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Arañas en microdosis de LSD construyen telarañas más simétricas; gatos alucinan y se aterran ante los ratones

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 04/15/2018

El doctor Albert Hofmann cuenta los efectos del LSD en animales

En su libro LSD: My Problem Child, el inventor del LSD, el doctor Albert Hofmann hace un recuento de investigaciones que se llevaron a cabo con esta polémica sustancia que hoy empieza a volver a ser admitida en la investigación médica. Hofmann narra, entre otras cosas, los experimentos que se hicieron con LSD en animales, desde un elefante que murió al recibir una dosis letal hasta arañas que optimizaron su arquitectura. En el caso del pobre elefante "Tuko", murió al recibir una dosis de 297mg de LSD, dosis suficiente para que cerca de 3 mil personas sientan los efectos de la sustancia. La razón de este desatino fue que la dosis letal en un elefante es hasta mil veces más baja en sentido proporcional a la dosis letal del LSD con animales mucho más pequeños y menos complejos, algo que evidentemente no sabían los investigadores. 

Hofmann explica que los efectos del LSD no pueden medirse bien en animales, ya que la sustancia afecta sobre todo las funciones cognitivas más altas del ser humano. Dicho eso, sí existen algunos efectos interesantes o más bien curiosos. Por ejemplo, cuando un chimpancé en una jaula es dosificado con LSD, aunque no parece verse afectado de manera conspicua, los otros chimpancés se empiezan a alterar notablemente. Esto se debe a que el chimpancé bajo la influencia del LSD deja de seguir el orden jerárquico tribal. Esto recuerda un poco al ser humano, y la irónica frase de Tim Leary de que el LSD produce efectos psicóticos en las personas que lo han tomado.

En el caso de los gatos se observan perturbaciones del sistema motor, alteraciones en su comportamiento (se empiezan a lamer obsesivamente), se les eriza el pelo y presentan síntomas que sugieren alucinaciones. En vez de atacar a los ratones, miran al vacío o incluso entran en un estado de terror ante los roedores que antes eran sus ansiadas presas.

Hofmann menciona el caso de arañas que "en dosis bajas óptimas" logran construir telarañas "mejor proporcionadas y más exactas de lo normal". En dosis altas, el efecto es al contrario y sus telarañas se vuelven menos ordenadas. De nuevo, esto recuerda al ser humano; específicamente, a la nueva ola de profesionistas de Silicon Valley que toman microdosis de psicodélicos para mejorar su desempeño en el trabajo.  

Arañas en LSD

Arañas en cannabis

 

Imagen: Nightflight

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Terapia sexual con psicodélicos: sanando a través de la empatía, el éxtasis y el misticismo

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 04/15/2018

La medicina psicodélica tendrá en un futuro próximo una interesante aplicación en la terapia sexual: sanando el trauma a través del éxtasis místico

Muchas personas en el mundo sufren de traumas relacionadas a experiencias sexuales previas, a su propia imagen corporal o a un sentimiento de ser inadecuados para tener relaciones sexuales. Esto hace que muchos pierdan confianza, experimenten ansiedad y no logren disfrutar plenamente de la sexualidad.

En los últimos años, con el llamado renacimiento de la medicina psicodélica, se han empezado a registrar estudios que sugieren que algunas sustancias psicodélicas -como el MDMA, el LSD, los hongos mágicos, etc.- tomadas en el contexto adecuado pueden ser poderosos agentes de sanación, particularmente para trastornos mentales, desde el síndrome de estrés postraumático hasta la ansiedad y la depresión. No es extraño, entonces, que algunos terapeutas planteen la posibilidad de que los psicodélicos sean usados dentro de una terapia sexual.

La terapeuta Dee Dee Goldpaugh, especialista en terapia sexual, escribiendo en el sitio Psychology Today, propone que específicamente el MDMA y la psilocibina podrían utilizarse como coadyuvantes en un tratamiento. Actualmente el MDMA (o "éxtasis") se encuentra en etapas avanzadas de prueba en el tratamiento del estrés postraumático y, posiblemente, en los siguientes años pueda ser administrado en clínicas de manera legal en Estados Unidos. Lo interesante de esto es que después de que fuera resintetizado por el famoso químico Sasha Shulgin, el MDMA empezó a ser usado en terapias de pareja, con prometedores resultados.

Creo que el MDMA puede ser utilizado en la terapia sexual y de parejas porque es altamente efectivo en reducir y eliminar los síndromes postraumáticos en tratamientos cortos en personas que han sufrido de abuso sexual en la infancia. Induce una sensación en extremo placentera en el cuerpo y los individuos sienten que pueden estar completamente [cómodamente] en su cuerpo. Incrementa la empatía y disminuye la vergüenza, lo que facilita que los pacientes experimenten su cuerpo como un lugar seguro. En terapia de pareja, hay evidencia de que el MDMA puede ayudar a que las parejas se comuniquen entre sí, sin colocar barreras o estar a la defensiva.

Bajo supervisión y guía terapéutica, el MDMA, al secretar neurotransmisores que fomentan la apertura y el placer, tiene este gran potencial de crear un espacio de aceptación y confianza sobre el cual se puede trabajar. Originalmente, esta sustancia empezó a ser llamada "empatía" en las calles donde se vendía; luego el nombre "éxtasis" fue el que se quedó, siendo quizás mejor para el negocio. Pero el nombre "empatía" revela algunos de los efectos de esta sustancia y de su potencial terapéutico.

Goldpaugh agrega que, aunque no existen estudios con psilocibina en el tratamiento de traumas sexuales, el hecho de que la psilocibina sea efectiva para eliminar la ansiedad existencial y aumentar la apertura, incluyendo "una capacidad para la fantasía, la apreciación estética, las emociones y mayor tolerancia", sugiere que el ingrediente activo de los "hongos mágicos" puede usarse en la terapia sexual. La doctora Katherine MacLean ha encontrado que una sola sesión de psilocibina suele propiciar una "experiencia mística" que "puede cambiar rasgos de personalidad" de manera profunda, algo que a veces puede tardar mucho tiempo en la terapia tradicional. La cualidad de generar empatía e interconexión con los demás seres puede ser un arma positiva para lidiar con sensaciones de alienación, inseguridad y culpa. Golpaugh señala que la espiritualidad puede ser un ingrediente importante en la terapia sexual. Y es que tanto el sexo como los psicodélicos lidian con experiencias de éxtasis y amor -personal y universal.

Resulta bastante evidente que estas sustancias tienen un gran potencial en la terapia sexual, ya sea que sean consumidas por el paciente bajo la supervisión del terapeuta o entre el paciente y una pareja -bajo la instrucción de un terapeuta- para catalizar el potencial de sanación energética de estas sustancias en la práctica. Tenemos aquí la conjunción de lo que el antropólogo rumano Mircea Eliade llamó las "tecnologías del éxtasis", el éxtasis que puede llevar no sólo a un sentimiento oceánico, de unión cósmica, amor e integración, sino también de sanación, aplicando el gozo y la expansión de la conciencia como medicina. Esta relación entre los psicodélicos y el erotismo es ancestral, pero en la actualidad se presenta la oportunidad de aplicar el conocimiento científico para hacer el coctel orgiástico más seguro y replicable. Solamente queda mencionar que, como ocurre con todas las cosas que producen mucho placer y que son altamente estimulantes, existe un alto potencial de abuso y dependencia, por lo cual, lo más apropiado parece ser que los psicodélicos sigan encaminándose a un uso medicinal y terapéutico y no necesariamente recreacional.