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Estas son las razones por las que Instagram está destruyendo el verdadero sentido de viajar

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 02/28/2018

"Un viaje reciente a Sri Lanka me recordó el reconocido proverbio budista: ‘Si visitas un templo pero no te tomas una selfie, ¿realmente sucedió?’"

Algunos dicen que el Instagram –IG– es un imperio de la imagen, un “lugar por antonomasia donde las celebridades nos muestran sus vidas […] atractivas, y que nos atrae fundamentalmente por su apariencia: la imagen es la divisa de la celebridad”. En palabras de George Monbiot, colaborador de The Guardian, se trata de un capitalismo corporativo que necesita tanto una cara como una identidad con el fin de conectar con los consumidores y así seguir generando ganancias económicas; de una “máquina que necesita una máscara” como las celebridades que promueven con sus vidas “un estilo de vida del consumo, del deseo, aspiraciones y de la comparación que nos hace sentir inadecuados y por tanto vulnerables a los productos que prometen hacernos más aptos para competir en este mundo”.

Por tanto, si IG es una máquina que necesita una máscara lo suficientemente sexy y cool como para recibir más likes, followers, es también una plataforma llamativa para diversas estrategias mercadotécnicas. Retomemos el ejemplo que Rhiannon Lucy Cosslett brinda en The Guardian:

Un viaje reciente a Sri Lanka me recordó el reconocido proverbio budista: ‘Si visitas un templo pero no te tomas una selfie, ¿realmente sucedió?’.

[…] La Instagramabilidad de un destino se traduce ahora en la motivación número uno para reservar unas vacaciones para los millennials. La eterna búsqueda de la aprobación social en esta plataforma, a la cual acusaron de tomar ventaja al negar los likes de ciertos usuarios para motivarlos a iniciar sesión más seguido, continúa aprisa. Me uní relativamente hace poco a Instagram, principalmente para ver fotografías de viajes de lugares y personas alrededor del mundo, una actividad más alegre que estos fríos y oscuros tiempos del Brexit, pero me decepcioné de cuántas fotos parecían contener un mismo formato. Una mujer blanca, rubia y delgada de pie con un vestido vaporoso, su espalda hacia el espectador, en una ubicación hermosamente preordenada. Fuera de la cámara, una cola de otros ‘influencers’ esperando pacientemente para hacer la misma foto.

Para Cosslett es evidente el efecto de IG en sus usuarios: mientras se busca diversidad y exploración mediante recursos virtuales, se descubre que “las redes sociales promueven la memeificación de la experiencia humana. En vez de diversidad, vemos homogeneidad. Es extremadamente aburrido”.

Y es este bucle lo que las agencias de viaje, las tiendas de lujo, las grandes editoriales, los hoteles y otras empresas aprovechan para generar tanto necesidades como ventas desde la búsqueda de aceptación social. En palabras de la autora:

Ahora los ‘influencers’ son capaces de publicar los perfectos anuncios –para lo que realmente están hechas estas imágenes–. El centro del Yo en su máxima expresión es algo nuevo, y está sucediendo a expensas del conocimiento, la exploración y la aventura.

De hecho, actualmente muchos influencers en IG empiezan a verse como las editoriales de moda, sometiéndose a situaciones de riesgo –como realizar posiciones de yoga sobre puntos elevados, rocallosos y peligrosos– sin la intención de promover un conocimiento profundo del lugar, la cultura o el aprendizaje conseguido.

Frente a ello, se vuelve interesante observar el efecto de IG en la salud de sus usuarios. De acuerdo con la Royal Society for Public Health, esta plataforma obtuvo el ranking mayor entre las peores para la salud mental y el bienestar, debido a las imágenes que resultan en sentimientos de insuficiencia y ansiedad entre los jóvenes. Es decir que “pasar el tiempo viendo imágenes sexys o de instantes perfectos o mayormente triviales, aunque en el momento puede generar un poco de dopamina, suele traducirse en depresión y ansiedad”.

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Hotbox cinema: esparcirán humo de marihuana en proyecciones de película 'The Beach Bum'

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 02/28/2018

El director Harmony Korine anunció que su nueva película, 'The Beach Bum', tendrá como ingrediente especial el esparcimiento de humo de cannabis en algunas de las salas donde se proyecte

La osada idea del controversial director de cine Harmony Korine de exhibir su nueva comedia en un hot box gigante de humo de marihuana se hará realidad, según ha declarado a diferentes medios. Unas 30 salas en California habrían accedido a proyectar la película en medio de columnas de humo de marihuana, creando una atmósfera psicoactiva perfecta para una cinta en la que aparecen Matthew McConaughey y Snoop Dog protagonizando a dos fumadores de marihuana, en el espíritu de los legendarios Cheech y Chong.

La película The Beach Bum será estrenada hasta el 2018, pero la expectativa de ver al director de cintas como Spring Breakers trabajando con este dúo ya levanta humo. No se sabe mucho de la trama, sólo que se trata de las aventuras de un "adorable y rebelde stoner".

La película apenas empieza a ser filmada, por lo que algunos sitios especulan que la idea de Korine de proyectarla entre humo de cannabis podría tener que ver con algo que sucede en el guión además de, evidentemente, crear una enorme expectativa, un golpe de marketing. Parte de los derechos de la película ya ha sido adquirida por Vice.