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Razones para empezar a practicar mindfulness durante el sexo

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 08/18/2017

Una práctica sexual, desde el autoerotismo hasta el sexo mismo, requiere la atención enfocada en las sensaciones corporales: en el sabor de los fluidos, el aroma del sudor, el sonido del placer, la vista del universo y el tacto de la Unicidad

El mindfulness, un tipo de meditación enfocada en la plena conciencia de las sensaciones corporales, ha comenzado a usarse como herramienta de apoyo en tratamientos médicos, neurológicos, psiquiátricos y psicológicos. Gracias a que ayuda a liberar las tensiones emocionales y cognitivas, los especialistas en la salud sexual retoman los principios de la meditación mindfulness.

Considerando que una práctica sexual, desde el autoerotismo hasta el sexo mismo, requiere la atención enfocada en las sensaciones corporales (en el sabor de los fluidos, el aroma del sudor, el sonido del placer, la vista del universo y el tacto de la Unicidad), se puede considerar como una especie de extrapolación innata y natural de la meditación mindfulness. De hecho, y según la data de una investigación realizada en la Universidad de Brown, en EE.UU., sobre la excitación sexual, el grupo de control que realizó un curso durante 3 meses de meditación mindfulness reportó una mayor excitación sexual, en un período más corto que de costumbre.

Si bien esto no quiere decir que esta práctica meditativa sea una especie de fármaco para incrementar el erotismo en el individuo, es un método que ayuda a evidenciar lo que existe ya en la psique y el cuerpo humano. Para la autora principal de la investigación, Gina Silverstein, la clave reside en haber incrementado la toma de conciencia. Es decir que el sexo mindfulness se relaciona con la capacidad de observar y describir lo que está sucediendo tanto en el cuerpo como en la mente sin juzgar las sensaciones como “buenas” o “malas” ni tener la necesidad de cambiar las emociones derivadas. Se trata, en otras palabras, de poder “apagar el modo automático” a la hora de realizar cualquier práctica sexual.

De hecho, a nivel neurológico aumenta la materia gris en la corteza insular del cerebro, resultando en una mayor intensidad en la calidad de los orgasmos. Esto sucede gracias a que la práctica de mindfulness ayuda a regular los niveles de estrés facilitando prestar mayor atención en todas las áreas de la vida –incluyendo la del placer. De modo que en vez de considerar al orgasmo como un fin, promueve disfrutar de las sensaciones corporales que surgen a lo largo del acto sexual. En palabras de Marsha Lucas, neuropsicóloga y autora de Rewire your Brain for Love: “El orgasmo es una cosa buena, pero hay algo más que tan sólo una fricción genital. El orgasmo puede oscurecer todo lo demás que hay en el camino. Y el mindfulness ayuda a ver qué más hay ahí”.

Lucas menciona que puede sonar muy fácil aplicar este método meditativo durante el sexo; sin embargo, puede complicarse cuando inconscientemente pensamos en comparaciones de nuestro cuerpo o desempeño con los de los actores porno, cuando nos preguntamos si alguien puede escucharnos o con ideas que surgen sobre lo que deberíamos estar haciendo. Por ello, el entrenamiento de la meditación contribuye a centrar la atención en el placer, reduciendo el impacto de otros pensamientos intrusos que pueden distraernos del aquí y en el ahora.

En conclusión, la capacidad de mantener en conexión la mente y el cuerpo en el aquí y en el ahora permite liberar pensamientos o creencias irracionales que merman el placer que produce la existencia misma.

 

Dale clic aquí para empezar a practicar mindfulness en el día a día.

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Los 2 tipos de historias que nos contamos sobre nosotros mismos

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 08/18/2017

Todos creamos historias personales que compartimos con el mundo, y podemos darles forma para darle a nuestra vida significado y propósito

Todos somos narradores, todos comprometidos, como dice la antropóloga Mary Catherine Bateson, en un "acto de creación" de la "composición de nuestras vidas". Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las historias que hemos escuchado, nuestras vidas no siguen un modelo predefinido. Nuestras identidades y experiencias están cambiando constantemente, y construimos la narración de acuerdo con la forma en que nos sentimos. Tomando las piezas dispares de nuestras vidas y juntándolas en una narrativa, creamos un todo unificado que nos permite entender nuestras vidas como coherentes --y la coherencia, dicen los psicólogos, es una fuente clave de significado.

El psicólogo de la Universidad Northwestern, Dan McAdams, es un experto en un concepto que él llama "identidad narrativa". McAdams describe la identidad narrativa como una historia interiorizada que creamos sobre nosotros mismos --nuestro propio mito personal. Como mitos, nuestra identidad narrativa contiene héroes y villanos que nos ayudan o nos detienen, los grandes acontecimientos que determinan la trama, los desafíos superados y el sufrimiento que hemos soportado. Cuando queremos que la gente nos entienda, compartimos nuestra historia o partes de ella con ellos. Cuando queremos saber quiénes son los demás, les pedimos que compartan parte de su historia.

La historia de vida de cada individuo no es la historia exhaustiva de todo lo que ha sucedido. En realidad, hacemos lo que McAdams llama "elecciones narrativas". Nuestras historias tienden a centrarse en los eventos más extraordinarios, buenos y malos, porque son las experiencias que necesitamos para dar sentido y que nos forman. Pero nuestras interpretaciones pueden ser diferentes. Para una persona, por ejemplo, una experiencia de la infancia como aprender a nadar al ser arrojado al agua por un padre podría explicar su sentido de sí mismo hoy como un emprendedor fuerte que aprende tomando riesgos. Por otra parte, para otro individuo esa misma experiencia podría explicar por qué odia los barcos y no confía en las figuras de autoridad. Y un tercero podría dejar la experiencia fuera de su historia por completo, considerándola sin importancia.

McAdams ha estado estudiando la identidad narrativa por más de 30 años. En sus entrevistas pide a los sujetos de investigación que dividan sus vidas en capítulos y recuentan escenas clave, como un punto alto, un punto bajo, un punto de inflexión o una memoria temprana. Alienta a los participantes a pensar en sus creencias y valores personales. Finalmente, les pide que reflexionen sobre el tema central de su historia. Ha descubierto patrones interesantes en cómo las personas que viven vidas significativas comprenden e interpretan sus experiencias.

Las personas que son impulsadas a contribuir a la sociedad y a las generaciones futuras, según él, son más propensas a contar historias redentoras sobre sus vidas, o historias que pasan de malas a buenas. Allí estaba el hombre que creció en una pobreza extrema, pero le dijo a McAdams que sus difíciles circunstancias lo llevaron a él y a su familia a estar más cerca. Había una mujer que le decía que cuidar a un amigo íntimo mientras éste estaba muriendo era una experiencia desgarradora, pero que en última instancia renovó su compromiso de ser enfermera, una carrera que había abandonado. Estos individuos califican sus vidas como más significativas que aquellos que cuentan historias que no tienen secuencias redentoras.

Lo contrario de una historia redentora es lo que McAdams llama una "historia de contaminación", en la que la gente interpreta que sus vidas van de buenas a malas. Una mujer le contó la historia del nacimiento de su hijo, un punto culminante, pero terminó la historia con la muerte del padre del bebé, que fue asesinado 3 años después. La alegría por el nacimiento de su hijo estaba contaminada por esa tragedia. McAdams ha encontrado que las personas que cuentan historias de contaminación son menos "generativas" o tienen menos impulso de contribuir con la sociedad y las generaciones más jóvenes. También tienden a ser más ansiosas y deprimidas, y a sentir que sus vidas son menos coherentes en comparación con aquellos que cuentan historias redentoras.

Las historias de redención y contaminación son sólo dos tipos de cuentos que hacemos girar. McAdams ha encontrado que más allá de las historias de redención, quienes creen que sus vidas son significativas tienden a contar historias definidas por el crecimiento, la comunión y la acción. Estas historias permiten a los individuos crear una identidad positiva: están en control de sus vidas, son amados, están progresando a través de la vida y cualquier obstáculo que hayan encontrado ha sido redimido.

Una de las grandes contribuciones de la psicología y la investigación de la psicoterapia es la idea de que podemos editar, revisar e interpretar las historias que contamos acerca de nuestras vidas, incluso cuando estamos limitados por los hechos. El trabajo de un psicoterapeuta es trabajar con los pacientes para reescribir sus historias de una manera más positiva. A través de la edición y la reinterpretación de su historia con su terapeuta, el paciente puede llegar a darse cuenta de que él está en control de su vida y de que un cierto significado puede ser recogido de las dificultades que vive. Una revisión de la literatura científica encuentra que esta forma de terapia es tan eficaz como los antidepresivos o la terapia cognitivo-conductual.

Puedes encontrar más información sobre este tema en el nuevo libro de Esfahani Smith, El poder del significado: Elaboración de una vida que importa. Ella es colaboradora de varias revistas y publicaciones como The Wall Street Journal, The Atlantic y The New York Times.