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El presente, la ventana del futuro: ¿por qué es importante invertir tiempo en lo que uno desea ser más tarde?

Salud

Por: pijamasurf - 04/30/2018

Si bien es verdad que cuesta trabajo desapegarse de las circunstancias y responsabilidades del presente, Peter Bregman aconseja comprender al presente como un momento que se puede postergar

Hay quienes consideran que para alcanzar sus objetivos uno debe desarrollar ciertos rasgos de personalidad típicos del estilo de vida que se desea conseguir, es decir que si uno desea ser un importante escritor, debe pasar cierta cantidad de tiempo poniendo en práctica técnicas y desarrollando su habilidad en la escritura, investigando y profundizando en sus lecturas o temas de interés, entre otros. No obstante, ante un mundo que actualmente se encuentra lleno de estímulos distractores, ¿cómo saber la diferencia entre estar ocupado o ser productivo?

En palabras de Peter Bregman, colaborador de Harvard Business Review, de la Universidad de Harvard:

Es una historia familiar: Estás ocupado todo el día, trabajando sin parar, llenándote de múltiples actividades en un intento desequilibrado de eliminar algunos de los deberes en tu lista de cosas por hacer, y cuando el día empieza a terminar, uno se da cuenta de que de lo más importante no se ha hecho nada.

Por ello es indispensable comprender la diferencia entre productividad y estar sencillamente ocupado:

Si uno desea ser productivo, lo primero que necesita cuestionarse a sí mismo es: ¿Quién quiero ser? Otra pregunta es: ¿Hacia dónde me quiero dirigir? Las probabilidades son que las respuestas lleguen a representar un crecimiento hacia una dirección. Y aunque no puedes pasar todo tu tiempo persiguiendo esos objetivos, definitivamente no puedes llegar si no inviertes nada de tiempo persiguiéndolos.

Si quieres ser un escritor, pasa tiempo escribiendo. Si quieres ser un mánager de ventas, no puedes sólo vender (necesitas desarrollar habilidades de gerencia). Si quieres empezar una nueva empresa, lanzar un nuevo producto o liderar un nuevo grupo, tienes que pasar tiempo planificando y construyendo tus habilidades y experiencia.

Aquí hay una clave: necesitas pasar tiempo ejercitando el futuro aun cuando hay cosas importantes que hacer en el presente, aun cuando no hay un aparente reforzamiento positivo ante tus esfuerzos. En otras palabras (y esta es la parte más difícil), si quieres ser productivo, tienes que invertir en tiempo haciendo aquello que se siente ridículamente improductivo.

Si bien es verdad que cuesta trabajo desapegarse de las circunstancias y responsabilidades del presente, Bregman aconseja comprender al presente como un momento que se puede postergar pese a tener un correo lleno de mensajes, y aunque la vida social se reduzca o, inclusive, no se pueda satisfacer a todos nuestros seres cercanos o queridos. El objetivo es (y siempre será) alcanzar los sueños que nos promueven un bienestar puro, sin pasar por encima de otro ni faltarle al respeto a las personas a nuestro alrededor; y también, superar los momentos críticos y las crisis desarrollando diversas habilidades o herramientas que el día de mañana nos permitan crecer. En suma, se trata de convertirnos en las personas que deseamos llegar a ser y continuar con nuestro aprendizaje en el día a día.

 

Fotografía principal: Muchacha en la ventana (1925), de Salvador Dalí

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¿Existe el amor a primera vista? Esta es la respuesta de los científicos

Salud

Por: pijamasurf - 04/30/2018

Este mecanismo de crear una ilusión alrededor del “amor a primera vista”, de acuerdo con la investigación, es realmente “la tendencia de las parejas de proyectar sus sentimientos del momento hacia aquella vez que se conocieron”

Love at first sight, coup de foudre, amor a primera vista, son sólo algunos ejemplos para referirse a esta ráfaga de emociones que inundan de golpe y nos hacen sentir irremediablemente atraídos hacia alguien en específico. La literatura, las películas y la cultura popular se encargaron de definirlo como “amor”; no obstante, ¿qué dice la ciencia al respecto?

La data señala que un poco más del 50% de las personas cree en la existencia del “amor a primera vista” y que al menos uno de cada tres reporta haberlo experimentado en algún momento de su vida. Inclusive existen anécdotas de haberse conocido, casarse 3 meses después y formar una familia 11 años después. Desgraciadamente, un estudio realizado en el 2017 por la Universidad de Groninga en Holanda ha definido a este fugaz estado como una “ilusión positiva”, una memoria sesgada que las parejas utilizan para intensificar las emociones. Esto se debe a que los humanos solemos sesgar los recuerdos, y a partir de ese recuerdo alterado, evaluar la calidad de una decisión –y por lo tanto, se cree que la relación es mejor al retomar de la memoria a largo plazo un recuerdo de lo que realmente sucedió–. De hecho, si se termina esa relación, se refuerza la creencia de que se trataba de “amor a primera vista” y que estaba predeterminado a acabarse desde el primer momento de conocerse; pero, si continúa ahí, probablemente no se califique como “amor a primera vista” –sino como una relación a secas–.

Según el estudio, al menos el 92% de 558 personas que habían reportado experimentar el “amor a primera vista”, mencionaron que después se enamoraron de esa persona y establecieron una relación de pareja con ella; un 8% de esa población no desarrolló ninguna relación, ni emociones más allá de la atracción inicial.

Este mecanismo de crear una ilusión alrededor del “amor a primera vista”, de acuerdo con la investigación, es realmente “la tendencia de las parejas de proyectar sus sentimientos del momento hacia aquella vez que se conocieron”. En otras palabras, a recrear la historia de su pasado para intensificar los sentimientos del presente, subestimando los cambios que han ocurrido con el paso del tiempo y confundiendo la atracción física con el encanto literario del amor:

Hay una correlación entre la atracción física y el amor a primera vista, especialmente cuando se conoce a alguien nuevo. De hecho, diversos estudios han demostrado que la atracción física desde el primer encuentro predice el resultado de que empezarán a salir en citas, y sentirse físicamente atraído hacia alguien predice si se experimentará o no ‘el amor a primera vista’.

Sin olvidar, dicho sea de paso, que este mecanismo también se ha asociado con “el efecto halo” o cómo se asume que el atractivo físico implica cualidades positivas –tales como inteligencia, lealtad, responsabilidad, autoestima, cooperación y compromiso–.

En su estudio “What kind of love is love at first sight? An empirical investigation”, los autores ponen en duda la existencia de este amor romántico que novelas, películas y anécdotas de conocidos se han encargado de popularizar. De hecho, al irlo deshebrando se dieron cuenta de que se trataba de un amalgamamiento de emociones que incluía la atracción física, la intimidad, el compromiso, la pasión y el eros –un estilo de amor caracterizado por la pasión y la intensidad–. Incluso se encontró que la atracción física es un pivote a la hora de experimentar el fenómeno del “amor a primera vista”, permitiendo sentir con intensidad eros, pasión y quizá compromiso a largo plazo. Y no sólo eso; también concluyeron que se trata de una experiencia unilateral:

El amor a primera vista es en ocasiones al principio de un lado, y esto puede servir como una base en el desarrollo de un sentimiento mutuo y en el recuerdo construido en la pareja. […] El perceptor debe ‘convencer’ al objetivo del ‘amor a primera vista’ de su mutua atracción y emoción a lo largo de la trayectoria del desarrollo de la relación.

En conclusión, el amor a primera vista, según la ciencia, no es más que una fuerte primera atracción capaz de contar grandes historias en cenas con amigos; historias que nos obligan a no soltar un libro o a quedarnos en un sofá, acompañados de una manta, viendo una película de amor.