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Un viejo vagabundo clama ser Jesucrito y, acto seguido, se eleva dentro de un vagón del metro de Nueva York

Un momento ciertamente catártico experimentaron los pasajeros del metro en Nueva York cuando presenciaron esta escena. Un viejo vagabundo, de esos con los que frecuentemente te encuentras en las calles neoyorquinas, afirmaba no tener casa, estar hambriento y ser el mismo Jesucristo. Tras predicar efusivamente, como suelen hacer muchos de estos personajes, el "viejo" se elevó por los aires, levitando durante unos segundos, suficientes para dejar atónitos a los presentes. 

El milagroso episodio en realidad se trató de un "experimento social" protagonizado por el ilusionista Danny Wolverton, quien se hiciera famoso en el programa Americas' Got Talent. De acuerdo con Wolverton, lo que quiso hace unos meses fue invitar a la gente a "no juzgar un libro por la portada" y recordarles que detrás de un viejo devaluado que habita en las calles podría haber un maestro ascendido, un iluminado, que ha sido capaz de autotrascenderse al punto de entablar una relación distinta con el universo físico –por ejemplo, siendo capaz de levitar.

Además del mensaje explícito o voluntario, la escena seguramente también sirvió como un recordatorio para todos los presentes sobre que en este mundo existen cosas, muchas, que se salen del guión de lo que tradicionalmente consideramos como real o posible. Hay que estar abiertos a dichas manifestaciones, no buscarlas pero tampoco bloquearnos ante ellas, por que puede que ahí residan buena parte de los mayores tesoros de la vida. Finalmente, y ligado a lo anterior, confirmar que fue un acto ilusionista nos recuerda, una vez más, que no todo lo que vemos es real y no todo lo que dejamos de ver es porque no exista. El mundo es más encantador de lo que se nos enseña a creer. 

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El arte de la adivinación por medio de anos (que inventó Jodorowsky)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/20/2016

Entre una broma metafísica y una mancha escatológica, la lectura de anos para conocer el futuro fue inventada por Alejandro Jodorowsky

La inquietud del ser humano por conocer su futuro y por acceder a información que parece estar más allá de la percepción y razonamiento ordinarios es milenaria. ¿Cuántas personas a lo largo de la historia no han recurrido a decenas de métodos de adivinación para obtener respuestas o pistas en torno a su vida y destino?

Entre las herramientas adivinatorias podríamos mencionar algunas de las más conocidas, comenzando por el tarot, las runas, el I Ching y el café, y luego incluir otras menos populares pero algunas por lo menos tan antiguas como la geomancia o la adivinación por medio de granos de maíz, pero al hacer un recuento de métodos adivinatorios pocos pensaríamos en la anomancia, es decir la lectura del ano.

Algunos atribuyen su creación a Alejandro Jodorowsky quien, se dice, practicaba la lectura de anos en París, pero en una entrevista en 2015 el chileno se refiere a esta técnica como una broma que comenzó durante la filmación de Dune, cuando se le ocurrió pedirle a los actores que se sentaran sobre una fotocopiadora y así extraía imágenes de sus anos. Sea o no una broma (y considerando que acaso todo, comenzando por el universo, lo es), lo cierto es que Jodorowsky ha llevado su práctica a niveles interesantes, ya que asegura tener imágenes del ano de Obama, Dalí y otras grandes personalidades.

De acuerdo con el propio Jodorowsky, los pliegues del ano son únicos e irrepetibles entre cada persona, razón por la cual sirven como una especie de huella dactilar y su “unicidad” refuerza la posibilidad de que transmitan algo de la historia pasada, presente y, por qué no, futura, de un individuo. En este plano, las arrugas más profundas proyectan el pasado y las supericiales el futuro; cómo se interpreten es algo que no está del todo claro aunque el escritor Arturo Pizá, en su novela Este morir a gotas, aventuró un sistema de lectura:

ANÁLISIS ACCIDENTAL DE LAS RUGAS ALEATORIAS

Las rugas aleatorias duras indican timidez y nerviosismo.

Cuando son suaves y elásticas demuestran sensualidad o disposición para el erotismo.

Unas rugas poco aseadas denotan lucidez intelectual, energía y, por raro que parezca, salud mental.

Por desgracia, una cavidad anal con las rugas aleatorias minúsculas y sin vida, ya sean obscuras o rosadas, sugiere decepciones futuras, peleas domésticas continuas, megalomanía academicista y, para rematar, arribismo político.

 

LOS MONTES: POSICIÓN Y SIGNIFICADO

En mi estudio he clasificado los montes del ano en tres: Júpiter, Saturno y Mercurio. Cabe señalar que este catálogo ha sido facturado con meticulosidad científica, con base en las más sagradas leyes de la Anomancia.

El monte de Júpiter: Esta primera formación proyecta los mecanismos de ambición, orgullo, entusiasmo y poder.

El monte de Saturno: O segunda cuadrilla. Se refiere al grupo de pliegues emparentados con las corridas de toros, la religión y el futbol.

El monte de Mercurio: O cuadrilla final. Corresponde a los mecanismos de la libido. Muestra la liberación de perversiones tales como el amancebamiento con pubertas, la coprofilia, urolagnia, la impermeabilización de techos, etcétera.