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Nadie sabe por qué estas abejas construyen complejos y hermosos nidos espirales

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/25/2018

Una extraña pero preciosa forma espiral con la que un tipo de abejas australianas configuran sus nidos es estudiada por científicos

La construcción de nidos o colmenas de especies como las abejas o las termitas ha fascinado a científicos por décadas y a esto contribuye un reciente descubrimiento de un nido con una forma espiral multicapas que es utilizado por la especie australiana Tetragonula carbonaria.   

Esta especie se caracteriza por  ser una de las pocas que no tiene aguijón, sólo 500 entre 20 mil no lo tienen. La T. carbonaria se defiende, en lugar de eso, cubriendo a sus invasores de cera, momificando efectivamente a otros insectos, como escarabajos y demás. Pero lo más llamativo de estas abejas obviamente son sus hogares, preciosas e hipnóticas estructuras espirales que son llamadas también "panales de gestación" en los que se vinculan cientos de cámaras o incubadoras individuales haciendo una continua escalera o torre de abejas bebés nonatas.

La imagen que se muestra, según el investigador Tim Heard, es apenas una capa de esta estructura o  palacio espiral. Un nido completamente desarrollado consiste de 10-20 capas, y cada una es un círculo dentro de una espiral continua. Los científicos utilizan ahora el nombre "nido" para diferenciarlo de "colmena" cuando se trata de estructuras naturales, las colmenas (beehives) suelen ser las fabricados por apicultores.   

En las celdas de estos nidos espirales, las abejas individuales crecen de ser huevecillos a adultos completamente formados en 50 días. Las celdas se construyen mezclando resina de plantas con cera que es secretada de las glándulas abdominales de las abejas. Las abejas obreras vomitan comida en la celda como provisión y luego la reina deja un huevo en ellas. Finalmente, las obreras cierran la celda. Esto ocurre de manera progresiva, de tal forma que, eventualmente, abejas maduras emergen de las células más viejas en el centro de los niveles más bajos del panal. Al nacer, las abejas dejan vacías su celdas, pero rápidamente las obreras empiezan a construir una nueva celda de gestación allí, de tal forma que una sola colonia podría, en teoría, vivir indefinidamente en dicho espacio. 

Lo que los científicos no entienden es por qué se utiliza la forma de una espiral. Se sabe que la guía de construcción es un algoritmo que las abejas conocen de manera innata, no lo tienen que aprender. Pero esto no explica por qué en este caso esta forma espiral, la cual podría ser una mutación azarosa o adaptativa.

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El hombre con el cerebro más pequeño del mundo descubre el secreto de la conciencia

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/25/2018

No se trata de la materia –como cantidad–, sino que la conexión entre materia y espíritu –o conciencia– es lo que permite el óptimo funcionamiento de un individuo...

Con más de 100 mil millones de neuronas que utilizan más de 30 mil genes que se enlazan entre sí para formar mil millones de conexiones por cada milímetro cúbico de corteza cerebral, el cerebro es considerado uno de los elementos más hipnóticos del cuerpo humano. De hecho, se afirma que su complejidad permite la supervivencia del cuerpo mismo, así como del funcionamiento adecuado de procesos cognitivos –lenguaje, imaginación, conciencia…– y emocionales. Sin embargo, desde el 2003 surgió un caso clínico que ha dejado boquiabierto al mundo médico.

Se trata de un hombre al que, quejándose de un dolor de pierna, se le hizo un escáner cerebral en el cual se descubrió que tenía un cerebro que ocupaba un poco menos del 10% de la cavidad craneal, es decir, un cráneo relleno de líquido y una muy pequeña región de masa cerebral. De acuerdo con su historia clínica, el personaje sufrió durante sus primeros años de vida de hidrocefalia –acumulación de líquidos dentro del cráneo– y tras años de tratamiento su cerebro fue “relegado a las paredes de la cavidad craneal”.

La sociedad médica había supuesto que las afectaciones en la vida general del pequeño serían graves; no obstante, conforme fue pasando el tiempo, fue capaz de llevar una vida completamente normal: trabaja como funcionario, se encuentra felizmente casado y es padre de dos hijos. En otras palabras, es una persona en plena conciencia de sí mismo y de su realidad. Según los investigadores, esto se debe a que la posible ubicación de la conciencia en el cerebro se encuentra en una región muy específica, sin haber recibido algún daño aparente por la situación.

Si bien para uno de los investigadores, Axel Cleeremans, psicólogo de la Universidad Libre de Bruselas en Bélgica, “la ubicación de la conciencia puede ser flexible y puede ser aprendida por diferentes regiones del cerebro”, esto aún es una hipótesis que falta investigar a profundidad. Por ahora, esta hipótesis se adecua a la señalada años atrás como neuroplasticidad, la capacidad del cerebro de adaptarse a los cambios y asumir nuevos roles en caso de alguna lesión. Gracias a ello, Cleeremans explica, no importa el tamaño del cerebro: “la materia gris de la que dispone es suficiente como para crear una imagen de sí mismo, lo que significa que el hombre sigue siendo consciente de sus acciones”.

De modo que se podría llegar a considerar que no se trata de la materia –como cantidad–, sino que la conexión entre materia y espíritu –o conciencia– es lo que permite el óptimo funcionamiento de un individuo; del perfecto equilibrio entre estos dos últimos elementos para liberar miedos, superar obstáculos y descubrir los misterios del cuerpo humano.