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Hombre enamorado de Taylor Swift intenta seducirla robando un banco y aventando el botín a su mansión

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/11/2018

Un fan obsesionado con Swift condujo hasta su mansión con el botín de un banco que acababa de robar y empezó a arrojarle billetes

No hay duda de que las celebridades en ocasiones logran infiltrarse a los sueños y deseos de las personas y los poseen como antes los dioses. El fanatismo por las celebridades llega a veces a lo patológico o a lo cómico y, en ocasiones, a ambos.

Este es el caso de Bruce Rowley, un hombre del estado de Connecticut, EEUU, que ha sido acusado de robar un banco y luego arrojar parte de lo que robó por encima de la barda de la propiedad de Taylor Swift.

El hombre no robó mucho, si se toma en cuenta el dinero que tiene Swift; pilló unos mil 600 dólares, mismos que empezó a arrojar a la casa, hasta que llegó la policía. Aparentemente, Rowley quería proponerle matrimonio a la estrella, según revelaron los oficiales más tarde.

Rowley había manejado unos 100km hasta Rhode Island, donde se encuentra la mansión de Swift. Ahora enfrenta un proceso judicial y debe pagar 100 mil dólares de fianza. ¿Si tan sólo tuviera una amiga millonaria que lo pudiera salvar?...

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La feroz crítica a la sociedad del hombre que fue criado por lobos: "El hombre lo ha echado todo a perder"

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/11/2018

El extraordinario caso de Marco Rodríguez Pantoja, el hombre que vivió 12 años de su infancia en la naturaleza con una manada de lobos y que ahora, después de ser obligado a vivir en el mundo civilizado, critica severa pero lúcidamente el mundo de los hombres

Marco Rodríguez Pantoja tiene ahora 71 años de edad y se encuentra sumamente decepcionado por el mundo de los hombres. De los 7 a los 19 años vivió con una manada lobos. En una entrevista con El País cuenta que un día una loba le dio de comer, y que ella fue lo más parecido a una madre que tuvo. Aprendió de los lobos qué alimentos eran buenos para sobrevivir y vivió como uno más de la manada. Antes de quedarse sólo a los 7 años, un anciano cabrero le había enseñado a hacer fuego, lo cual fue vital. Había conocido al anciano luego de que fuera abandonado en la Sierra Morena; su madre había muerto cuando tenía 3 años. Vivió solo en el monte durante 12 años hasta que fue descubierto por la Guardia Civil, que lo separó de su idilio con la naturaleza y lo llevó a vivir al mundo de los humanos.

Notablemente, Rodríguez cuenta que entre los humanos pasa frío, mientras que en la montaña se vestía con pieles y andaba descalzo, sólo se envolvía los pies cuando había nieve -pero no sufría como ahora-. Tenía callos tan grandes que podía darle una patada a una piedra como si fuera "una pelota". (Actualmente, un colectivo recauda fondos para comprarle un caldero). Cuando lo encontró la Guardia Civil, andaba en cuatro patas como los lobos. En el mundo de los humanos ha sufrido abusos y engaños; ha intentado trabajar en la hostelería y en la albañilería, pero nunca con satisfacción. Lo mejor que hace es dar charlas para niños, con el fin de inspirarles amor a los animales. Dice que los adultos no deberían contarles historias para atemorizarlos -como la historia del lobo feroz-. 

Es lapidario en su visión del mundo. Dice que "El hombre lo ha echado todo a perder", que "La ciudad desprende porquería y todo el mundo va a morir", y agrega que "el monte ya no es como era". Ya no puede encontrar el seno reconfortante de la naturaleza; lo modernidad todo lo devora y lo destruye. Alguna vez intentó regresar a su cueva pero se encontró cortijos y portalones eléctricos, y los árboles habían muerto. Ha explorado zonas donde hay lobos, pero éstos ya no se le acercan:

Notas que están ahí al lado, los oyes jadear, y se te ponen los pelos de punta... pero no es tan fácil verlos. Si hay lobos y los llamo, me van a contestar, pero no van a venir a mí... porque no me lavo con barro ni me visto con pieles. Huelo a las cosas de las personas, y me echo colonia.

Rodriguez Pantoja, a quien apodaban "Mowgli", y quien es uno de los pocos casos documentados de personas que crecieron con animales, vive en la alienación. Dice que no le interesan el futbol ni la política; no conecta con las personas. Su caso es un tanto radical, pero acaso ¿no nos está ocurriendo un poco a todos esta alienación, sólo que nosotros nos distraemos de esta terrible realidad que yace en el fondo? Nosotros también hemos perdido, más que él seguramente, la conexión con la naturaleza, con una existencia en armonía con el entorno. Y tal vez esto sea una enfermedad espiritual que logramos apenas paliar al tratar constantemente los síntomas de nuestra angustia existencial, pero nunca las causas. 

 

Foto: Óscar Corral