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¿Quién está detrás de las empresas brasileñas que maquillaban carne podrida para venderla y exportarla?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 05/20/2017

Las empresas como BRF y JBS no sólo modificaban las fechas de caducidad e inyectaban agua a la carne para aumentar su peso y otros químicos para reducir su olor, sino que también hay una extensa red de sobornos en la que numerosos inspectores certificaron los productos con los requerimientos sanitarios

La industria alimenticia se ha visto fuertemente afectada por varias tácticas ilegales: desde sobornos a investigadores y asesinatos, hasta cambiar la fecha de vencimiento maquillando el aspecto físico de la carne. Un ejemplo de ello es la Operación Carne Débil de la Policía Federal brasileña, la cual demostró que varias empresas cárnicas de ese país vendían carne en mal estado cambiando la fecha de vencimiento, maquillando su aspecto y usando químicos para disimular su mal olor. 

A lo largo de 2 años y en siete estados del país, el operativo descubrió no sólo que empresas como BRF y JBS modificaban las fechas de caducidad e inyectaban agua a la carne para aumentar su peso y otros químicos para reducir su olor sino, también, que hay una extensa red de sobornos en la que numerosos inspectores certificaron los productos con los requerimientos sanitarios. 

Mauricio Moscardi, jefe de la Policía Federal de Brasil, explicó que “Usaban ácidos y otros productos químicos, en algunos casos cancerígenos, para disimular las características físicas del producto podrido y su olor”. Incluso hay evidencia de que las compañías falsificaron documentos para realizar exportaciones a Europa, China y Medio Oriente pues, según las fuentes de Reuters, Brasil exportó 6 mil 900 millones de dólares de carne de ave de corral y 5 mil millones de dólares de carne vacuna en el 2016. Una parte de este dinero --confirmó Moscardi en una rueda de prensa-- se revirtió para usarse en partidos políticos. 

Frente a este escándalo internacional, el ministerio brasileño de Agricultura, Blairo Maggi, emitió un comunicado ordenando la suspensión de 33 funcionarios del gobierno acusados de estar relacionados con el hecho. No obstante, ¿es acaso esto suficiente para detener a las grandes empresas de realizar acciones a su antojo, poniendo en riesgo la vida de millones de consumidores, así como la imagen pública y la economía de toda una comunidad a la que a partir de ahora se calificará de inepta, incompetente, insuficiente y de alto riesgo? 

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Sociedad

Por: PijamaSurf - 05/20/2017

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá"...

En las redes sociales es muy común encontrar artículos, imágenes y videos en torno al sexo. La mayoría de ellos poseen títulos rimbombantes y fotografías eróticas que provocan caer en la tentación de darle clic. Los cibernautas consumen este tipo de información como si se removieran los viejos fantasmas de los manuales de urbanidad o creencias de la vieja escuela católica. Sin embargo, ¿qué tipo de sexo es el que se está vendiendo? ¿Cuál es el concepto del sexo que brinda ese tipo de información?

Hay que comprender que, según los especialistas en sexualidad, la principal causa de disfunciones y trastornos sexuales, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), embarazos no planeados y otras afectaciones relacionadas con el sexo es una cultura culpígena. Esto se debe principalmente a que este tipo de tradiciones promueven la desinformación, una pobre educación sexual y una especie de morbo por cumplir con lo prohibido sin saber mucho o nada al respecto. 

Así, las personas van conociendo acerca del sexo mediante tradiciones culpígenas, Internet y pornografía. Casi sin darse cuenta, no sólo someten la experiencia del acto sexual a conceptos relacionados con el pecado, lo prohibido, el juego de poder, el control, el éxtasis, la omnipotencia y las ganancias materiales, sino que también distorsionan la vivencia total de tener sexo.

Como resultado surgen modas que implican riesgos para la salud física o emocional. Entre ellas se encuentra esta práctica que comenzó en Rusia a partir de la crisis del petróleo, en donde las mujeres ofrecen sexo a cambio de servicios de fontanería, instalación de muebles, reparaciones mecánicas, mudanzas o paseo de perros. De acuerdo con los sociólogos, esta situación surgió a partir de la crisis en Rusia, lo cual provocó que la “población recurriera a todo tipo de ingenios y remedios para mantener su nivel de vida”. La crisis ha aumentado el nivel de pobreza y, con el fin de sobrevivir, “el sexo se utiliza para pagar este tipo de servicios tradicionales. Incluso hay comunidades online formadas especialmente para este propósito”.

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá”, “Hago arreglos en el hogar: consigues placer y renovación”, “Ofrezco servicios de taxista a cambio de sexo”. En otras palabras, si se necesita un servicio y no puedes –o no quieres– gastar dinero, se puede negociar a través de sexo. 

Esta alteración de la prostitución convierte a la sexualidad en una transacción de bienes a favor del poder. Sin embargo, no deja de permanecer la siguiente incógnita: si el sexo es una práctica que encarna a Eros, que incluso los indígenas mexicas solían decir que era un regalo de los dioses por todas las desgracias y sufrimientos que surgen en la vida, ¿cómo es que puede menospreciarse y reducirse a un concepto capitalista? Es evidente que ante una crisis la supervivencia marca una necesidad y que el sexo marca un valor en esfuerzos prácticos pero, ¿será ésta la mejor manera para vivir y transmitir la experiencia de la sexualidad?