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Esta es la solución para silenciar la mente y olvidarte del insomnio, según la filosofía oriental

Salud

Por: pijamasurf - 03/06/2018

Como una manera de enfrentar este tipo de situaciones, se recomienda aprender el arte de la aceptación y la liberación

Suele pasar con cierta asiduidad que uno, tumbado en la cama, se vea interrumpido en el sueño por la ráfaga de pensamientos que le asaltan. En un abrir y cerrar de ojos pasan 2 o 3 horas y sin importar cuántas vueltas se dé en la cama, las veces que se abren y cierran las redes sociales o el agobio de estar cansados al día siguiente, la mente sencillamente decide no guardar silencio. Incluso puede llegar a suceder que mientras se está realizando una actividad que requiere toda la atención sensorial o cognitiva, las ráfagas de pensamiento interrumpan la concentración y terminen provocando algún error o incomodidad en general.

Como una manera de enfrentar este tipo de situaciones, la filosofía oriental iniciada por Oshoun orador, místico, filósofo espiritual y gurú hindú, también conocido como Bhagwan Shree Rajneesh– recomienda aprender el arte de la aceptación y la liberación. Es decir, por un lado, aceptar que el pensamiento no puede ser detenido ya que eso producirá “una quietud forzada” y resultará en una mente reprimida. En palabras del gurú, “el verdadero esfuerzo para parar [a la mente] producirá más ansiedad, creará conflicto, te romperá en dos. Estarás en una constante confusión. Esto no ayudará realmente”. No hay manera de callar a la mente y eso forma parte del aprendizaje de aceptar la realidad tal y como es.

Por otro lado, aprender a liberar requiere poner en práctica la observación: “Observar. No intentes detenerlo. No es necesario hacer ninguna acción en contra de la mente”. En consecuencia, este tipo de meditación que busca enfatizar la conciencia, el amor, la celebración, la valentía, la creatividad y el sentido del humor, invita a tomar conciencia de quién es el que hace las acciones en la mente:

En primer lugar, ¿quién hará una acción en contra de la mente? Será la mente peleándose con ella misma. Dividirás la mente en dos; una parte que está intentando dominar –un perro por encima del otro– y matar a la otra parte, lo cual es absurdo. Es un juego tonto. Puede llevarte a la muerte. No intentes detener a la mente o al pensamiento –sólo obsérvalo, déjalo que suceda–. Permitir que suceda es la libertad total. Deja que vaya lo rápido que quiera. No intentes controlarlo. Sólo sé testigo. ¡Es hermoso!

[…] Mientras más profunda se vuelve tu capacidad de observación, más profunda se vuelve la toma de conciencia y los huecos comienzan a elevarse, intervalos. Un pensamiento se va y otro no aparece, ahí está el hueco. Una nube pasó, otra está llegando y ahí está un hueco. En esos huecos, por primera vez tendrás destellos del estado no-mente, empezarás a probar el estado no-mente. Llámese el sabor de zen o Tao o yoga. En esos pequeños intervalos, de pronto el cielo se vuelve impío y el Sol deslumbrante. De pronto, el mundo está lleno de misterio, porque las barreras se han caído. La pantalla en nuestros ojos no está de pronto ahí.

[…] Volverse testigo sin apegos es una manera de detener [las barreras en la mente] sin realizar algún esfuerzo. Y cuando comienzas a disfrutar de esos momentos maravillosos, tu capacidad de retenerlos por períodos largos incrementa. Finalmente, pronto, un día, dominarás la práctica. Entonces cuando quieras pensar, pensarás; si el pensamiento es necesario, lo usarás; si el pensamiento no es necesario, permitirás a tu mente descansar. No es que la mente simplemente desaparezca: la mente está ahí, pero puedes usarla o no. Es tu decisión. Como las piernas: si quieres correr, las usas; si no quieres correr, las pones en descanso –y las piernas siguen ahí–.

La técnica recomendada es identificar aquellos pensamientos que están abrumando y corriendo por doquier en cada rincón de la mente; se trata tan sólo de observarlos sin juzgarlos ni calificarlos. Basta con saber que están ahí y observar cuándo, cómo y por qué aparecen. Por ello la meditación es el camino correcto para lograrlo, para estar en dominio de la mente durante una conexión mente-cuerpo en el aquí y el ahora. De hecho, la meditación:

[n]o es ningún esfuerzo contra la mente, no pelea en ningún momento. Es una manera muy amorosa de atestiguar a la mente, la cual lleva consigo toda la experiencia de la humanidad –y no sólo de la humanidad: de los animales, de los pájaros, de las plantas, de las rocas–. Has pasado por todas esas experiencias. Todo eso ha pasado hasta llegar a ti. En pocas palabras, cargas toda la experiencia de la existencia. Eso es la mente. De hecho, decir que es tuya no es verdad: es del colectivo; nos pertenece a todos.

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El tiempo es más importante para la felicidad que el dinero, según estudio

Salud

Por: pijamasurf - 03/06/2018

"Parece que las personas que tienen una preferencia estable de valorar el tiempo sobre el dinero, reportan una mayor cantidad de felicidad"

“La chica, el dinero, la fama, la venganza. Habían sido las enfermizas obsesiones de los Dinsmoor, y ahora eran mías”. Esta fue una de las emblemáticas frases que el personaje de Finn (Ethan Hawke) sentenció en la película Great Expectations (1998), declarando que todo aquello que representaba socialmente a la felicidad resultaba realmente en un circuito compulsivo depresivo. Pero si, según el director de la película (el mexicano Alfonso Cuarón), la felicidad no es el amor, la riqueza, la fama ni el rencor, ¿qué es exactamente la felicidad?

De acuerdo con investigadores de la Universidad de British Columbia en Canadá, los 4 mil 600 participantes en un estudio ayudaron a demostrar que la felicidad se relaciona principalmente con la priorización del tiempo personal sobre la ganancia monetaria o el éxito profesional. En palabras de la autora principal de la investigación, Ashley Whillans: “Parece que las personas que tienen una preferencia estable de valorar el tiempo sobre el dinero, reportan una mayor cantidad de felicidad. Tener más tiempo libre es igual de importante para la felicidad que tener más dinero”.

Si bien la investigación tiene sus limitaciones, pues no se incluyeron personas viviendo en pobreza ni bajo otras condiciones de marginación, discriminación o situaciones de riesgo, los expertos encontraron que ni el sexo ni el salario ni el estado civil parecían tener un efecto contundente a la hora de preferir la calidad de tiempo frente a la cantidad de dinero. Es decir que en la actualidad las personas prefieren un trabajo con bajas horas activas y un sueldo base, que uno con varias horas activas y un sueldo mejor remunerado, para poder disfrutar del tiempo libre.

Esto parece deberse a que las sociedades actuales, que gozan de una mayor estabilidad socioeconómica y laboral, prefieren prestar atención a una filosofía estoica y característica del carpe diem. De acuerdo con la data conseguida durante la investigación, los individuos prefieren pasar el tiempo disfrutando una comida con seres queridos, practicando cualquier pasatiempo favorito o saliendo de viaje para conocer distintos lugares y culturas de alrededor del mundo. Si bien esta perspectiva no alarga la expectativa de vida, como señala un estudio realizado por la Universidad de Oxford en un grupo control de 1 millón de mujeres, la gente goza de una mayor calidad de salud emocional en general –lo cual, a su vez, reduce la incidencia de trastornos mentales como la depresión y la ansiedad–.

La eterna búsqueda de la vida moderna por ser feliz, productivo y exitoso implica el riesgo de desarrollar síntomas de anhedonia, depresión y ansiedad pues, según un dicho budista, buscar la felicidad es la causa de la infelicidad. De modo que para cambiar este paradigma, los budistas invitan a tomar conciencia de que:

andar por el mundo persiguiendo sensaciones de placer o aferrándonos a aquellas cosas que creemos que nos hacen felices –pareja, dinero, éxito– asegura que sufriremos, porque todas estas cosas son impermanentes y, al cambiar, harán que lo que hoy nos hace feliz y da placer, mañana nos produzca dolor.

Lo importante es encontrar un equilibrio entre la filantropía y el autocuidado, “hacer acciones buenas para otras personas sin olvidarnos de nuestras propias necesidades y cuidados”; y comprender que una mente entrenada para el desapego “alcanza una sabiduría contemplativa capaz de liberarse de todo lo condicionado”.

 

También en Pijama Surf: Buscar la felicidad te hace infeliz; busca esto en vez

 

Ilustración: Señor Salme