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Salma Hayek revela en editorial cómo Harvey Weinstein la obligó a hacer una escena de sexo con otra mujer

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/13/2017

Salma Hayek, filmando "Frida", tuvo que ceder a aparecer desnuda en una escena de sexo por presiones del productor Harvey Weinstein, quien antes la había acosado sexualmente

Una editorial abierta de Salma Hayek se ha viralizado en las redes sociales, luego de que la actriz mexicana compartiera su historia filmando la película "Frida", producida por Harvey Weinstein. Hayek escribe que Weinstein por muchos años fue su "monstruo", pero pese a que había sido "atosigada" por Weinstein, Hayek mantuvo una relación cordial con el productor -que ha sido develado como el gran monstruo del abuso y la misoginia de Hollywood-. Hayek dice que creía que había perdonado a Weinstein, pero se dio cuenta que había algo irresoluto, ya que le daba pena describir cierto episodio que vivió cuando filmó Frida. Inspirada por la valentía de aquellas mujeres que contaron sus experiencias se animó y el resultado es una desgarradora editorial en el New York Times. 

Hayek cuenta que Frida Kahlo había sido su gran inspiración para intentar establecerse como una actriz mexicana en Hollywood y contar su historia era su mayor ambición. Weinstein había consolidad un "imperio" con su productora Miramax, conocida por tomar riesgos y hacer películas de calidad. Salma conoció a Weinstein vía Robert Rodriguez y sólo sabía que era un tipo brillante. 

Weinsten hizo un acuerdo con Hayek para producir la película, con un contrato que suponía que Salma luego haría otras películas como actriz con Miramax. Salma Hayek creía que había cumplido su sueño, pero se encontró con que Harvey Weinstein sólo había accedido a hacer la película para utilizar su poder para tener sexo con ella o llevarla a extrañas fiestas y demás. Salma se dio cuenta que hacer la película significaba tener que batallar con el productor y decirle:

No a abrirle la puerta a cualquier hora de la noche en hotel tras hotel y locación tras locación donde se aparecía inesperadamente, incluido un sitio en el que estaba rodando una película en la que él ni siquiera estaba involucrado.

No a bañarme con él.

No a dejarlo que me viera bañarme.

No a dejarlo que me diera un masaje.

No a que un amigo suyo, desnudo, me diera un masaje.

No a dejarlo que me hiciera sexo oral.

No a desnudarme junto con otra mujer.

No, no, no, no, no…

Con cada rechazo surgía la ira maquiavélica de Harvey.

No creo que odiara nada más que la palabra “no”.

En una ocasión Weinstein la sacó de una fiesta en un festival de cine para llevarla a una fiesta en la que supuestamente habrían otras personas y unas modelos, pero las modelos eran prostitutas. Y en una ocasión incluso la amenazó de muerte.

Luego siguió presionándola y amenazó con darle la cinta a otra actriz. Enfrascados en un pleito de abogados, Weinstein obligó a Salma a cumplir con medidas de emergencia, como conseguir 10 millones de dólares más, contratar un director de primer nivel, reescribir el guión, etc. Hayek logró estas pruebas con la ayuda de sus amigos de Hollywood. Así que la película se iba a filmar. Pero Weinstein no quería filmarla. Cuando empezó el rodaje, Harvey dejo de intentar tener sexo con ella, pero empezó a presionarla sobre el contenido de la película, la cual decía, no tenía atractivo sexual. Salma, como Frida, no se veía sexy. Así que Harvey pidió a Salma que metiera algo más caliente a la película. Llegó a este punto:

Me ofreció una opción si quería continuar. Me dejaría terminar el film si acordaba tener una escena de sexo con otra mujer. Y demandó que hubiera desnudez total vista desde enfrente.

Había estado pidiendo constantemente que se viera más piel, que hubiera más sexo. En una ocasión Julie Taymor logró que se contentara con un tango que terminaba en un beso en vez de la escena de un encuentro sexual que quería que grabáramos entre Tina Modotti, interpretada por Ashley Judd y Frida.

[...] Tuve que decir que sí. Para ese momento le había dedicado muchos años de mi vida a hacer esta película. Ya era la quinta semana de grabación y había convencido a tanta gente talentosa de participar. ¿Cómo iba a dejar que su magnífico trabajo se fuera a la basura?

Había pedido tantos favores y sentía una presión fuertísima para cumplir, al igual que un sentimiento profundo de gratitud por todos aquellos que creían en mí y me siguieron en el camino de la locura. Entonces accedí a hacer esa escena sin sentido.

[...] Dado que quienes me rodeaban no tenían conocimiento de mi historial con Harvey se sorprendieron mucho esa mañana al verme batallar. No era porque iba a estar desnuda con otra mujer. Era porque iba a estar desnuda con otra mujer por Harvey Weinstein. Pero no podía decirles eso.

Mi mente entendía que tenía que hacerlo, pero mi cuerpo no dejaba de llorar y convulsionarse. En ese momento empecé a vomitar y todos en el set estaban a la espera de empezar a rodar. Tuve que tomarme un tranquilizante que logró que dejara de llorar pero empeoró el vómito. Como bien pueden imaginarse, no era nada sexy, pero era la única manera en la que iba a lograr terminar la escena.

Puedes leer el artículo completo en el New York Times

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Sabemos que no hay negros ni blancos absolutos en las personas, aunque la balanza puede inclinarse hacia ciertos lados. Sobre la gente que tiende a ser inmoral, quienes sienten poca empatía por los otros y están dispuestos a pasar por sobre quien sea para conseguir sus propósitos, su inmoralidad puede entreverse con indicios que están ahí, latentes, en las cosas más insignificantes. Obvio no nos referimos a la moral como un credo dogmático, generalmente insensato e incluso caduco, sino a la poca ética que rige los actos de ciertas personas.

Estas son algunas señales que pueden ayudarte a descubrir si tú, u otros, tienden a ser inmorales. Una herramienta bastante útil en tiempos en los que pareciera que instituciones y, en general, el sistema, tienden a premiar conductas o filosofías que sin duda no están orientadas a buscar el bien común y el respeto hacia el otro –la calidad moral de muchos políticos, empresarios, doctores, etc., así lo sugiere–.

Generalmente se asocia a cualidades como el egoísmo, la ambición y la incapacidad de ponerse en los zapatos del otro, es decir de ejercer empatía, que son  algunos de los comunes denominadores de estas personas. Las anteriores se manifiestan en conductas como las que enlistamos a continuación, y que bien pueden servirte para evaluar a ciertas personas que seguramente te rodean, pero también para practicar la auto-evaluación: 

1. No escucha, interrumpe y solo habla de sí mismo: esto es un signo de poca empatía y egoísmo.

2. Trata bien sólo a las personas que le interesan. A otros, como los meseros, mal.

3. No se alegra de los éxitos de los demás.

4. Es irrespetuosa con la naturaleza.

5. Cree que sus objetivos son más importantes que los de los demás.

6. Miente continuamente con el fin de conseguir sus propósitos.