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4 errores de entendimiento que la medicina convencional continúa esparciendo

Salud

Por: Pijama Surf - 06/07/2017

Nociones en torno a la manera de entender las enfermedades, como la exposición a ciertos hábitos y químicos, que la medicina convencional ha pasado de largo

La historia de la medicina occidental está vinculada enormemente al desarrollo de la ciencia. Pero bajo este desarrollo existe una filosofía, un modo de pensamiento, que dirige la comprensión y el entendimiento de las enfermedades. Como sabemos, sobre todo en los últimos siglos la ciencia ha estado muy ligada a la especialización (y a los intereses de las corporaciones) y pareciera entender el mundo de la salud desde una perspectiva poco integral.

Lo anterior ha hecho que se conformen grandes mitos sobre la salud, en gran parte como un proteccionismo de intereses económicos específicos, y también como un estigma de la especialización desbordante. Compartimos algunos ejemplos.

 

El cáncer no tiene qué ver enormemente con tu dieta, ni puede aliviarse con ella

La formación de cáncer está ligada al nivel de pH en la sangre y su rango normal fluctúa entre 7.3 y 7.45. La ingesta de comida muy ácida (comida chatarra, sobre todo) hace que a largo plazo disminuyan los niveles de pH en la sangre, lo que puede estar altamente vinculado con el cáncer. Así, se deslinda el problema de la dieta como quizá el factor principal que provoca cáncer, una gran paradoja. Ocurre lo mismo respecto al tratamiento, la dieta es básica e incluso teniendo cáncer es esencial mantener un pH sano a partir de los alimentos.

 

Cuando se alivian los síntomas, se alivia el problema

El flúor es inofensivo

Es un químico en el que pocas veces pensamos, pero está presente cada día, regularmente tres veces al día en la vida de millones de personas (sobre todo en la pasta de dientes y los enjuagues bucales). El mito dice que el flúor fortalece y detiene la caída de los dientes, pero esta relación no es del todo válida si consideramos que en países que usan menos este químico no es mucho mayor la cifra de caída de dientes. En cambio el flúor, según este análisis de 4 universidades mexicanas (y sólo por mencionar uno de los muchísimos estudios al respecto):

Diversos trabajos, tanto clínicos como experimentales, han reportado que el F provoca alteraciones sobre la morfología y bioquímica cerebral, que afectan el desarrollo neurológico de los individuos y, por ende, de funciones relacionadas con procesos cognoscitivos, tales como el aprendizaje y la memoria.

 

Los dispositivos son inofensivos

No se trata de estar paranoico, pero sí de ser conscientes y decidir nuestros hábitos en torno a ello. El uso excesivo de dispositivos, por ejemplo, es muy nocivo para el cuello y tu columna (si eres joven, ahora no lo sientes, pero en el futuro podrías resentirlo enormemente). Por ello, intenta ponerlos a la altura de tu cara, en lugar de bajar el cuello. Utilizar dispositivos antes de dormir quita el sueño, y ello a largo plazo puede ser muy nocivo para tu salud. También, distintos estudios vinculan el uso de este tipo de aparatos como tabletas, smartphones y laptops al reflejo de la luz ultravioleta del Sol, aumentando indirectamente la exposición de los usuarios a las longitudes de onda que causan cáncer.

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Salud

Por: PijamaSurf - 06/07/2017

“Planning fallacy" (o “falacia planificadora”), la trampa mental en que se subestima el esfuerzo y el tiempo para realizar ciertas actividades

El psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista Erich Fromm solía decir que cuando la pasión inunda, el tiempo parece desaparecer. Él se refería a que enfocar toda la atención en un proyecto puede provocar que el tiempo pase sin siquiera percatarlo, de modo que al tomar conciencia del proceso, uno requirió más tiempo de lo pensado. 

Esta tendencia tiene el nombre de “planning fallacy" (o “falacia planificadora”), la cual habla acerca de una trampa mental en la que se subestima el esfuerzo y el tiempo para realizar ciertas actividades. El fenómeno de la planning fallacy se descubrió en 1979 por los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky y actualmente el psicólogo Nicholas Epley, de la Universidad de Chicago, intenta desmenuzar sus particularidades. 

Epley solicita a cada lector suyo que realice un pequeño experimento con una pluma y papel. Lo primero que tiene que hacer es contar con una tarea que requiera una duración de algunas semanas –por ejemplo, terminar un libro; después, apuntar en la hoja de papel: a) la fecha tentativa en la que se cumplirá el objetivo; b) la fecha en que lo cumplirá si todo sale bien; c) la fecha en que lo cumplirá si todo sale mal. 

Tras varias pruebas, Epley encontró que no sólo no se cumple con las fechas establecidas en los mejores escenarios ni en los más realistas; tampoco se cumplen las de los peores escenarios. El especialista cuenta cómo un profesor de psicología les pidió a sus alumnos responder tres preguntas después de terminar sus tesis ellos establecieron que les tomaría en promedio 34 días llevar a cabo la tarea –en el mejor de los escenarios, 27 días, y en el peor, 49 días–. Al final, a casi todos les tomó 55 días en promedio. 

“Incluso en el peor de los escenarios, se tiende a ser optimista”, concluye Epley. Si el optimismo facilita la planning fallacy, quizá pequeñas dosis de pesimismo ayudarían a cumplir con nuestros objetivos a mediano y largo plazo. Frente a ello, Epley recomienda siempre ser realista y actuar en función de ello; es decir que para prevenir tardar más de la cuenta hay que contemplar que puede haber imprevistos, y planificar pequeños pasos para asegurarse que las cosas saldrán adecuadamente.