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Lanzan app para firmar contratos de consentimiento antes de un encuentro sexual

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/13/2018

La sobrerregulación del sexo parece un antídoto arriesgado contra la violencia y el abuso sexual

En tiempos donde afortunadamente ha salido a la luz el sistemático acoso sexual que han padecido miles, quizá millones de personas, en particular mujeres, también hay que considerar la otra cara de la moneda. Nos referimos a la posibilidad de que el coqueteo y los encuentros sexuales ocurran siempre bajo una sensación de riesgo a ser acusado o acusada de acoso sexual –o peor aún, de asalto sexual–.

Se acaba de estrenar una app, LegalFling, que busca facilitar el llevar a cabo un acuerdo legal (o en otras palabras, un contrato) entre dos personas, mediante el cual se advierte que ambas están consintiendo tener sexo. Al parecer esta aplicación busca facilitar que pueda tomarse acción legal contra alguien que no pueda probar que la persona consintió a tener un encuentro sexual con él o ella, pero también proteger a los individuos de los posibles efectos secundarios de un encuentro casual, entre ellos, ser videograbado durante el acto sin consentimiento o no ser informado sobre el padecimiento de alguna enfermedad de transmisión sexual. 

Evidentemente se necesitan herramientas, legislaciones y todo recurso disponible, y sensato, para erradicar la vulnerabilidad de cualquier persona involucrada en un acto sexual. Sin embargo, también pareciera que con este tipo de recursos estaríamos apuntando a una especie de deshumanización del sexo, vía su hiperregulación legal y el aniquilamiento de la espontaneidad en la sexualidad humana. 

 
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Estos son los 3 tipos de motivaciones incorrectas dentro de una práctica espiritual

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/13/2018

Todos empezamos una práctica espiritual por los motivos equivocados, y parte importante de la práctica es encontrar el motivo correcto y eficiente

Parte crucial de un trabajo espiritual es descubrir el motivo por el cual nos inclinamos a practicar. En la tradición tántrica shaiva se habla de una motivación eficiente, motivación pura o motivación alineada, a diferencia de la motivación ineficiente. Christopher Wallis, traductor de textos del sánscrito (incluyendo la importante obra The Recognition Sutras, del maestro tántrico del siglo XI, Ksemaraja), señala que en realidad todas las personas empiezan con un motivo impuro o ineficiente y que parte fundamental de la práctica es corregir esto, ya que de otra forma no se puede progresar. Existen tres motivos ineficientes que son comunes en los diferentes caminos espirituales:

 

1. La creencia de que algo está mal en cómo uno es y que la espiritualidad puede solucionar esto

Muchos se acercan a la espiritualidad o a la religión con esta noción de arreglar algo que está mal con ellos. Es la idea de la caída o la expulsión del paraíso.

Este motivo es inefectivo, según el yoga o el tantra, porque no está alineado con la realidad -que es en sí misma buena, perfecta, dichosa- y, por lo tanto, una práctica no puede funcionar bien. Wallis pone el ejemplo de que cuando una persona hace una dieta partiendo de la noción de odiar su propio cuerpo, ello nunca acaba bien. Suelen perder el peso, pero luego lo vuelven a ganar. Una dieta funciona cuando alguien lo hace por amor propio. Esto pasa en el yoga y en el tantra. 

Por el contrario, el yoga, el tantra, el budismo mahayana, vajrayana y demás prácticas enseñan que hay algo sumamente bueno en la naturaleza de una persona y sólo se trata de descubrirlo o eliminar todo lo que lo bloquea. En estas tradiciones se dice que el paraíso o el estado divino es una cuestión de percepción, de depuración de la mente, de entrar en consonancia con la realidad.

El motivo inefectivo o impuro, sin embargo, nos sirve para eventualmente alcanzar el motivo correcto.

 

2. La práctica espiritual que se hace para sentirse bien

Es lógico que busquemos practicar para sentirnos bien, este es el motivo más común. No obstante, esta motivación debe refinarse, porque cuando practicamos para sentirnos bien solemos hacerlo también para no sentirnos mal. Wallis señala que esto es problemático porque entonces evitaremos las partes de la práctica que son difíciles o dolorosas, buscaremos atajos. Asimismo, las personas pueden aferrarse a las sensaciones de dicha y éxtasis y, en consecuencia, no avanzar. En vez de esta motivación, se puede enfocarse en el deseo de saber la verdad.

 

3. Para obtener poderes

Este es la motivación de practicar para obtener poderes mágicos o psíquicos o para magnetizar a las demás personas u obtener poder mundano. Esto es algo de lo que se advierte mucho en la India, ya que existen muchos yoguis que se perdieron, deslumbrados por los siddhis o logros meditativos, y dejaron de buscar la verdad. Wallis dice que esto es lo que se muestra en la película The Secret, donde se busca el poder de manifestar todo lo que uno quiere, lo cual es un valor egoísta. Un valor espiritual es más bien decir: "Vida, ¿qué quieres hacer a través de mí que sea para el mayor beneficio de todos los seres?".