos, acaso publicitado con menos vistosidad, es la forma de ser de los franceses, una expresión vaga (y como toda generalización, injusta) en la que con cierta frecuencia se destaca una cualidad en especial: cierta impresión de rudeza o franca grosería. Para culturas un tanto más habituadas al dulzor, las formas sociales y aun la reverencia, el trato que aparentemente distingue a los franceses puede parecer descortés.

Eso justamente le ocurrió a Guillaume Rey, francés de nacimiento que desde hace algunos meses reside en Vancouver, Canadá, donde laboraba como mesero en un restaurante administrado por la firma Cara Operations. Su trabajo, aunque sencillo, enfrentó una dificultad recurrente: varias de las personas a las que atendió se quejaron de sus maneras, acusándolo ante la gerencia de ser agresivo, grosero e irrespetuoso. Rey recibió algunas amonestaciones verbales, pero las quejas de los clientes continuaron, por lo cual acabó por ser despedido del lugar.

Más tarde, sin embargo, al apelar la decisión ante un tribunal laboral, Rey argumentó que su manera de dirigirse a las personas era resultado de su herencia cultural francesa, la cual, especialmente en el trabajo, enseña a ser directo, honesto y profesional. En su consideración, dichos rasgos podrían ser confundidos, pero en modo alguno tomados como descortesía.

Su defensa fue descartada, pero el suceso nos recuerda también que podemos darnos cuenta del efecto que una cultura ejerce sobre lo que somos sólo cuando nos encontramos con alguien diferente.

 

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