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Los hombres dicen que les atraen las mujeres inteligentes, pero en realidad no tanto, según estudio

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/05/2017

¿Por qué se sienten intimidados los hombres ante las mujeres inteligentes?

Un artículo científico publicado en el 2015 mostró algo un tanto inquietante: los hombres admiran la inteligencia femenina, pero cuando la tienen muy cerca se intimidan o la rechazan. Aunque claro que esto es a nivel general, estadístico, no en todos los casos sucede así.

Investigadores de la Universidad de Buffalo mostraron que cuando un hombre entra en contacto con una mujer hipotética que demuestra habilidades intelectuales, la inteligencia hace que la evalúen como más atractiva. Pero cuando interactuaban con la mujer compitiendo por algo, entonces dejaba de ser tan atractiva.

Los investigadores sugieren que, cuando se evalúa a una persona a la distancia, se prefieren abstractamente que tenga más cualidades deseables, más cantidad de inteligencia, etcétera. Pero esto cambia cuando se evalúan a personas cercanas: "cuando las mujeres estaban psicológicamente cerca, los hombres mostraron menos atracción a las mujeres que se mostraban más inteligentes que ellos". 

Así que, tal vez la inteligencia de una mujer, hace que un hombre se sienta amenazado porque su inteligencia pone en entredicho su poder.

Ahora bien, quizás las cosas serían distintas si se interactúa con una mujer más inteligente pero en un entorno de no competencia. Algo que quizás para muchos hombres sería muy difícil ya que son educados para desarrollarse fundamentalmente a través de la competencia. De cualquier manera, sería interesante un mismo estudio en el que no hubiera competencia o asomo de estar participando en una actividad de competencia. Donde se pudiera sólo disfrutar de la inteligencia pura. Para las mujeres la inteligencia es un importante afrodisíaco en los hombres, pero no más que el poder, lo cual es tal vez la razón por la cual el hombre se siente amenazado por la inteligencia de una mujer. Acaso cree que perderá poder y el atractivo del poder. Y también se podría argumentar que sólo los hombres estúpidos no se ven atraídos por las mujeres inteligentes, ya que la inteligencia de una pareja puede obviamente rendirles beneficios, si tan sólo son capaces de aceptar no ser el "cerebro" de la relación.

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Los adolescentes hoy y hace 50 años: fotografías de la etapa más conflictiva de la vida

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/05/2017

La Galería Michael Hoppen de Londres reunió el trabajo de Joseph Szabo y Sian Devey, dos fotógrafos que en distintas circunstancias han capturado con su cámara la dificultad de ser adolescente

Contrario a lo que pueda pensarse, la adolescencia es una invención relativamente reciente en la historia de la humanidad. Por muchísimos años, las únicas edades en que el ser humano dividió su propia existencia eran tres: la infancia, la edad adulta y la ancianidad. Esas son, de hecho, las mismas que aparecen en el célebre enigma que la Esfinge propuso a Edipo.

Sin embargo, en cierto momento, social y culturalmente comenzó a definirse un periodo de la existencia hasta entonces inédito, representado por individuos que habían dejado de ser niños pero que, por distintas razones, todavía no podían ser considerados adultos. 

Los ritos comunitarios que antes acogían y acompañaban la transformación del infante en un miembro reconocido de la comunidad habían desaparecido y, como consecuencia, ahora estaban ahí esos “jóvenes”, rebeldes y caóticos, incomprendidos, desesperados porque alguien escuchara sus preguntas, su confusión, el conflicto que les provocaba la obligación de formar parte de una sociedad que, sin embargo, parecía haberles dado la espalda.

La idea de la adolescencia sirvió entonces para intentar atajar ese conflicto. Definidos de esa manera, los problemas del sujeto que ya no se siente niño pero tampoco encuentra un lugar en el mundo de los adultos, comenzaron a catalogarse como problemas propios de esa edad, a encasillarse en una etapa conflictiva que pasaría cuando pasara la fiebre propia de la juventud.

Night Owls, 1971

 

Wild Horses, 1979

Este entendimiento de la adolescencia como un periodo problemático tiene una expresión sumamente precisa en la mirada de dos fotógrafos, Joseph Szabo y Sian Devey, quienes en distintas épocas y en distintas latitudes, enfocaron sus cámaras a estos jóvenes rebeldes, complicados, desbocados en su recién descubierta libertad.

Szabo tomó sus fotografías sobre todo en territorio estadounidense, en la década de 1970, mientras que Devey, asentada en el Reino Unido, emprendió recientemente la serie Martha en torno a su hija, que en ese momento tenía 16 años y que aún se encuentra en curso.

Priscilla, 1969

 

Tony and the Bar Boys, 1975

El trabajo de Szabo es bien conocido. Sus fotografías de adolescentes han aparecido en varias publicaciones de renombre: en la revista Time, por ejemplo.  Alguna fue utilizada para la portada de un álbum musical y Sofia Coppola las tomó como inspiración al adaptar para el cine Las vírgenes suicidas.

Por otro lado, las imágenes de Devey ofrecen un contrapunto estimulante. Con cinco décadas de diferencia, sus fotografías ofrecen un atisbo a cierta forma de la adolescencia contemporánea en la que quizá podrían echarse en falta las chamarras de cuero de otros tiempos, las miradas retadoras, la marginación a flor de piel, pero en la cual subsisten los titubeos de ese momento de la vida en que se tienen más preguntas que respuestas. El proyecto, de hecho, comenzó cuando Martha, la hija de Devey, le preguntó a su madre por qué a ella no le tomaba tantas fotografías como a su hermana menor.

La reunión de ambas miradas fue posible gracias a la Galería Michael Hoppen, situada en Londres, en donde se exponen las fotografías hasta mayo del 2018.

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