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¿Liberal o conservador? Tus gustos y fantasías sexuales se reflejan en tus preferencias políticas (ESTUDIO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/14/2017

¿A la derecha, al centro o a la izquierda? Tus preferencias en política también hablan de lo que haces o quisieras hacer con tu sexualidad

En Internet circula una frase que aunque usualmente se atribuye a Oscar Wilde, es notablemente rudimentaria como para que haya sido acuñada por él. Dice, a la letra, que “en el mundo todo se trata de sexo, excepto el sexo, que trata del poder”.

Más allá de la discusión sobre su autoría, la frase posee un eco de verdad respecto de ese fenómeno que también Sigmund Freud advirtió en torno a la sexualidad del ser humano, la única especie en el planeta en la que el impulso natural hacia la reproducción se convirtió en placer, lo cual a su vez derivó en una doble vertiente cultural: la posibilidad de satisfacerlo y la necesidad impuesta de reprimirlo (por razones varias). En esa contradicción nace la sublimación, que se expresa, por ejemplo, en las prácticas de seducción de cada cultura, en la poesía, en la música, en los comportamientos en los que incurrimos para agradarle a alguien que nos gusta, etc. En ese sentido, la cita apócrifa de Wilde es precisa sólo en su primera parte. En efecto, todo en la vida se trata del sexo.

Bajo esta perspectiva podríamos examinar un estudio realizado recientemente en el Reino Unido a propósito del vínculo entre gustos sexuales y preferencias políticas. 

De entrada estos dos campos pueden parecer lejanos entre sí, pero si pensamos incluso con una mínima suspicacia comenzaremos a notar que, sea en nuestro presente o en otros momentos de la historia, las personas que suelen tener posiciones más ortodoxas y conservadoras también tienen una relación muy peculiar con su sexualidad (que va desde la represión excesiva hasta las perversiones más inimaginables); o, en otro sentido, que en ciertas personas parece haber una correspondencia entre la liberalidad de la posición política y la posición que adoptan respecto a su sexualidad.

El estudio que reseñamos fue realizado por Joe Twyman, director de la unidad de investigación política y social de YouGov, empresa dedicada al análisis de datos e investigación de mercados con sede en el Reino Unido. 

A partir de una encuesta realizada entre 6 mil adultos británicos, Twyman encontró algunas correlaciones interesantes entre las fantasías sexuales de las personas y su elección dentro del espectro político del Reino Unido. 

- Las personas que apoyan al Partido Conservador –actualmente en el poder y que se considera de centroderecha– tienen la fantasía de tener sexo con un o una deportista célebre.

- Las personas que apoyan a los Liberales Demócratas –Lib Dem, un partido liberal como su nombre lo indica, que defiende ideas como la despenalización de las drogas– tienen fantasías de tener sexo con alguien de origen étnico distinto al suyo, de mirar a otra persona masturbándose, de ser atados o atadas (bondage), de filmarse teniendo sexo y de tener relaciones sexuales con una persona transgénero.

- Las personas que apoyan al Partido de la Independencia del Reino Unido –UKIP, por sus siglas en inglés, considerado de derecha y populista– tienen la fantasía de usar un vibrador o un dildo.

- En cuanto a los simpatizantes del Partido Laboral –de centroizquierda– sus fantasías son variadas: tener sexo al aire libre, sexo con alguien desconocido(a), sexo con una celebridad de la televisión, sexo con la pareja de alguien más, dar o recibir sexo oral, dar o recibir besos apasionados, el juego de roles, nalguear o ser nalgueado(a) y usar ropa sexy

Cabe notar, ya de inicio, el contraste entre la riqueza de imaginación con respecto a la sexualidad de las personas que, dentro del espectro político, han adoptado una posición liberal y, por otro lado, el páramo que se observa entre los conservadores. Para Twyman, esto podría dar sustento al cliché que en ocasiones se imputa a las personas que defienden ideas de derecha, ortodoxas o francamente anquilosadas y a quienes, ya desde el sentido común, solemos asociar con cierta rigidez sexual, una escasa o nula inclinación al riesgo y, por supuesto, una dificultad evidente no sólo para probar cosas nuevas, sino incluso para sólo disfrutar de sexo.

¿Qué te parece? ¿Tus propias fantasías sexuales tienen una relación con tus ideas políticas?

 

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28 tareas para los hombres que harán un mejor mundo para las mujeres

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/14/2017

Hombre: atrévete a cuestionar tus privilegios de género

Especialmente en las últimas semanas, el reclamo de las mujeres por vivir en una sociedad verdaderamente equitativa ha tomado una notoriedad importante. 

En Estados Unidos, la indignación desatada por el despreciable comportamiento del productor de cine Harvey Weinstein –quien durante décadas se sirvió de su influencia en Hollywood para abusar de jóvenes actrices y modelos– provocó también otras reacciones en otros lugares del mundo e incluso en esa zona en cierta forma sin fronteras que es la realidad digital, en donde los hashtags #metoo (“yo también”) y #balancetonporc (que podría traducirse como “exhibe a ese puerco”) coincidieron en redes sociales para denunciar situaciones de acoso sexual sufridas en el lugar de trabajo o en otros contextos.

En esta coyuntura, The Guardian publicó una columna en la que Nicole Silverberg, escritora y comediante, enlista 28 acciones que los hombres deberían poner en práctica si de verdad quieren hacer de este un mundo en donde ser mujer no tenga por qué ser una desventaja. 

Las traducimos a continuación. El original puede encontrarse en este enlace.

Imagen: Kaye Blegvad

Habla con ese amigo del trabajo que es "raro" con las mujeres.

No interrumpas a una mujer que está hablando.

Cuando te des cuenta de que otro hombre interrumpe a una mujer que hablaba, señálalo: “¡Oye! Ella estaba diciendo algo”.

Si te piden sumarte a un equipo de trabajo y ves que todos los integrantes son hombres, di algo. ¡Incluso declina participar!

¡Aprende a leer un maldito espacio!

No llames a una mujer “loca” en un ambiente profesional.

No uses tu “feminismo” como una estrategia para hacer que las mujeres confíen en ti. Demuéstralo en tu vida cotidiana, no en la autocomplacencia de tus redes sociales.

No toques a mujeres que no conoces y, honestamente, pregúntate por qué sientes la necesidad de tocar a las mujeres en general.

¿Sientes como si cada mujer en el mundo te debiera algo? No es así. Incluso si eres de los que piensan que “al menos respeto”, pregúntate si tú las respetas de la misma manera.

No envíes fotos de tu pene a menos que la mujer con la que hablas te las pida.

Si una mujer te dice NO a una cita, no le pidas una de nuevo.

Si una mujer no dio un SÍ entusiasta a la idea de tener sexo, ¡no intentes más!

Si una mujer está sumamente alcoholizada, no puede consentir a hacer algo que le propones ni puede consentir ante ese amigo tuyo que intenta hacer algo con ella. Tu amigo también es tu responsabilidad, así que dí o haz algo al respecto.

Si haces lo correcto no esperes elogios, recompensas, una palmada en la espalda y ni siquiera un agradecimiento. Enhorabuena: pudiste mantenerte en la linea de lo decente.

Involucra a mujeres en tus proyectos creativos y permite que participen de manera equitativa.

No repitas chistes misóginos.

No esperes que las mujeres sean “lindas” o “bonitas” y no te sientas defraudado si no son así.

No uses la manera de vestir de una mujer para hacer presunciones sobre su inteligencia, sus capacidades o sus deseos.

Paga a las mujeres tanto como pagarías a un hombre,

Si una mujer te dice que arruinaste algo y te sientes devastado, no intentes desquitarte con ella para sentirte mejor. Discúlpate sin restricciones y vete.

No castigues a una mujer por ser testigo de tu vulnerabilidad.

No te pongas a la defensiva cuando seas señalado.

No tienes que, literalmente, mirar a un hombre ser horrible con una mujer para creer que es así. Confía y cree en las mujeres.

No uses tu posición de poder para obtener atención, compañía, sexo, etc., de las mujeres.

Haz consciente tu posición de poder inherente en ciertas situaciones y úsala para proteger a las mujeres (en especial, hablando con otros hombres).

Deja de pensar que porque tú también eres marginado o un sobreviviente no puedes por ello infligir dolor u oprimir a las mujeres.

Si el dolor de las mujeres te hace sentir dolor, no pongas el tuyo por encima del de ellas, ni hagas de tu dolor un problema de ellas.

No leas una lista como esta pensando que la mayoría de los puntos no aplican contigo.

 

Si eres hombre y llegaste al final de esta lista, sólo agregamos una última recomendación: atrévete a interrogar tus privilegios como hombre. Es cierto: no es algo que pediste, sino que simplemente se te da. Pero es algo que puedes rechazar o, como dice Silverberg en uno de sus puntos, recalibrar para ponerlo al servicio de la equidad. Y, por una vez en tu vida, no esperes que esa actitud te sea reconocida.