*

X

Estudio muestra que tu inconsciente decide lo que vas a hacer hasta 10 segundos antes de que te des cuenta de lo que haces

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/06/2018

El libre albedrío parece ser una fantasía

El libre albedrío es, supuestamente, el derecho inalienable del hombre moderno. Creemos que somos muy conscientes, razonables y autónomos. Pero esto probablemente sea una cómoda ilusión, para que podamos seguir con nuestras vidas sin cuestionarnos demasiado. 

Desde hace unos años, a partir de un experimento seminal de Benjamin Libet, los científicos han notado algo perturbador. El cerebro humano decide inconscientemente lo que vamos a hacer, tiempo antes de que seamos conscientes de que tomamos una decisión. En otras palabras, cuando pensamos que estamos decidiendo, los procesos inconscientes del cerebro ya han estado trabajando en esto, y quizás aquello que pensamos que es una toma de decisión, más bien es el acto de ser conscientes de que hemos hecho algo. El libre albedrío sería, más bien, solamente una conciencia reflexiva que nos brinda la sensación de integridad subjetiva.

John Dylan-Haynes y Frank Tong realizaron hace unos años una réplica con algunas variaciones del experimento de Libet y confirmaron los resultados. En el experimento, un grupo de voluntarios debía apretar uno de dos botones cuando sintieran una urgencia. Cada botón era operado por una mano distinta. Al mismo tiempo, en una pantalla aprecían letras cambiantes, y los participantes debían recordar qué letra se había mostrado cuando hicieron la decisión de apretar el botón. Los resultados mostraron que, en algunos casos, la actividad cerebral vinculada con la decisión empezaba hasta 10 segundos antes de la decisión consciente. La señal, según explica la revista Nature, provenía de la región llamada córtex frontopolar, la zona donde al parecer se originan las decisiones. Los investigadores creen que los resultados sugieren que la conciencia es sólo la punta de un iceberg y que existe todo un complejo mecanismo inconsciente que podría ser incluso más importante en nuestra toma de decisiones que el ámbito de lo consciente. Esto pone en entredicho la noción de libre albedrío, la cual depende de la idea de un sujeto consciente que toma decisiones. 

Los experimentos de Simone Kühn y Maurice Brass también han confirmado este mismo procedimiento que hace pensar que la mente inconsciente es lo que realmente decide, incluso hasta el punto de que es el inconsciente "lo que causa todos los pensamientos". Otros investigadores han sugerido que la libertad del ser humano no consiste en decidir qué va hacer, sino en vetar los procesos que su inconsciente manifiesta; en inglés esto se ha llamado el "free won't", un libre no-hacer. Otros especulan filosóficamente al respecto, y sugieren que esto podría ser una señal de que vivimos en un universo determinista.

 

Foto: News Limited

Te podría interesar:

Así se veía el hombre de Cromañón, el antepasado humano más antiguo en Europa

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/06/2018

150 años después del descubrimiento del hombre de Cromañón, un grupo de científicos volvió a analizar sus restos para imaginar sus rasgos físicos

El “hombre de Cromañón” es uno de los antecesores del ser humano moderno que habitó la región hoy conocida como Europa, hace aproximadamente 45 mil años. Uno de sus distintivos principales es que el hombre de Cromañón fue ya un Homo sapiens sapiens, a diferencia, por ejemplo, del Neandertal, también habitante de Europa, pero al cual se considera una especie distinta. No así el hombre de Cromañón, que aunque distinto en algunas de sus características físicas, era tan ser humano como cualquiera de nosotros.

Su particular nombre se debe al lugar donde fue encontrado: una cueva en Les Eyzies-de-Tayac-Sireuil al sudoeste de Francia, región donde pervive aún el idioma occitano en el que gruta se dice cro; Magnon era el apellido del dueño del terreno donde se encontraron aquellos restos, en una exploración del geólogo y paleontólogo francés Louis Lartet en 1868. (En occitano el nombre es Cro-Magnon, que en castellano se traduce como “Cromañón”). A este hallazgo se sumaron otros –como el de Grotta del Cavallo, al sur de Italia, en 1964; el de Kents Cavern, en Inglaterra, en 1927; o el de Peștera cu Oase, en Rumanía, en el 2002– que han aportado más datos sobre la presencia y la cultura de estos primeros humanos en Europa.

De su forma de vida se sabe que eran nómadas o seminómadas, que se alimentaban de la caza de animales y la recolección, que habían aprendido a tallar huesos, que conocieron el tejido, la construcción y cierto tratamiento rudimentario de las pieles de los animales; y parece ser que también desarrollaron expresiones artísticas, como la pintura en cuevas y la escultura de figuras de rasgos femeninos.

Con motivo de los 150 años del descubrimiento del hombre de Cromañón, un equipo de investigadores franceses realizó algunas pruebas sobre el cráneo desenterrado por Lartet que actualmente se conserva en el Museo del Hombre de París. Dirigidos por Philippe Charlier (médico legista y antropólogo, adscrito a la Universidad de Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines) los científicos examinaron los restos con las tecnologías contemporáneas y determinaron que en ese caso específico es muy probable que el hombre de Cromañón sufriera de neurofibromatosis, una enfermedad de origen genético que provoca el desarrollo de tumores benignos en los nervios periféricos, además de manchas en la piel. 

Una lesión en la frente y otra en el canal auditivo izquierdo fueron los principales indicadores que el equipo tuvo para llegar a esta conclusión, además de que sus observaciones se compararon con otros restos de este tipo de humano que se conservan en Europa.

Con esta información, los científicos procedieron a reconstruir el rostro y el cuerpo del hombre de Cromañón, fiel a la patología que padecía: de ahí las protuberancias faciales en la imagen resultante. Cabe mencionar, sin embargo, que su abundante cabellera y su vello facial también profuso fueron decisiones del equipo, no del todo basadas en evidencia obtenida científicamente.

Más allá de la curiosidad, esta reconstrucción nos recuerda que el ser humano es resultado de un proceso evolutivo complejo y, al mismo tiempo, completamente accidental, fruto de las circunstancias azarosas que dieron origen a la vida y frente a las cuales nuestra especie y sus antecesores encontraron la manera de sobrevivir. Es útil mirar nuestra propia condición con perspectiva, así sea de vez en cuando.