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¿Ya te diste por vencido con los propósitos de Año Nuevo? Cámbialos por estos 9 hacks para ser mejor persona

Buena Vida

Por: pijamasurf - 01/29/2018

Hay ocasiones en que cuando nos damos cuenta de que no podemos postergar en el tiempo aquellos propósitos, una oleada tanto de decepción como de fracaso puede inundarnos hasta llevarnos al fondo de la tristeza

Se acaba el primer mes del año 2018. Es una etapa crucial para continuar u olvidar uno por uno los propósitos de Año Nuevo, se trata de un combate entre la fatiga de la cotidianidad y la motivación por los cambios. Hay ocasiones en que cuando nos damos cuenta de que no podemos postergar en el tiempo aquellos propósitos, una oleada tanto de decepción como de fracaso puede inundarnos hasta llevarnos al fondo de la tristeza. Esto, en unas cuantas ocasiones, puede provocar que nuestras actitudes hacia los demás se conviertan en una especie de tsunami.

En caso de que la decepción con nosotros mismos haya entrado a nuestras vidas debido al abandono de los propósitos de Año Nuevo, te compartimos nueve actividades que puedes hacer a lo largo de un mes para convertirte en una mejor persona:

 

– Haz tu cama todos los días. Este pequeño acto es un simple detalle que potencia el sentimiento de orgullo al haber alcanzado un logro. De alguna manera, esto se transformará –desde el inconsciente– en una capacidad para continuar alcanzando diferentes objetivos.

– Utilizar zapatos adecuados para cada situación. Si bien no es muy útil llegar con stilettos a una zona devastada y en riesgo de un huracán, es importante mantener cierta congruencia en nuestros pies, tanto figurativa como literalmente. Principalmente si de ello depende nuestro bienestar general y el trato que damos a los demás –una mala medida del zapato puede, en ocasiones, provocar mal genio–.

– Lava tu cabello. Sin ahondar mucho en la tendencia de no-poo, es importante recordar que el cuero cabelludo es piel y requiere, así como si fuese el rostro, una limpieza regular. Además, esta constante de limpieza brinda una sensación de ligereza y libertad, lo cual a su vez produce una pizca de alegría que cambia la manera de relacionarnos con otros.

– Ten sexo más seguido. Ya sea la autoerotización, llamando a un fuckbuddy o realizándolo con la pareja, la idea es considerar el acto como si fuese una parte importante para mantener la salud. La idea es considerarlo tan indispensable como hacer la cama a diario. Para Cheryl Strayed, autora de Sweet Spot, al sexo hay que programarlo o agendarlo como si fuese parte de la lista de las cosas por hacer en el día o la semana. Ella explica que si bien es verdad que no siempre se tendrán ganas de sexo, cuando se hace, mejora siempre el estado de ánimo.

– Acepta las cosas que no puedes controlar. Cuando el apego nos obliga a volvernos unos dictadores de las acciones y emociones de las otras personas, caemos en una trampa difícil de superar. No se trata tan sólo de ver qué es lo que nos molesta de las otras personas –y quisiéramos cambiar–, sino de observar cómo uno reacciona ante estas circunstancias y cómo enfrentarlas de manera que deje de lastimarnos o molestarnos. En pocas palabras, aplicar sabiamente el estoicismo en nuestras vidas.

– ¿Fracasaste? Sigue adelante. No hay manera más hermosa para rendir homenaje a la vida que volviéndose residente, es decir, tomar cada fracaso o corazón roto y convertirlo en arte.

– Cada vez que el estrés alcance un nivel 6/10, distráete con algo más. No hay enemigo más poderoso y caótico del estrés que más estrés. Por ello, cada vez que uno se encuentre a tope de los deberes y las obligaciones, es importante distraerse con alguna actividad motriz: salir a caminar, estiramientos, la limpieza del hogar, hacer algún deporte, bailar, etcétera.

– Abraza tu edad. El marketing y las estrategias de integración social tienden a enfocarse en la población de jóvenes adultos, dejando a un lado la infancia y la vejez. Esto tiene efectos impactantes: los niños quieren crecer y las personas de la tercera edad no quieren envejecer. Para reducir estos efectos –y con ello combatir esta enfermiza tendencia– es importante aceptar las canas y las arrugas que salen a través de los años de la experiencia. Ashton Applewhite explica que:

Para que los movimientos tengan poder, sus miembros necesitan abrazar aquello que se está estigmatizando, ya sea ser afrodescendiente, latino o mujer, amar a alguien del mismo sexo o envejecer. Esto permite moverse de la negación a la aceptación, e incluso a la aprehensión.

– Ten siempre condones. No se trata tan sólo de prevenir embarazos no planificados sino también Infecciones de Transmisión Sexual –ITS–. Es cuestión de cuidarse y cuidar a los demás, y eso, en definitiva, te hace mejor persona.

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6 hábitos tóxicos en una pareja: cómo se presentan, por qué son nocivos y qué hacer al respecto

Buena Vida

Por: pijamasurf - 01/29/2018

Estos son los 6 hábitos tóxicos más comunes en una relación de pareja (y algunas sugerencias para salir de ellos)

Amar es sencillo. No tanto así, llegar a ese momento de la vida en que es posible hacerlo. Un poco menos aún encontrarse en una relación con otra persona en la que ese vínculo se consolide en una relación auténticamente amorosa, de confianza mutua, de seguridad, placer y todos esos elementos que sostienen al amor en la cotidianidad.

Con cierta frecuencia, antes de llegar a ese punto, hay que pasar por algunos tropiezos, hay que intentar y equivocarse e, incluso, pasar algunos malos tragos. Y más allá de que esto sea así invariablemente o no, lo más importante es aprender para evolucionar, tomar cada experiencia de vida como un aprendizaje y un motivo de reflexión que nos permita amar y ser amados en plenitud.

A continuación compartimos una lista de seis hábitos sumamente comunes de la vida en pareja que, sin embargo, contribuyen a minarla y a desgastarla. A partir de la caracterización del blogger Mark Manson señalamos su descripción, una breve explicación al respecto, y ofrecemos algunas sugerencias para solucionarlos y salir de ese laberinto tortuoso de la toxicidad.

 

1. “Llevar la cuenta”

Cómo se presenta

Muchas personas integran a su relación de pareja una especie de “marcador” en el que llevan la cuenta o de lo bueno que hacen personalmente o de las fallas de su compañero (a) casi siempre con la intención de, eventualmente, poder usar esos "logros" o esos "errores" a su favor.

Por qué es tóxico

La manipulación nunca es sana, en ningún vínculo, y menos aún para una relación de pareja. Vivir bajo la idea de que una persona tiene gestos de amabilidad para después cobrárselos o que guarda memoria de los errores para permitirse a su vez “equivocarse” de vez en cuando habla de una falta de madurez emocional e incluso de cierta incapacidad de amar sinceramente y, en todo caso, de un vivir la relación de pareja como si se tratase de una competencia en la que importa ganarle al otro, ser superior.

Qué hacer al respecto

Si algo te molesta, dilo en el momento o cuando sea oportuno. No guardes tus molestias para utilizarlas después. En cuanto a los actos positivos, hazlos de corazón, no porque pienses que con ellos ganas puntos a tu favor. En ambos casos, piensa también por qué actúas de esa manera: ¿qué ideas tienes sobre el amor y la vida en pareja que te llevan a experimentar tu relación con rivalidad, reproches y manipulación? 

 

2. Incurrir en actos pasivo-agresivos

Cómo se presenta

El malestar en la pareja se manifiesta a veces en forma de indirectas verbales o de conducta. Una persona, por ejemplo, está molesta por algún motivo pero, en vez de manifestarlo claramente, evita a su pareja, se muestra seria o enojada pero no dice por qué, o realiza comentarios agresivos o hirientes disfrazados de bromas. 

Por qué es tóxico

Las relaciones de pareja son relaciones de amor en las que la agresividad no tiene lugar, ni siquiera bajo estas formas que equivocadamente se consideran poco lesivas. 

Qué hacer al respecto

Como en el punto anterior, si algo te molesta trátalo directamente con tu pareja. Lo mismo si quieres algo. En ese sentido, no pidas lo imposible, que en este caso significa que el otro lea tu mente y encuentre el motivo de tu pesar o tu deseo. 
Si estás en una relación con una persona así y este hábito te incomoda, háblalo con tu pareja.

 

3. Intentar retener al otro

Cómo se presenta

Hay personas que pretenden conservar el amor y el afecto del otro por medio de chantajes. Ante la más mínima señal de desencuentro con su pareja, su respuesta emocional es desmedida. Frases como “Ya no me quieres”, “Me vas a dejar” o “Estás saliendo a alguien más” pueden llegar a escucharse.

Por qué es tóxica

Los chantajes son quizá uno de los venenos más tóxicos para una pareja, pues entre sus varios efectos está que pueden crear un ambiente de desconfianza general o de peleas frecuentes en el cual alguno de los involucrados duda en manifestar sus emociones, sus deseos, sus desacuerdos y en general todo lo relacionado con la vida en pareja por temor a la reacción del otro. Paradójicamente, este esfuerzo de retener al otro suele culminar en el punto diametralmente opuesto: la separación y el rompimiento.

Qué hacer al respecto

Deshacerse de este hábito puede no ser sencillo, en especial porque lo más probable es que esté enraizado en tu estructura emocional, psíquica y afectiva. De entrada, intenta frenarlo. Intenta preguntarte por qué sientes que necesitas “encadenar” a la otra persona con ese tipo de reclamos o por qué sientes que necesitas hacerlo sufrir de esa manera. ¿Sientes que el amor necesita del malestar y las peleas constantes? ¿Sientes que nunca valdrás lo suficiente como para que alguien quiera estar contigo? 

 

4. Esperar que tu pareja sea tu salvavidas emocional

Cómo se presenta

Una persona tuvo un problema en su trabajo, quizá ese día discutió con su jefe o con algún compañero de oficina; tal vez tuvo un desacuerdo con su papá o su mamá o con algún otro miembro de su familia; al encontrarse con su pareja el conflicto explota y, por alguna extraña razón, la pareja termina teniendo la culpa de lo que le pasó a la otra persona.

Por qué es tóxico

La dificultad para identificar nuestras propias emociones y separarlas de las de los demás es un fenómeno propio de una etapa infantil, en donde las figuras tutelares (padre, madre, etc.) suelen hacerse cargo de nosotros. Aunque el amor tiene posibilidades de desarrollarse en un ambiente así, una relación de pareja de este tipo puede derivar en vínculos de dependencia poco sanos, casi siempre en forma de un círculo pernicioso en el que uno de los integrantes de la pareja siempre tiene problemas que el otro tiene que acudir a resolver.

Qué hacer al respecto

Conocer nuestras propias emociones y aprender a manejarlas en favor de nuestro bienestar no es la tarea más sencilla de la vida; sin embargo, es posible realizarla con éxito. Un paso elemental es aprender a distinguir no a los “culpables” sino a los responsables de cada una de las acciones que provocan un conflicto, una reacción emocional desesperada y también una solución posible. Responsables entre los cuales también te encuentras tú. La madurez emocional consiste, en buena medida, en asumir la responsabilidad sobre tus actos, tus decisiones, tus palabras y tus omisiones; se trata de darte cuenta de que hay cosas que nadie más va a hacer por ti –defender, pedir, preguntar, etc.–, ni tu pareja, ni tus padres. Nadie más que tú puede hacer ese trabajo emocional y recorrer ese camino.


5. Celos patológicos

Cómo se presenta

La expresión de los celos desmedidos puede tener muchas variantes. Hay quien se aparece de pronto y sin avisar en un lugar donde sabe que estará la otra persona (el trabajo, por ejemplo), como si con eso esperara sorprenderla en compañía de alguien más. Otras personas revisan la ropa usada de su compañero(a) o, en tiempos más recientes, su teléfono portátil o sus cuentas de mensajería o de redes sociales, en busca de evidencia comprometedora. También hay quien realiza llamadas frecuentes a lo largo del día para saber dónde está la pareja, qué hace y con quién está. La celotipia también puede provocar peleas en público, suscitadas incluso por el más mínimo intercambio social de la pareja con otra persona.

Por qué es tóxico

La idea de que los celos son propios del amor está sumamente extendida y quizá por eso también se llega a hablar de ciertos celos “sanos” dentro de las relaciones de pareja. Más allá de este debate, es claro que cuando los celos dañan tanto a quien los siente como al otro, la relación de pareja se nubla y en especial se desgasta por causa de la desconfianza constante con que se considera a la otra persona.

Qué hacer al respecto

¿Te has preguntado por qué no puedes confiar en tu pareja? ¿Por qué vives el amor desde la desconfianza? ¿Sientes que nadie es capaz de amarte real y sinceramente? ¿Por qué temes tanto que haya alguien más o que alguien “te quite” el amor de tu pareja? ¿Qué piensas que tendría que hacer la otra persona para satisfacer por completo tus estándares de fidelidad y confianza? ¿Crees que esto es justo para el otro? Estas son algunas preguntas que puedes hacerte para darte cuenta de que los celos no son propios del amor, esto es, no es un precio que debas pagar para amar y que alguien te ame.


6. Hacer regalos para “solucionar” conflictos

Cómo se presenta

Toda relación humana genera conflictos, la diferencia en las relaciones de pareja es que hay tantas emociones involucradas que a veces el intento de solucionarlos no es el más saludable posible. Así, en ocasiones, un desacuerdo, un acto que se vive como una equivocación, una ofensa, etc., hacen que una persona busque “desagraviarse” con la otra a través de una especie de ofrenda o tributo: un regalo costoso, un viaje, joyería, una comida en un restaurante. Con cierta frecuencia, el valor monetario del objeto elegido habla del sentimiento de gravedad con que la persona vive su falta con respecto al otro.

Por qué es tóxico

Pocas conductas son tan perniciosas para la vida en pareja como evitar confrontar los problemas y hablarlos directamente. En vez de señalar el conflicto e intentar encontrar una solución al respecto, el “regalo” pretende ocultarlo, evadirlo. Y como sabemos bien, todo eso que arrumbamos en un clóset o en un cajón eventualmente termina por desbordarse y salir a la luz. 

Qué hacer al respecto

De entrada, frena este hábito, hazlo consciente. La próxima vez que surja un problema con tu pareja, en vez de intentar “comprar” su perdón, háblalo: discúlpate, acepta que te equivocaste y llega a un acuerdo para solucionar el conflicto. En pocas palabras, hazte responsable de tus palabras y tus actos, tanto en el problema como en la solución. Reflexiona también sobre tu impulso inconsciente por evitar confrontar el conflicto, por qué lo vives como una culpa que la otra persona tiene que perdonar, o por qué sientes esa necesidad de “congraciarte” en vez de manifestar claramente tus sentimientos.

¿Y el otro involucrado?

En todos estos casos, la recomendación del “qué hacer” se enfocó en la persona que actúa de las formas descritas. ¿Pero qué pasa con el otro en una relación? ¿Qué puede hacer quien recibe los celos, quien recibe los chantajes, quien parece tener la obligación de solucionar siempre los problemas de su pareja? 

Más allá de seguir el impulso de querer “cambiar” al otro (un acercamiento tan común como equivocado), vale la pena preguntarse por el lugar que se tiene en esa relación, si eso es lo que se desea y si hay alguna ganancia emocional de por medio al ser partícipe de estos hábitos tóxicos. Tal vez, por motivo de tu historia de vida y la idea que tienes sobre el amor, crees que así es como se vive una relación de pareja, acaso algo en ti se siente bien por acudir al rescate de la otra persona, por recibir sus regalos en vez de confrontar un problema o por pelear. 

Asimismo, si decides seguir en esa relación, puedes preguntarte ¿qué puedes hacer tú para que la relación salga de esos círculos nocivos?

Comentario final

Dejar un patrón emocional puede no ser sencillo, pero quien así lo desea, quien ya se cansó de repetir siempre lo mismo, quien ya se dio cuenta de los hábitos que dañan su vida en vez de contribuir a su bienestar, en buena medida ya está en el camino de la evolución personal. Más allá de la singularidad de cada caso, hay ciertas acciones que puedes realizar para consolidar esa decisión.

A corto plazo: detén eso que te hace daño, interrúmpelo.

A mediano plazo: reflexiona sobre las causas que te hacen actuar de esa manera, indaga en tus raíces emocionales y tu historia de vida (con cierta frecuencia, ahí se encuentra la respuesta).

A largo plazo: date cuenta de que, en el ámbito de lo humano, nada es fijo ni inmutable, por el contrario, todo se encuentra en cambio constante, e incluso aquello que parece más incuestionable fue en su momento resultado de una combinación de circunstancias. 

Cambiar en la vida no sólo es posible: es necesario para vivir realmente.

 

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Imágenes: albaricoque_agc