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Misteriosa señal cósmica podría ser una telenovela extraterrestre

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/23/2018

Señales de radio de una galaxia distante podrían ser transmisiones de televisión o algo similar

En agosto del 2017 se descubrió una misteriosa señal rubricada FRB 121102, la primera señal veloz de radio iterada que había sido observada. Se apuntaron telescopios a la señal y se encontró que se originaba en una galaxia a 3 mil millones de años luz de la Tierra. Es decir, es una señal que se originó cuando la Tierra apenas cumplía mil millones de años (se calcula que su edad es de 4.5 mil millones de años).

Luego se han observado rayos de energía enfocada, algo que ha dejado perplejos a los científicos. La especulación sobre la señal oscila desde nuevos tipos de agujeros negros hasta estrellas en colisión y, por supuesto, extraterrestres. Una de las teorías más interesantes sugiere que podrían ser radioseñales como las que nosotros emitimos.

El astrónomo Carl Sagan notó que la primera señal de la Tierra con el poder suficiente para ser recogida por civilizaciones extraterrestres interestelares fue la transmisión de los rallies de Núremberg de Hitler.

Así, tal vez podríamos estar observando a distancia la transmisión de una olimpiada galáctica, o quizás solamente una telenovela de una civilización que probablemente ya se ha extinguido. 

Un excelente episodio de la serie Rick & Morty juega justamente con esta idea. Rick y Morty instalan una especie de satélite intergaláctico que les permite sintonizar la televisión de diferentes civilizaciones extraterrestres y se quedan todo el episodio viendo los extraños programas que aparecen en la TV.

 

Foto: Bill Bain

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Shibari o cómo rendir homenaje al erotismo según esta antigua práctica japonesa de tortura

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/23/2018

"La visión del cuerpo encordado como una singular obra de arte que dejas que los demás compartan y aprecien. Las sensaciones son muchas, la inmovilización, sentir la respiración del otro, la ingravidez, la presión, el roce..."

El erotismo, creado desde las fantasías y la libido, posee una amplia diversidad en sus expresiones y experiencias. A veces basta el recuerdo de ese cuerpo del deseo; en otras, la estimulación vibratoria en zonas específicas del cuerpo o el role playing de alguna escena excitante; y en unas cuantas más, sentir el intercambio de poder entre dominador y sumiso, como es el caso del BDSM o Shibari.

Este último recurso erótico, originado durante el Japón del siglo XV y XVI de la técnica de tortura de prisioneros diseñada e impuesta por los samuráis, Hojojutsu, consiste en realizar patrones con cuerdas de yute en cuerpos que pueden estar en el suelo o suspendidos en el aire. Actualmente, a diferencia de sus orígenes, se busca no sólo elevar la estética erótica, sino también producir un efecto diverso de emociones que pueden materializarse a través de la cuerda.

Es decir, para los dos personajes que se envuelven en el Shibari, esta práctica se siente y representa como “un abrazo fuerte”, en donde uno de ellos es atado sobre puntos sensibles y zonas serógenas –y el roce puede llegar a ser suave o áspero, según el tipo de cuerda–, para entrar en la sensación de vulnerabilidad y confianza obligatoria en la pareja mientras que esta última puede manejar a la otra persona, empujarla, acariciarla con las cuerdas, observarla, hacerla suya.

La base de esta práctica, en muchas ocasiones ocupada como performance artístico, es crear un patrón que contrasta y complementa las curvas naturales del cuerpo. Es decir, crear “una juxtaposición: una piel desnuda contra una cuerda ruda, fortaleza contra vulnerabilidad, un sentido de calma contra el riesgo al borde del precipicio”. Así como establecer una comunicación plena entre la persona atada –sumiso– y aquella que ata –maestro–, generando un efecto psicológico de adrenalina, relajación y confianza. Hay incluso quienes comparan esta práctica con la danza en pareja, en donde se requiere una completa comunicación y confianza entre ambos para permitir marcar las distintas zonas del cuerpo, la contorsión ligada a la tensión o relajación del otro, la expresión de los rostros y la explosión de la emoción y la belleza.

En palabras de Antonio Shibarita, un atador en el café de Lavapiés en Madrid, España, el Shibari permite una…

Visión del cuerpo encordado como una singular obra de arte que dejas que los demás compartan y aprecien. Las sensaciones son muchas, la inmovilización, sentir la respiración del otro, la ingravidez, la presión, el roce o la ligera abrasión de la cuerda al deslizarse por la piel hacen que luego la caricia sea más placentera. […] En esa privacidad es posible que se pueda llegar al orgasmo. Las cuerdas fluyen por las zonas erógenas, orejas, pezones, entrepierna, moviendo energías y emociones. Pero hay puntos eróticos que la gente ni se imagina, como la cuerda en la boca o por la espalda.

A diferencia de otras prácticas eróticas, el Shibari busca la conexión entre los dos individuos. Existen practicantes, como Miriam Muñoz, modelo, que explican: “Un buen atador no te quita la vista de encima, está pendiendo de ti, de tu postura, de tu comodidad, de tus sensaciones en la piel, de apretar o no. Eres el centro de esa persona y no hay nada más. Se produce una gran conexión entre atador y modelo”. Por lo tanto, a través del consentimiento, la atención y un acuerdo previamente establecido, esta antigua práctica japonesa puede ser realmente una herramienta de empoderamiento individual.